• #OPINIÓN ¿Qué celebramos hoy? La llamada fundación de Maracaibo: Una reflexión necesaria (Dra. Ligia Berbesí de Salazar)

    La imposición de constructos, supuestos, conceptos y generalizaciones que ha dominado el hacer y quehacer histórico de nuestros pueblos es una realidad indiscutible. Imposición en la mayoría de los casos legitimada en y desde los llamados centros de poder, y que se concretiza en historias oficiales receptoras y no productoras de conocimiento histórico, lo que se traduce en una mirada distorsionada  de nuestra historia con el fin de imponer y afianzar el colonialismo cultural.

    En esta visión el estudio de la realidad múltiple, variada e integrada que conocemos como historia, subyace en una infinidad de fragmentos y puntos de vista de gran complejidad, apuntalados en una historiografía tradicional que dispuso y allano el camino para la vergüenza étnica, racial, cultural y la dependencia, negando de antemano nuestra realidad.  

    Así, se impuso lo que algunos filósofos y estudiosos del tema han denominado “violencia epistémica”, o lo que es lo mismo, formas silenciosas de genocidio intelectual, que a través de un “pensamiento único” aplicado a todos los niveles desde la llegada del invasor/conquistador/colonizador europeo a tierras americanas, genero distorsiones en la comprensión de la realidad. En tal sentido, la hegemonía del “eurocentrismo” como manera de “conocer”, ha determinado en el caso de la historia, qué enseñar y cómo enseñar historia. De ahí, la urgencia de descolonizar la Memoria, y así ofrecer otras conceptualizaciones y referentes que hagan posible pensar y hacer la historia con compromiso militante.

    En esta visión el establecimiento de Maracaibo como centro poblado de origen hispano es uno de los temas que reclama con urgencia su revaloración. Durante mucho tiempo cronistas e historiadores desde el eurocentrismo se han ocupado de esta temática, ofreciendo distintas respuestas, centradas en precisar lo hecho hasta ahora,- fecha real y autoría-, Sin embargo, hoy desde las singularidades y particularidades locales y regionales es posible apuntalar a la comprensión e interpretación de los orígenes de Maracaibo como ciudad hispana, en el contexto de la dinámica expansionista del capitalismo en su fase mercantil en búsqueda de recursos y riquezas. De ahí, la imposición del europeo al establecer poblados que interconectaran hombres, productos y mercaderías en correspondencia con sus particulares y propios intereses,  al margen de la presencia de las comunidades indígenas originarias que con sus  propios y diversos modos de vida  se definen como sujeto y objeto de historia

    Maracaibo, al igual que otros poblados y ciudades fue objeto de varios intentos de poblamiento desde el siglo XVI. Para el europeo la expansión e irradiación de centros poblados era una necesidad impostergable; de ahí, sus nefastas políticas de poblamiento.  En el caso de Maracaibo los aportes hasta ahora ofrecidos develan tres momentos distintos que nos encaminan a examinar el origen  “europeo” de la tierra por el sol amada.

    Su variada y compleja geografía devino en la diversidad de aldeas indígenas existentes lo que determino su propia organización en “pueblos de agua” y “pueblos de tierra”, formados por numerosos pobladores de variado origen étnico y modos de vida: caza, recolección y explotación de las salinas.

    En marzo de 1528 Carlos V rey de España cede a la casa comercial alemana de los Welser, mediante “Contratación” o “Capitulación” los derechos de exploración, conquista y colonización de la provincia de Venezuela, y estos otorgan a Ambrosio Alfinger, factor y socio de la referida casa comercial la gobernación de Venezuela y le nombran Capitán General de la Provincia y Golfo de Venezuela y Tierra Firme. A su vez, le ordenan “conquistar y poblar las tierras y provincias que hay en la costa que comienza en el Cabo de la Vela en la Goajira y en todos los predios de la gobernación de Santa Marta hasta Maracapana, en el Oriente venezolano”.

    En la versión oficial ofrecida por varios cronistas Alfinger en su condición de gobernador llegó a nuestras tierras-, orillas del golfete que hace la Península de Paraguaná-, el 24 de febrero de 1529, a bordo del bergantín “En el Nombre de Dios” y con dos carabelas acompañado de más de 300 hombres entre los que se incluían mujeres y niños.

    Maracaibo, Ranchería de manera despectiva como le llamo Fray Pedro de Aguado, o Pueblo como le distinguió el gobernador Juan Pérez de Tolosa refiriéndose al primer intento de establecer un poblado en el occidente de la provincia de Venezuela en 1529, tal como lo deja claro en la Relación de tierras y provincias de la gobernación de Venezuela remitida el 15 de octubre de 1545 al señala que Alfinger “ … pobló un pueblo de cristianos llamado Maracaibo, el cual estaba a la otra banda de la laguna y junto al pueblo hay una sabana de sal muy buena..”.

    Si bien esta relación, ni ningún otro documento de la época deja claro el sitio definitivo del asentamiento, como tampoco la fecha, todo indica que el intento de un nuevo poblado se hizo al lado de la ranchería indígena ya existente, pues para la época estas tierras y playas eran habitadas por comunidades indígenas pertenecientes a los zaparas, onotos, toas y aliles de origen arawaco y Caribe, que habitaban en palafitos, cazaban, pescaban y obtenían sus alimentos complementarios de subsistencia mediante el intercambio de sal y pescado por la yuca y maíz proveniente del sureste de la laguna.

    Desde estas breves consideraciones, no es mi intencion suscribir lo hasta ahora ofrecido, solo me permito ofrecer aquí a manera de síntesis, para la reflexión y el debate lo que cronistas de la época en algunos casos e historiadores en otros, refieren al tema que aquí nos ocupa. El objetivo es contribuir a superar las indefiniciones aún manifiestas respecto al origen de Maracaibo o para ser más precisos si fuera el caso a quien debemos reconocer como el “Adelantado” que muy a pesar de los desencuentros, si este es el término que corresponde o no. Debate aún pendiente.

    TRES MOMENTOS DE UNA MISMA REALIDAD

    PRIMER MOMENTO: 08 DE SEPTIEMBRE DE 1529. EL PUEBLO DE MARACAIBO, AMBROSIO ALFINGER

    Para la crónica probablemente, el 08 de septiembre de 1529 día de la Natividad de la Santísima Virgen Nuestra Señora de Septiembre en el calendario católico, Ambrosio Alfinger después de cruzar los Puertos de Altagracia proveniente de Coro de donde había salido con 180 hombres, logra asentar el primer poblado hispano de la laguna, al que llamo ‘PUEBLO DE MARACAIBO”, y así relata en su Relación de Viaje  “…poder ordenar todo lo referente al descubrimiento y pacificación de aquella laguna y su provincia…”.

    En la Relación de Fernández de Oviedo y Valdés en “Historia General y Natural de Indias”, se incluye un mapa en el que se muestra la expedición de Alfinger. En su totalidad recorre el rio Maconite (rio Limón), y precisa varios caseríos indígenas en los espacios comarcales de Sinamica; la Sierra de Bobures y destaca el nombre de Maracaibo ubicado sobre la costa occidental de la garganta del Lago. Desde allí al parecer Alfinger recorre todo el interior de la cuenca lacustre, develándose el futuro de Maracaibo y su laguna como espacio fundamental para la interconexión intra e inter de hombres, productos y mercaderías.

    Fray Pedro de Aguado en “Relación de la Maracaibo de Alfinger”, distingue este asentamiento como Ranchería de base de apoyo para los objetivos de exploración y saqueo propuestos por Alfinger y sus huestes.

    Por su parte, Juan Fride pone en duda que Alfinger hubiese llegado a Maracaibo el 08 de septiembre tal como se ha establecido. Desde su parecer este no fue directamente de Coro a la margen Oriental del Lago el mismo día 08. A este respecto, el Hermano Nectario María estudioso del tema le sorprende que en el Memorial del propio Alfinger, en el que detalla sus actividades en tierras de la provincia de Venezuela, este no haga mención al pueblo de Maracaibo, recién “fundado” por él. A su juicio, en el ánimo de Alfinger este asiento era de carácter meramente provisional

    La resistencia de las comunidades indígenas al atropello y saqueo de los alemanes y la muerte de Alfinger conlleva al despoblamiento del poblado de Maracaibo entre 1534 y 1535.

    SEGUNDO MOMENTO: 1569: CIUDAD RODRIGO DE MARACAIBO, ALONSO PACHECO.

    La conveniencia de dar asentamiento definitivo como centro de apoyo para la penetración y explotación europea, al sitio donde estuvo la ranchería de Alfinger, impone una nueva expedición. Así, 34 años después el capitán Alonso Pacheco, Teniente de Gobernador y Justicia Mayor de Trujillo en la provincia de Venezuela, entre los cargos obtenidos; una vez expuestas las razones para poblar la laguna de Maracaibo con el objetivo de llegar por una vía más corta y rápida a las tierras de Nueva Granada,  obtiene no solo la licencia real para hacerlo, sino que también se le otorgan provisiones y órdenes para que se “…encargara de la conquista y población de la Laguna de Maracaibo y del descubrimiento de la vía para la Nueva Granada”.

     La documentación no muy clara indica que probablemente Pacheco pudo haber entrado a la laguna hacia finales de marzo o principios de abril de 1569 con 50 pobladores de las ciudades de Trujillo, Mérida y Carora, y en honor a su tierra natal le puso el nombre de Ciudad Rodrigo de Maracaibo.

    Sin embargo, en carta original del cabildo de Ciudad Rodrigo de Maracaibo fechada el 04 de agosto de 1569, prueba que Pacheco arribo a la ciudad entre marzo y agosto de aquel año, a juicio de Nectario María, pero sin prueba alguna esta pudo haber sido en junio o en julio. Hasta la fecha no hay documento alguno para lograr demostrar una fecha definitiva.

    Todo indica que Pacheco intento ordenar según los requerimientos oficiales  de la época al poblado establecido y para ello procedió al reparto de encomiendas entre sus pobladores, así, tierras e indios fueron encomendados como mercadería a quien Pacheco designara. También, creo Cabildo y para ello designo a sus más inmediatos colaboradores en la expedición por él organizada desde Trujillo.

    Pero las dificultades, entre ellas la resistencia de los nativos y la sublevación por voluntad propia de 30 esclavos negros que Pacheco había logrado para Maracaibo por orden real hacia mediados de 1573, provenientes de Río de Hacha, pusieron fin a los planes y proyectos de Pacheco. La merma de sus pobladores reducidos ahora de cincuenta a treinta hizo que pacheco ordenara en 1573, despoblar la ciudad comunicando su resolución al Gobernador y Capitán General  Diego de Mazariegos. Pacheco, finalmente regresa a Trujillo donde fija residencia.

     

    TERCER MOMENTO: 1574: NUEVA ZAMORA DE LA LAGUNA DE MARACAIBO, PEDRO MALDONADO

    El repoblamiento como centro poblado de Maracaibo se hizo efectivo en 1574 cuando  el Capitán Pedro Maldonado es designado por el Gobernador Diego de Mazariegos, quien creía necesario un poblado que garantizara la ruta fluvial con el Nuevo reino de Granada por el río Zulia y Pamplona. Una vez repoblada definitivamente Maracaibo, es denominada por Maldonado como Nueva Zamora de la Laguna de Maracaibo, quedando adscrita a la Audiencia de Santo Domingo. Desde entonces se perfiló como centro nodal de lo que posteriormente sería la provincia que llevaría su nombre, dada la privilegiada situación en la entrada y salida del Lago de Maracaibo.

    El capitán Pedro Maldonado, vecino de la ciudad de Mérida había actuado con Pacheco en Maracaibo, por lo que  se le reconoce como uno de los “Adelantados” de Ciudad Rodrigo y de los regidores de su primer cabildo. Investido de este pasado Maldonado se propuso llamar a los anteriores vecinos para lograr su cometido y para ello a son de pregón en los pueblos de Trujillo, Mérida y Carora, avisa que todos “… recibirán las encomiendas que les habían sido adjudicadas por Alonso Pacheco y que los que no se unieran a los repobladores las perderían para siempre, sin poder recuperarlas’. Así, logro reunir 35 hombres y en el mismo sitio ocupado y luego despoblado por Pacheco afirma el cronista Juan de Castellanos, Maldonado refunda la Nueva Zamora.

    En 1577, Maldonado fue relevado en su puesto por el teniente Juan Guillen, para entonces miembro del cabildo local, una vez que Juan Pimentel al abrirle Juicio de residencia como funcionario real se encontró con que Maldonado había ordenado sentencia de muerte y ejecución a un soldado lusitano, al parecer sin justificación de peso alguna.

    Estas consideraciones solo pretenden abrir un espacio para el debate, cuya complejidad e implicaciones alertan sobre el desafío  que al respecto aun se nos presenta. No sin dejar claro que este debate ha sido objeto de varias reflexiones en y desde otros contextos e incluso conceptos. Ya el 24 de octubre de 1965, el antiguo “Centro Histórico del Zulia”, hoy Academia de Historia del Estado Zulia, luego de discutir algunos elementos y aportes en particular los realizadas por el historiador y académico zuliano Ángel Francisco Brice, emitió una DECLARACION, recocida como oficial por el Concejo Municipal de Maracaibo, en la que se acepta al “Adelantado Ambrosio Alfinger como fundador de Maracaibo” y se fija como tal el 08 de septiembre de 1529.

    Desde esta declaratoria, hasta hoy ninguna institución, tampoco alguien en particular ha ofrecido propuesta o estudio alguno que permita otros señalamientos al respecto, pero si se cuenta con opiniones muy generales y disidentes que a mi juicio, independientemente del rigor científico desde el estatuto de la historia como ciencia problematizadora,  debemos valorar para reiniciar el debate y dar respuestas a interrogantes como:

    ¿QUE CELEBRAMOS HOY?

    ¿POR QUÉ ESTAS CELEBRACIONES ETNOCENTRICAS?

    ¿POR QUÉ INSISTIR EN REPRODUCIR LAS LLAMADAS MENTIRAS O TERGIVERSACIONES HISTÓRICAS?

    ¿ACASO EN LA BÚSQUEDA DE NUESTRA DIGNIDAD COMO PUEBLO NO NOS MERECEMOS CONSTRUIR EN Y DESDE NUESTRA REALIDAD, NUESTRO PROPIO PROYECTO HISTÓRICO?

    ¿POR QUÉ NO DECOSNTRUIR EL ESQUEMA DE VALORES IMPUESTOS DESDE LA COLONIALIDAD DEL SABER, REFORZADOS DESDE UNA HISTORIA OFICIAL MÍTICA, ANECDÓTICA, HEROICA, Y EN UNA EDUCACIÓN FORMAL?

    Hoy, con orgullo legítimo de ser zulianos, de formar parte de la gloriosa nacionalidad venezolana, de esta tierra por el  sol amada, de esta tierra del indio Mara, de esta tierra cuna del General Rafael Urdaneta, de esta tierra de todos nosotros, de muchos hombres y mujeres que en su quehacer diario con esfuerzo y tesón, hemos contribuido a la construcción de nuestra patria venezolana; desde múltiples y variados espacios-, institucionales, académicos, la plaza, la calle, el barrio entre otros-, tenemos el compromiso histórico de incentivar y generar el debate y la reflexión, y en consecuencia, develar posturas y enfoques. En todo caso, este día debe ser para la REFLEXIÓN, LA DECISIÓN Y LA ACCIÓN.

    NAM/OPINIÓN

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