• ¡ZULIA HISTÓRICA EN NAM! …Y llega el primer rascacielos de Maracaibo (Fotos)

    El 12 de diciembre, de 1923, los marabinos observaron con un dejo de nostalgia la casona colonial ubicada en la plaza Baralt, que sirvió de residencia al general Rafael Urdaneta y que ocupó el Gran Hotel Italia. Esta mirada sería la última realizada por los pobladores, pues, ese día se colocó la primera piedra para levantar un edificio de cuatro pisos; una novedad en la plana y colonial Maracaibo.

    Así, la mansión de mampostería, de dos plantas, techado tejado y ventanas sobresalientes con romanillas quedó en el recuerdo de la gente y daría paso al nuevo hogar de la Botica Nueva: una construcción moderna que, según Patricia Belloso, autora de un trabajo sobre el tema, costó 264.868, 40 bolívares.

    Este presupuesto, calculado en julio de 1923, permitiría, como describe el diario El Excelsior del 26 de junio de 1925, levantar una obra que, “construida en su totalidad de concreto con sólida estructura de hierro, consta de cuatro pisos con una altura de 20 metros y ocupa un área de 525 metros”.

    Se le denominó “primer rascacielos de Maracaibo” –se lee en el libro Para la Historia de Maracaibo- de Orlando Arrieta.

    “En el interior no hay paredes divisorias; cada piso descansa sobre 16 columnas y en el centro del edificio hay una interna central que los une a todos cubierta de hierro y vidrio corrugado”, se complementa en la nota de El Excelsior.

    Las novedades: los dos atlantes que luego bautizaron como «sansones» fueron traídos en barco desde Carraca, Italia y colocados en la fachada.

    Los dos ascensores eléctricos, uno con capacidad de 1000 kg y utilizado para carga y el otro de 350 kilos para las personas y otro ascensor de mano (Dumb Wacter) para pesos livianos.

    Sistema contra incendio

    Si había un incendio, las sirenas que se activaban eran las campanas de las iglesias que permitían la formación de una hilera de personas que llevaban entre mano y mano el agua del lago al lugar que ardía en llamas, según el mayor Eduardo Borges, del Cuerpo de Bomberos de Maracaibo.

    El edificio de la Botica Nueva, rompió con este esquema, pues, cada piso tenía instalación de mangueras para incendio, fue la primera construcción de este tipo en la ciudad.

    El diario El Excelsior relata: “Hay dos grandes sistemas para agua potable y un pozo para agua de servicios que es elevada por bomba eléctrica al tanque general dispuesto en la azotea”. Ello permitió tener una completa instalación sanitaria.

    Según los archivos del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Arquitectura de La Universidad del Zulia (LUZ), esta obra contaba con escolleras (dique de piedra) en su base para defenderse de las aguas del lago.

    Los atlantes de cabellos rizados, con manos en la cintura y vestidos solo con taparrabos pesan 2.500 kilos cada uno y fueron bautizados como “sansones”.

    “Son únicos en Venezuela y hay pocos en Latinoamérica”, explica Ana María Borjas, arquitecta de LUZ.

    Para la especialista, la fachada tiene un toque neoclásico con influencias griegas. La arquitecta Mariany Alvarado refuerza esta posición al decir que la fachada posee distintos órdenes arquitectónicos, lo que se traduce en una obra ecléctica, típica del art nouveau.

    “En los edificios de la plaza Baralt se trabajan más las fachadas que la misma función de los mismos”, refiere. Así se consiguen columnas de orden jónico, ventanas enmarcadas y almohadillas renacentistas.

    La oferta de la farmacia

    Luego de 18 meses de ejecución, el 21 de junio de 1925, día de su inauguración, empezó a funcionar, en el primer piso, detal y oficinas; en el segundo piso, droguería y laboratorio; en el tercer piso, depósito de existencias y en el último, almacén y empaque.

    Tres ejemplares del diario Panorama de fechas, 03, 04 y 05 de abril de 1923, muestran avisos de esta farmacia, donde se ofrecía: atún, salmón, aceitunas, lengua trufada, petit pois, botellas finas niqueladas “garrafas con y sin asas” mantequilleros, relojes de mesa “con y sin despertador” “maquinillas para afeitarse en estuches de fantasía” y un sinfín de productos.

    Esta botica era, primero del prestigioso médico Manuel Dagnino y luego pasó a la firma MA Belloso&hermano –por eso se llamó Botica Nueva- que se fundó el 01 de enero de 1908, es decir, 15 años antes de inaugurar el edificio de los “atlantes”, de acuerdo con el Diccionario General del Zulia, de Luis Guillermo Hernández y Jesús Ángel Parra.

    Estos hermanos lanzaron varios productos farmacéuticos como la emulsión Pasteur y la crema egipcia. El historiador Arrieta recuerda que la primera era una vitamina y la segunda una crema hidratante para el rostro de las damas. “Vendían muchos productos, incluyendo artefactos eléctricos” es decir, una especie de “Farmatodo” de la época.

    Según John Miquilena, quien laboró en esta botica a los 15 años –ahora tiene más de 60- en el primer piso se encontraba la farmacia, en el segundo funcionó Cobeca y el resto era depósito: “Trabajaban como 100 personas” recuerda con nostalgia.

    La Botica y el primer rascacielos formaron parte de la historia de una Maracaibo más apacible y tranquila.

    NAM/Con información de Annel Mejías/Zulia Viejo

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