No se conoce de otro acto semejante en estadio alguno de nuestro país. Aquel día, se consumó lo que días antes, un grupo, en representación de centenares de aficionados del naciente equipo de Águilas del Zulia, por allá por 1969, habían planificado para exigir la presencia en el club zuliano de su ídolo que, para entonces, jugaba para los Tiburones de La Guaira. Una protesta con pancartas y todo por Luis Aparicio Jr.
Pero, ¿Por qué Luis Aparicio Montiel, único venezolano en el Salón de la Fama de Grandes Ligas, luciteño, maracucho, zuliano y amante de jugar en Maracaibo jugaba para Tiburones de La Guaira y no para Águilas? La historia es bastante interesante y agradable.
Todo se remonta al momento previo en el cual desaparece para siempre la denominada Liga de Béisbol Occidental, integrada por los célebres equipos zulianos Gavilanes de Maracaibo y Lácteos de Pastora, quienes encarnizaron una de las más acérrimas rivalidades deportivas conocidas. Allí también militó el Cardenales de Lara, equipo que más adelante intergó la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP).

La viveza de Pedro Padrón Panza
Ya Aparicio sabía lo que significaba, en Venezuela, jugar fuera de su tierra, es decir, lejos de su casa y de su familia. Ocurrió cuando aquella enemistad entre Luis Ernesto Aparicio Ortega ‘El Grande’ de Maracaibo, padre y apoderado de Luis Ernesto Aparicio Montiel, el ‘Junior’, y el propio Ernesto Aparicio, hermano de ‘El Grande’ de Maracaibo, hizo que la relación de los Aparicio, padre e hijo, con Gavilanes se rompiera por un tema de incumplimientos y situaciones irreconciliables.

La Liga Occidental estaba en su agonía y lo propio ocurría con el Gavilanes, por lo cual, en medio de aquel desastre, los propietarios de Leones del Caracas, don Pablo Morales y Oscar ‘El Negro’ Prieto Ortiz acuerdan con Luis Aparicio padre condonar una deuda de un inmueble y colocarle un sueldo similar el que cobraba Luisito Jr con Gavilanes si ambos cerraban filas con el equipo capitalino y así fue.
Sin embargo, Aparicio no tenía cabida en el quipo central, porque en Leones había demasiado infielder y entre esos infielders estaba nada menos que el mentor de Luis Aparicio hijo, Alfonso ‘Chico’ Carrasquel, por lo cual Luisito terminó jugando segunda base en el Caracas.
Leones no quiso soltar a Aparicio, pero al final, luego de negociaciones y fallos, Aparicio volvió al Zulia para jugar con Gavilanes, pero, fue el año 1963 en el cual la Liga Occidental definitivamente desapareció. Había una suerte de pugna por algunos directivos de equipos, entre ellos los dueños del Caracas para llevarse al campocorto zuliano de nuevo a la capital, pero, en medio de la pensadera y la diatriba, el dueño de Tiburones de La Guaira; Pedro Padrón Panza, tomó un avión y se llegó hasta Maracaibo.

El propio Luis Aparicio Montiel, en su libro ‘Mi Historia’ escrito por el periodista Augusto Cárdenas cuenta la anécdota: «Nosotros vivíamos en la avenida 13 de Maracaibo y un día, como a las 8.00 de la mañana, me estaban tocando la puerta; me asomo y me quedo observando: ‘Esto no puede ser ¿Pedro Padrón Panza? qué hace ese señor aquí’ les cayó adelante a todos y convenció a Luisito de jugar con los Tiburones a partir de la temporada 1963-1964.

Y, entonces llegó aquella protesta
Aparicio venía ‘matando la liga’ con los Tiburones como se dice en el argot beisbolero, pero, resulta que en la temporada 1969-1970, nace en Maracaibo el equipo Águilas del Zulia y lógicamente, los propietarios rapáces pugnaban por Aparicio, porque, además, era un clamor de los aficionados gavilaneros que de inmediato sembraron a Águilas en su corazón.

Luis Aparicio ‘El Grande’ fue el primero de los Aparicio -padre e hijo- en llegar a dirigir esa campaña de debut a las Águilas del Zulia, mientras Aparicio Jr y las propias Águilas buscaban el modo de convencer a Padrón Panza de dejarlo ir a las filas occidentales. La tarea no fue fácil tomando en cuenta lo que tuvo que hacer Padrón para hacerse del estelar campocorto y lo que el estelar campocorto significaba para Tiburones.
La protesta surtió efecto
Aparicio rememora en su libro: «Una vez estaba de civil, mirando un juego entre Águilas y Tiburones desde las tribunas del recién inaugurado estadio Universitario de Maracaibo (El Luis Aparicio ‘El Grande’) y de repente veo a varios fanáticos portando unos carteles y protestando. Exigían que yo me uniformara con las Águilas. Aquello fue impresionante y yo tuve que bajar a decirles que eso no dependía de mí: ‘¡Qué más quiero yo que jugar aquí!’ les dije, pero eso no depende de mí, Padrón (Panza) estaba haciendo lo que era correcto para su equipo».

Sin embargo, aquello quedó grabado, no solo en la prensa, sino en la historia. Los aficionados de Águilas del Zulia, que eran los mismos aficionados gavilaneros y uno que otro pastoreño, ejercieron presión para que al final, el 27 de octubre de ese mismo año, Tiburones de La Guaira se resignara a dejar ir a Aparicio Jr.
Entonces La Guaira cambia a Aparicio Jr. junto con Olinto Rojas al Zulia y el Zulia le entregó a cambio a La Guaira a Roberto Romero y un jugador incógnito que terminó siendo Oswaldo Blanco. Al día siguiente, Luisito Aparicio se colocó el uniforme de Águilas del Zulia y dirigió al club alado a un triunfo 4-1 sobre los Cardenales de Lara.

Entró como mánager jugador, pero, como no estaba listo para entrar al campo de juego, impartió las señas desde la caja de coaches del flamante estadio marabino.
Se estrena en el campo ante el Caracas
Finalmente, el día 04 de noviembre, Aparicio salta al terreno de juego con las Águilas jugando en las paradas cortas, estreno que haría justamente ante uno de los equipos que lo pretendía y con el cual llegó a jugar una temporada, Leones del Caracas, el equipo de su maestro ‘Chico’ Carrasquel.

El Caracas le empañó el debut a Aparicio, cuando su monticulista un cubano de nombre Diego Seguí mantuvo en blanco al Zulia por espacio de 8.2 entradas y el juego terminó en favor de los caraqueños con pizarra de 2-1 ante casi 30 mil personas que plenaron las enormes graderías del no menos enorme estadio del Complejo Polideportivo de Maracaibo, que más adelante sería bautizado como Luis Aparicio ‘El Grande’.

Esta apasionante historia casi nadie la conoce y las fotografìas, tomadas del libro ‘Mi Historia’ de Augusto Cárdenas y del libro ’70 años de Béisbol’, de Eleazar Díaz Rangel denotan cuan particular fue ese momento en que varios aficionados, portando sus carteles muy bien confeccionados, exigían a Luisito Aparicio para que jugara con las Águilas.
NAM/Redacción/Fotos: Cortesía
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