viernes 5 de junio de 2026

¡Y NADIE HACE NADA! La distorsión de los precios en el Mercado Las Pulgas

El centro de Maracaibo, donde está enclavada la actividad comercial popular de la capital zuliana, está llena de vicios, se anuncian planes, pero no se ve la acción.

Al tenebroso desarrollo del bachaquerismo especulador, chupa sangre de los bolsillos de las familias zulianas, se agrega un ingrediente nuevo.

Cada día, en Las Pulgas y sus alrededores, nace una nueva forma de hacer negocio, siempre en contra del bienestar de los compradores, quienes sienten con impotencia como son defraudados por una, o por otra vía.

A cada jornada que le nace el sol, surgen nuevos precios. Los aumentos descontrolados son el pan nuestro de cada día. Ya los comerciantes no se preocupan por ver quién vende con más oferta y que su producto tenga salida rápida. No. Ahora, la corriente en ellos es, ver quién vende más costoso el producto.

Pero desde esta semana, una nueva distorsión busca apoderarse de la actividad comercial desviada que se desarrolla en Las Pulgas, y que no hay forma de que tenga un freno por parte de las autoridades.

Omar Prieto, durante su campaña a gobernador, prometió y pidió al pueblo zuliano que creyeran en él, porque él daba su palabra.

La noche del 10-D, durante su primer discurso como triunfador en las elecciones a gobernador, dio un plazo de horas, a los especuladores y bachaqueros de Las Pulgas, pero a 13 días de aquella proclama, aun en Las Pulgas nada nuevo que sea legal, ha sucedido.

Nueva forma de compra venta

Resulta que desde hace mucho tiempo, se sabe que en Las Pulgas, se consiguen los productos bachaqueados de primera necesidad «más económicos» que en el resto de la ciudad, pero muy por encima de los precios regulados.

Solo que quien quiere comprarlos más baratos, debe pagarlos en efectivo. No se aceptan pagos en puntos ni en transferencias. Y cuando algunos lo aceptan venden el producto al doble de su costo, que ya es especulativo de por sí.

Pero esta semana que está culminando, ha surgido un nuevo experimento, que comienza tímido, pero luego se transforma en un monstruo.

Los compradores preguntan por algún producto. Ejemplo, el azúcar. Los vendedores responden:

El kilo cuesta 38 mil y 40 mil bolívares. Los vendedores preguntan que cuál es la diferencia. Y los bachaqueros responden con toda la sangre fría.

«Cuesta 38 mil bolívares el kilo,  si lo paga con billetes de los nuevos. Y 40 mil bolívares, si lo paga con billetes de los viejos»

Cada día, las mafias del bachaqueo se reinventan, imponen nuevas «medidas económicas» particulares, mientras desde la otra acera, la autoridad observa, contempla, pero no impone la ley, y el pueblo sigue esperando una promesa que recibió y confió.

NV1/ELIO BOLÍVAR