En países como EEUU y Reino Unido, la gente con Síndrome de Down está consiguiendo más visibilidad año tras año. En Islandia, no obstante, casi han desaparecido por completo. Una investigación reciente de CBS News ha revelado por qué solo nacen de media dos niños islandeses con Síndrome de Down cada año, y sus descubrimientos han iniciado un feroz debate ético en la red.
Landspítali, o el Hospital Nacional Universitario de Islandia, ha estado ofreciendo desde principios de los 2000 pruebas prenatales a mujeres embarazadas, un paso esencial a la hora de detectar problemas de desarrollo en un feto -incluido el Síndrome de Down. A diferencia del 67% estimado de mujeres en EEUU que escogen interrumpir sus embarazos ante el diagnóstico de este trastorno, casi el 100% de mujeres islandesas lo hacen, haciendo que el Síndrome de Down sea extremadamente raro en la nación islandesa. “Mi opinión es que básicamente casi hemos erradicado el Síndrome de Down de nuestra sociedad,” contó a CBS el genetista Kari Stefansson.

Al contrario que las acusaciones de Internet sobre abortos forzados y ‘limpieza social’, todos estos abortos que se practicaron en Islandia fueron voluntad completa de la madre. “Nosotros procuramos aconsejar de la forma más neutral posible, pero alguna gente asegura que ofrecer la prueba ya te está dirigiendo hacia una dirección concreta,” afirma la jefa de la unidad de Diagnóstico Prenatal de Landspítali, Hulda Hjartardottir.

A pesar de la a menudo mal pronóstico para los niños con Síndrome de Down, y los costes asociados a su cuidado que recaen sobre sus familias, algunos siguen argumentando que su existencia debería ser valorada por la sociedad, y que interrumpir todos los embarazos con Down es inmoral.

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