• ¡SE DESTAPARON A HABLAR! Denuncian por violación a reportero gráfico Juan Guerrero

    Luego de que hace varios días salieran a la palestra un montón de denuncias de acoso y abuso sexual presuntamente cometidos por actores, cantantes y escritores contra mujeres que luego de años de haber sido presuntamente víctimas, se atreven a contarlo, sale a la luz pública una nueva denuncia, esta vez, localizada en Maracaibo y contra la persona de un reportero gráfico de un medio de comunicación social de la ciudad.

    Es el caso de la joven de 27 años, identificada como Melissa Pineda, quien destapó un “secreto” que guardaba consigo de una supuesta violación de la cual habría sido víctima hace ocho años en las instalaciones de la Universidad Doctor Rafael Belloso Chacín (URBE) y la cual publica con casi todos los detalles en su red social Twitter.

    «Quiero y necesito contar mi historia de abuso sexual. Sí, 8 años después, porque sentía miedo, vergüenza y porque no está bien que estas escorias sigan con sus vidas como si absolutamente nada pasara», escribió la joven en un hilo en sus redes sociales.

    Melisa agregó en el hilo: «En el 2013, tenía 19 años y estaba cursando la carrera de Comunicación Social en URBE (Maracaibo). En ese momento, estaba viendo una materia en la noche: Laboratorio Fotográfico con el ‘profesor’ Juan Guerrero Briceño».

    La joven precisó que en los pasillos de la referida universidad venía escuchando sobre los presuntos abusos que el profesor Guerrero Briceño, cometía dentro del salón de fotografía.

    La presunta víctima continuó narrando:

    «Un día, tocaba hacer una entrega de unas fotos. Cuando llegué para entregar mi trabajo, no había nadie más en el salón -porque podías entregar a cualquier hora- Juan Guerrero me recibió, lo revisó y me puso una nota. Al abrir la primera puerta, efectivamente, él entra conmigo a ese espacio; él mismo cerró la puerta detrás de nosotros».

    «Cuando fui a abrir la segunda puerta para ya salir al pasillo, él la empujó con su mano izquierda para evitar que la abriera. En ese momento, entendí perfectamente lo que iba a pasar. Me volteó y me puso contra la segunda puerta que no pude abrir, empujaba mi cuerpo contra la puerta para evitar que la abriera de cualquier forma. Tenía mucha fuerza. Con una mano me tapó la boca; intenté gritar, pero no se escuchaba nada de lo fuerte que me sostenía la boca. Comenzó a tocarme, me tocó los senos, me tocó el cuello, me tocó las caderas y mis partes íntimas bruscamente».

    Luego, la joven aseguró que Guerrero le quitó la mano de la boca y, de inmediato, comenzó a besarla, agarrándole el cuello muy fuerte. Afirmó que entró como en un estado de shock por unos dos minutos, que, a juicio de la presunta víctima, parecieron horas. Mientras lo hacía, ella relató que el profesor le tocaba abajo, en sus partes íntimas, pero no pudo meter la mano y que, por tanto, solo lo hacía por fuera.

    «No sé cómo, pero, luego recuerdo que agarré todas las fuerzas que tenía y empuje mi cuerpo hacia él, quitándomelo de encima. Lo cierto es que eso logró que me soltara. De inmediato, abrí la segunda puerta y salí al pasillo. Justo en frente estaban los baños, corrí y me encerré en uno. Estuve unos 40 minutos allí; vomité tantas veces y lloré tanto, que estuve a punto de desmayarme. Salí al frente de la universidad, me fumé media caja de cigarros, llorando, mientras le contaba a una amiga por teléfono», aseguró la muchacha.

    Melissa cuenta lo que ocurrió después del desafortunado incidente: «Necesitaba sacarlo esa noche, pero no quería que nadie supiera, nadie, ni mi familia. Pero en esa época estaba saliendo con una chica, quien al otro día me preguntaba qué me pasaba, y no tuve más remedio que contarle entre lágrimas lo que me había pasado. Al escucharme, se fue demasiado molesta a hablar con el decano de la Facultad. Fui tras ella, porque hasta ese punto no quería que dijera nada. Cuando entramos a decanato, nos sentaron y ella comenzó a contar lo que pasaba. El decano solo escuchó y lo primero que dijo fue: “Es extraño porque nunca nos han llegado quejas de Juan Guerrero».

    La joven manifestó en las redes que es imposible que no existan más víctimas que por miedo callaron.

    Asimismo, contó que el decano le pidió que describiera en una hoja con exactitud lo que había ocurrido, pero que «no les contaran a sus papás nada para evitar cualquier situación».

    «¿Es en serio que él estaba diciendo eso?, se preguntó Melissa, quien al mismo tiempo reveló que «el decano no dijo absolutamente nada, no hizo absolutamente nada».

    La joven cuestionó la decisión que tomó el decano alegando: ¿Le importó lo que le conté? NO. ¿Me dio alguna solución? NO. Le importaba solo la imagen de la universidad y que no se viera manchada por este acontecimiento».

    Pineda, prosiguió diciendo: «La chica con la que salía llamó a mis padres. Me sentí horrible y muy avergonzada al contarles. Me abrazaron, lloraron conmigo y de una fuimos a la universidad. El decano nunca se imaginó que mi papá se aparecería por allí».

    «Comenzaron a discutir muy fuerte, mi papá le decía que debía botarlo YA y el muy HIJO DE PUT* nos dijo: “es que no podemos botarlo, estamos a mitad de trimestre. Esperemos al menos que termine”. La actitud de Mike González ante la situación era apoyar y proteger a Juan Guerrero».

    La estudiante junto a su progenitor salió de la oficina y “al conversar con la secretaria, nos indicó que nos dirigiéramos hacia una autoridad mayor, en este caso la directora, quien al expresarle todo lo ocurrido, se conmovió y reiteró que haría todo posible para despedirlo, al final lo botaron».

    “No caeré en ese tipo de brollos”

    Cumpliendo responsablemente con el código ético que obliga a tener las dos versiones de un hecho, NAM contactó al reportero gráfico señalado de abuso y Juan Guerrero Briceño, quien amablemente atendió la consulta expresó:

    “No caeré en este tipo de brollos, por los momentos no voy a responder a nada de lo que ahí se ha dicho, porque no voy a ser partícipe de una infamia totalmente infundada como esa (…) Tengo mis hijos y debo sentarme ahora con ellos a procesar todo esto y que ellos cuenten con mi verdad”.

    Guerrero agregó: “El que deseé conocer mi estatus en la URBE puede ir hasta allá y se darán cuenta de mi perfil absolutamente intachable que dejé en mi hoja de vida mientras hice carrera docente en esa universidad, lo demás es caer en este jueguito en el cual no voy a caer”.

    El reportero gráfico dijo no acordarse de la muchacha que lo señala: “No sé si pasó la materia o si le quedó, no lo recuerdo y a ella no la recuerdo, uno maneja ahí más de 40 estudiantes y no los puedes recordar a todos, si algo parecido a lo que se ha colgado en redes hubiese ocurrido, yo tendría que estar preso, tendría que haber ido preso desde el mismo momento en el cual se hubiese enterado su padre, lo cual no sucedió, no voy a decir más, porque no hay absolutamente nada que decir”.

    Juan Guerrero Briceño, es reportero gráfico y ha prestado servicios en el diario La Verdad, y en el diario Versión Final, además prestó servicio docente el la URBE.

    NAM

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