Chile está a un paso de permitir las jornadas laborales de cuatro días a la semana, de aprobarse la reforma laboral propuesta por el presidente Sebastián Piñera. La flexibilización que plantea la propuesta de ley buscan mejorar la calidad de vida de los chilenos. ¿Perú estaría preparado para un cambio laboral de este calibre?
EN PERÚ YA SE PUEDE TRABAJAR CUATRO DÍAS
La buena noticia para el empleador peruano es que el marco normativo sí permite establecer una jornada de cuatro días a la semana, según Brian Ávalos, laboralista del estudio Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados.
Para aplicar una jornada laboral de cuatro días a la semana, Ávalos señala que primero hay que tener en cuenta dos escenarios.
El primero es cuando el negocio recién comienza a operar. En este caso, el empleador puede establecer de manera verbal o escrita cuántos días será la jornada semanal.
El segundo es más complejo y se da cuando la empresa tiene contratos con jornadas establecidas. Si desea modificarlos a cuatro días, tiene dos alternativas: Una es suscribir un acuerdo con el trabajador en el que modifica su jornada, o, de lo contrario, hacer una modificación de la jornada por necesidad empresarial, con lo se requeriría realizar un procedimiento donde se le comunica al trabajador el cambio, quien tendría la posibilidad de impugnarlo.
VENTAJAS
“Una de las ventajas es la mejora en la productividad, que es un factor económico. Los trabajadores se vuelven más productivos al final del tercer día. Por ejemplo, si la jornada empieza el lunes, la productividad laboral aumenta el martes, al final del miércoles está en un nivel óptimo, y el jueves y viernes comienza a descender. Es decir, no necesitamos más tiempo para ser más productivos”, explica el abogado.
En ese sentido, Ávalos comenta que muchas empresas en el Perú aplican el «horario de verano«, en el que se contempla una jornada regular de lunes a jueves, y los viernes terminan sus labores máximo a las 3:00 p. m. “Si esas compañías hacen mediciones internas podrían verificar que muchos de sus trabajadores se vuelven más productivos”, asevera.
Además, aplicar una jornada con menos días de labores a la semana también genera ahorros para las compañías porque dejan de gastar en agua, luz u otros servicios.
En cuanto a los colaboradores, una jornada de lunes a jueves podría beneficiar a aquellos que son padres —aunque tengan que dedicarle un par de horas más a la jornada laboral diaria—, ya que los días viernes, sábado y domingo podrían dedicarlos a sus familias u otras actividades.
Hace unos meses, la compañía de servicios financieros de Nueva Zelanda, Perpetual Guardian, realizó una prueba durante ocho semanas que consistía en reducir a cuatro días la jornada laboralsemanal. El resultado arrojó que la productividad aumentó en un 20%. Los trabajadores lograron cumplir con sus tareas en cuatro días.
Asimismo, el balance entre el trabajo y la vida privada mejoró significativamente, pasando del 54% al 78%, y los niveles de estrés disminuyeron de un 45% a un 38%. Por último, el compromiso aumentó en un 40% al comparar los resultados previos y posteriores al ensayo.
El Comercio
