• #OPINIÓN Más allá del reto electoral (Maryclen Stelling)

    El país político está hablando, clamando, protestando y organizándose no solo frente a las próximas elecciones del 6D, sino a niveles más profundos de mediano y largo plazo.

    ¿Cómo interpretar las demandas sociales, las acciones colectivas, las voces que rompen una pretendida armonía? ¿Ignorarlas o callarlas, confrontarlas o dar respuesta? ¿Cómo y cuándo responder? Se trata de demandas pensadas y construidas como legítimas y justas y, por ende, habilitantes para la acción. Por ello, es necesario entender esas voces en tanto construcciones discursivas y
    atender los contenidos manifiestos de dichas demandas.

    Sería un error político con graves consecuencias obviarlas, minimizarlas, descalificarlas y, peor aún, negarlas. Dada la situación del país, es necesario examinar la construcción de tales reclamos y acciones a la luz de la crisis multidimensional y de la gestión de la misma. Análisis causal en el que no se debe obviar ni minimizar el impacto que tiene la dimensión económica en el orden político-
    electoral. Variable que en las próximas parlamentarias jugará un importante papel en las decisiones electorales. ¿Se impondrá la fidelidad político partidista o predominarán otros elementos en el voto? ¿Primará lo económico sobre el voto? ¿Sabremos interpretar los resultados? ¿Los acataremos? Está en curso una reconfiguración político-partidista preelectoral que, sin duda alguna, afectará los resultados electorales y tendrá consecuencias más allá de lo meramente electoral. En una suerte de cadena causal, se verá afectado el equilibrio político interno en cada polo, y ello debería abrir las puertas a un proceso de revisión en la búsqueda de un reajuste interno.

    El cambio en la correlación de fuerzas internas afectará a su vez el juego político postelectoral. Indudablemente el 6D, más allá de
    los números, incidirá directamente en la configuración de un nuevo escenario político. De ser bien interpretados los resultados se podrán impulsar nuevas alianzas y acuerdos; canalizar demandas y acciones colectivas. Más allá de las urnas y de los reacomodos políticos, sus efectos se harán sentir tanto en la gestión de gobierno como en el manejo de la crisis.

    NAM

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