lunes 24 de junio de 2024

#OPINIÓN || El Patriota || Alí Rojas Olaya

El 2 de marzo de 1823, el periódico El Patriota publica el siguiente exhorto: “Los defensores de la independencia y libertad de Colombia deben hacer los votos más firmes por tales objetivos […]. Amor a la independencia y a la libertad, respeto y obediencia a las leyes, y a las autoridades, sumisión a sus superiores, valor, constancia y sufrimiento he aquí en compendio las virtudes que deben adornar a un militar como defensor de la república. Los pueblos extranjeros pueden venir a admirar en los bravos militares de Colombia virtudes poco comunes, y el orgullo de estos defensores ilustres debe consistir no sólo en lo que ya han trabajado por libertar a su patria del yugo español, sino en lo que tienen aún que trabajar constantemente en mantenerla independiente y bajo el dulce imperio de las leyes”.

La República de Colombia, que había sido fundada en Angostura el 17 de diciembre de 1819 por Bolívar y nacida políticamente en la batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, vivía tiempos de inestabilidad política y económica. Contaba con un erario diezmado propio de toda posguerra, sumada a la necesaria inversión libertaria de la Campaña del Sur. Por otra parte, la Constitución de Cúcuta se oponía a la utopía del Libertador Simón Bolívar de consolidar el naciente Estado.

Bolívar tiene que luchar contra el ejército realista que defiende los intereses de Fernando VII en Perú, pero consciente de la presencia de tropas realistas en las ciudades colombianas de Maracaibo, Trujillo y Coro.

En medio de este panorama complejo, el vicepresidente Francisco de Paula Santander funda este periódico con el que pesca en río revuelto. El Patriota circuló entre el 26 de enero y el 24 de agosto de 1823.

Su objetivo aparente era realizar una campaña de desprestigio hacia los realistas, pero el verdadero propósito era legitimar los principios aprobados en 1821, y neutralizar el poder de las fuerzas militares bolivarianas con el pretexto de salvaguardar los principios liberales.

Con El Patriota, Santander actuaba con el ingenio y la perspicacia que el asunto demandaba a la corriente contrabolivariana. Con la habilidad característica del Yago de Otelo, buscaba convencer a los militares de que su legal y natural condición no sólo era la de mantenerse subordinados, obedientes y no deliberantes ante el Estado y las autoridades civiles instituidas, sino la de constituirse y concebirse como genuinos defensores de la república.

NAM/Alí Rojas Olaya

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