Y quién me devuelve el Lago….. en sus aguas cristalinas, en otrora se podían bañar y lavar ropa los citadinos.
Años después estas imágenes, nos llevan a evocar la Maracaibo de ayer, con los condicionante actuales. La inocencia de Luisito, -así dijo llamarse- le hacer ver que la ropa de su casa, quedará tan limpia y reluciente como cuando sale de su casa a recorrer calles. Entre desechos, malos olores y la indiferencia de sus hijos, así se pierde el marullo, del Lago marabino.

NAM/Manuel Portillo
Foto: José Valbuena
