Pudiera decirse que varias han sido las etapas álgidas desde aquel mes de abril de 2008 cuando el mismo presidente Hugo Chávez decretó la emergencia eléctrica y anunció una serie de medidas que se debían aplicar para que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no colapsara. Su ministro, días después anunció un enorme esquema de racionamientos de entre cuatro y seis horas que el mismo Chávez, luego, echó para atrás.
No obstante, los cortes eléctricos desde entonces y hasta ahora no han cesado. Solo se han reducido o “tranquilizado” y pareciera que ese efecto se cumple dos años si y un año no. Por ejemplo, 2019 fue el año del caos, 2020 fue la progresión del caos, pero, en 2021, los cortes se minimizaron, parecía que volvía la estabilidad eléctrica, pero en 2022, todo se derrumbó y volvimos al punto de partida.
Al respecto hay dos grandes tesis: Una, la del ataque terrorista y sistemático al SEN por parte del “imperio norteamericano” y sus ejecutores en Venezuela, la “ultraderecha” y la segunda tesis: La enorme desinversión por corrupción, desvío de fondos y mala praxis; la politización de las instituciones del Estado, la re centralización del servicio y la fuga del talento capacitado para resolver el problema.
Aquí expondremos ambas teorías –una vez más- con el objetivo de que cada quien conozca cada postura y se cree su propio criterio sobre la gravísima situación.
Pero, antes de adentrarnos a lo profundo, unas recomendaciones muy pertinentes a la población sobre lo que humana y limitadamente puede hacer para que los efectos de estas averías eléctricas no los golpeen tanto.
El especialista internacional en generación eléctrica y consultor de riesgos, ingeniero José Aguilar se ha cansado de explicar las razones de la ocurrencia de las fluctuaciones y, como medio de comunicación, es nuestro deber insistir en ello mientras sigan ocurriendo como modo de aportar algo de conocimiento a la población y las muy pocas soluciones que están a la mano de la gente para evitar perder sus artefactos.
“Cuando la demanda eléctrica se hace mayor a la capacidad de generación se producen consecuencias muchas veces severas en el Sistema Eléctrico Nacional y esa es la raíz de las fluctuaciones (bajones) por eso es que, en horas de la tarde, cuando el calor aprieta y se utilizan más recursos eléctricos en ciudades como Maracaibo, ocurren los eventos, porque la capacidad de generación es menor a lo que se está demando”.
También tiene que ver con el estado de las líneas de transmisión y las plantas de distribución a lo largo del Sistema Interconectado Nacional (SIN). Por más generación que haya; pongamos que el Gobierno, en un golpe de sensatez y eficiencia, coloca nuevas las 20 turbinas de capacidad instalada para generación eléctrica que posee la represa del Guri, si a eso no le suma adecuar las líneas de transmisión, que han de estar desgastadas y adecuar además los equipos en plantas de recepción y redistribución hidroeléctrica del SIN, igual va a ocurrir fallas y fluctuaciones, porque no hay una compensación entre un equipo nuevo que funciona a su máxima capacidad transmitido al resto por unos conductores viejos que no van a soportar aquello.
Tendido eléctrico y plantas de transmisión y distribución requieren urgente inversión
Para explicarlo de un modo más entendible aún: Pongamos que tenemos un gran tanque de agua de cientos de miles de litros, pero a su salida le conectas una manguera de riego. El agua no será en cantidad y calidad por más que su reserva sea grande. Esto es por falta de inversión de las empresas de energía en nuevas redes.
¿Y qué puede hacer la gente?
El ex supervisor de la anterior empresa de electricidad del Zulia, Enelven, Félix González no es muy alentador con su respuesta, pero vale la pena tomar algunas consideraciones:
“La gente no puede hacer mucho, porque no es su competencia, no conocen de electricidad, no trabajan en la empresa eléctrica, no tienen los recursos para invertir en lo que se necesita para ir recuperando, no toman decisiones a nivel del alto gobierno para temas de inversión en servicios y desgraciadamente no pueden controlar lo que ocurre, pero lo peor de todo es que no son debidamente informados por un Estado serio y responsable sobre como van a ser los cortes de electricidad, al menos, para que la gente se prepare y esté alerta”.
Sin embargo, González ofrece algunos tips que bien pudieran ayudar a minimizar los daños:
- Lo que no esté usando desconéctelo siempre, manténgalo desconectado, porque, aun cuando no lo esté utilizando, con las subidas y bajadas de voltaje, estando conectado va a sufrir esa inestabilidad, esa falla. Un ejemplo de eso es cuando a usted se le quema un bombillo sin tenerlo encendido, pasa por eso, porque a pesar de que el tomacorriente que le pasa electricidad para encenderlo está apagado, un bajón de gran magnitud afecta las principales fuentes de alimentación eléctrica, las llamadas cuchillas, en el caso de una casa, el cableado principal o la línea principal de distribución eléctrica.
- Trate de hacerse de la mayor cantidad posible de protectores eléctricos, pero, tenga cuidado, porque debe saber muy bien qué protector comprar para cada artefacto y debe cerciorarse de que el protector sea de calidad. Esta es una medida que no toda la población la puede asumir, porque el costo de cada protector es un ojo de la cara.
- De no tener los protectores, cuando comiencen los eventos eléctricos, los bajones, trata de apagar todo lo que tenga encendido y desconecte. Espere pacientemente un tiempo prudencial en el cual usted sienta que ya la inestabilidad eléctrica haya pasado y vuelva a conectar y a encender.
- Elimine las tomas múltiples: Para un sistema eléctrico tan débil e inestable como el nuestro, la peor decisión es utilizar regletas con múltiples conexiones en una sola toma. Aún con un excelente sistema eléctrico, es malo, es contraproducente, es dañino, está recargando en una sola toma y en un dispositivo que no está diseñado para aguantar tantas cargas muchos artefactos sobre un mismo punto.
- Revise sus tomacorrientes –hágalo con un electricista confiable- trate de reparar aquellos que tengan fallas, que estén rotos, que no tengan buen contacto, eso ayudará un poco a que la inestabilidad que hay sea menos inestable.
- Trate de comprar cables –es costoso- pero si lo puede hacer hágalo, consulte a su electricista y él le dirá qué tipo de cable debe comprar y mantenga una despensa con cables, sócates, breques de distintos amperios, porque, por lo general, con este tipo de eventos ocurriendo a diario, su sistema puede colapsar y ocasionar cortocircuitos; dañar un breque, quemar un bombillo, afectar un sostén de luz, en fin, hágase de un banquito de repuestos eléctricos, con sus buenas herramientas, básicamente un alicate, un cortador de cable y destornilladores de estría y paleta; así como tomacorrientes y apagadores.
- Hágase de unos ventiladorcitos recargables, hay de varios tamaños y de varios precios, éstos ayudarán un poco a aclimatarse en las duras horas en que se prolonga el apagón, principalmente en las regiones de climas muy cálidos y poco amables como el estado Zulia, por ejemplo, donde es infernal no tener electricidad. Usted los adquiere y los mantiene cargaditos, cómprese además una batería de carga para que en casos sobrevenidos, con ella pueda cargar celulares y los propios ventiladorcitos; algunos vienen hasta con foco.
- Tome un cuaderno, una libreta o una pizarra y vaya llevando cronológicamente los cortes por días, así puede irse armando un esquema que le ayude, más o menos, a saber o a «adivinar» a qué hora le irán a quitar la electricidad ese día y anote allí el día, la hora de corte y la hora de reposición del servicio. Usted creerá que no, pero, eso ayuda, hágalo.
- Salga a votar masivamente en las próximas elecciones, no se coma el cuento del abstencionismo que es el que nos tiene en estas circunstancias.
ATAQUES SISTEMÁTICOS AL SEN
Antes de entrar a detalle en aguas profundas sobre el debate eléctrico en Venezuela, es necesario exponer el planteamiento que se hace desde el Gobierno nacional, la postura oficial sobre el tema que versa en un «ataque sistemático» y planificado al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) como uno de los mecanismos más eficientes para generar caos, descontento, desestabilización, disturbios y una matriz de opinión contra la revolución bolivariana.
Cuando ocurrió el mayor apagón eléctrico en la historia de Venezuela, el Gobierno asomó la tesis del «ataque sistemático» orquestado desde Estados Unidos y ejecutado por la «extrema derecha» venezolana dentro del país.
«Un ataque planificado que puede ser calificado como crimen de lesa humanidad, cuyo objetivo era profundizar el malestar social y económico a consecuencia de la guerra económica de la agresión imperial norteamericana contra los venezolanos y venezolanas y el Gobierno Bolivariano».
Esa es la declaración «universal» que esgrime el Gobierno sobre los eventos eléctricos en el país. «Los sabotajes eléctricos del 7 y 25 de marzo del 2019, mantuvieron a la población venezolana, por un tiempo prolongado, sin energía y al momento de la restitución casi total del servicio eléctrico en el país, éste fue interrumpido con nuevos y recurrentes ataques terroristas».
«Los ataques al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no son nada nuevos en Venezuela. El ocurrido este domingo 6 de marzo de 2022 se suma a los que han sucedido en el país desde el 2019».
Lo dicen: El presidente de la República, Nicolás Maduro; la vicepresidente Delcy Rodríguez; el presidente de la AN, Jorge Rodríguez; el primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello y, desde luego, todos los ministros de Energía Eléctrica que han desfilado por la institución.
Agresiones vía cibernética y electromagnéticas son las recientes formas con las que han sido vulnerado el Sistema Nacional Eléctrico del país, el cual tienen como propósito intentar quebrantar el bienestar de la población y la moral de los trabajadores de Corpoelec y desestabilizar a la población venezolana.
El vicepresidente del área sectorial de Comunicación y Turismo de Venezuela, para ese entonces, Jorge Rodríguez, informó que el ataque inicial fue perpetrado con sofisticados elementos de guerra cibernética contra el control automatizado de regulación Ardas, del sistema de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, conocida también como El Guri.
El Ardas es “una especie de cerebro electrónico computarizado que regula las 20 máquinas del Guri, donde se genera el 80 por ciento de la electricidad” para toda Venezuela, explicó para ese momento el Vicepresidente Sectorial de Comunicación, Turismo y Cultura, Jorge Rodríguez, quien además resaltó que el ataque afectó a tres de los cinco generadores de respaldo.
En rueda de prensa, Rodríguez detalló que “al atacar ese sistema, por protección las máquinas del Guri se paran”.
Posteriormente, terroristas dentro de Venezuela ejecutaron la quema de estaciones y subestaciones eléctricas del patio B del embalse del Guri, mediante disparos directos.
«A 100 metros de los patios de distribución hay una loma donde se pusieron unos francotiradores que generaron los disparos hacia la estructura que contiene miles de litros de aceite, y se encuentra debajo de los patios de transmisión»
https://www.vtv.gob.ve/claves-agresion-multiforme/
Acciones del Estado para revertir los ataques
Para ese 2019, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro, denunció al mundo que el brutal ataque terrorista contra el SEN fue ejecutado de forma electromagnética desde el exterior.
“Estos son golpes de una guerra eléctrica para volver loco al pueblo y no lo vamos a permitir. Estamos concentrados en reponer, recuperar y reconstruir todo lo que se ha dañado con estos golpes eléctricos y restituir de manera paulatina el servicio al pueblo” manifestó durante una transmisión conjunta de radio y televisión desde el Puesto de Comando Presidencial en Miraflores.
En ese sentido, solicitó a la vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez, y al vicepresidente sectorial de Comunicación, Turismo y Cultura, Jorge Rodríguez, informar al pueblo venezolano por todas las vías, medios de comunicación, paredes, volantes, redes sociales la verdad de los hechos.
“Ha sido un ataque terrorista, brutal nunca antes visto, atacaron el corazón de la central hidroeléctrica, un lugar vital para la distribución del Sistema Eléctrico Nacional, transmisión que da electricidad al país”, manifestó.
De manera inmediata, el Mandatario nacional resaltó la actuación de los trabajadores eléctricos, de los bomberos y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) quienes permitieron iniciar el proceso de recuperación y reparación profunda de la Central Hidroeléctrica.
https://www.vtv.gob.ve/trabajos-recuperacion-autotransformadores-guri/
De los implicados, según el Gobierno
Atendiendo el llamado del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela el vicepresidente sectorial de Comunicación, Turismo y Cultura, Jorge Rodríguez, dio a conocer detalles de los autores señalando que uno de los implicados fue el senador de Estados Unidos (EE.UU.), por el estado de Florida, Marco Rubio.
Según el vicepresidente de Comunicación venezolano, para ese entonces, en el ataque también estuvieron asociados el secretario estadounidense Mike Pompeo y el entonces diputado opositor Juan Guaidó.
Unas horas antes del gran apagón del 7 de marzo, Rubio había escrito en su red Twitter que los «venezolanos vivirán la más severa escasez de alimentos y gasolina«. Una especie de autopredicción del ataque eléctrico que estaba a punto de ocurrir.
Asimismo, el medio Misión Verdad reseñó que el 7 de marzo de 2019 el Gobierno ruso emitió un comunicado alertando que «Estados Unidos está elaborando un plan de respaldo que trata de introducir en Venezuela grupos armados ilegales entrenados con el fin de llevar a cabo sabotajes y actividades subversivas».
https://www.vtv.gob.ve/detenidos-responsables-ataque-contra-electrico-nacional-carabobo/
Ante el nuevo ataque criminal contra la tranquilidad y la Paz de la Patria, el Gobierno Bolivariano y la #FANB se encuentran desplegados atendiendo las necesidades del pueblo. Los hijos e hijas de Bolívar demostraremos una vez más nuestra voluntad inquebrantable. ¡Venceremos! pic.twitter.com/M6SYC0VIEA
— Nicolás Maduro (@NicolasMaduro) July 23, 2019
Desde entonces, el servicio eléctrico ha sido inestable, mientras que el Gobierno Nacional denunció posteriormente que las líneas de distribución de energía sufrieron también ataques electromagnéticos, cuando ya se había restablecido la normalidad en la distribución.
Asimismo, se han registrado incendios provocados en algunas instalaciones de generación eléctrica.
La más reciente se registro el domingo 06 de marzo de 2022 donde el Ejecutivo nacional denunció sobre un nuevo acto de vandalismo al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en el estado Carabobo.
El ministro del Poder Popular para Energía Eléctrica, G/J Néstor Reverol informó que “otro atentado contra el SEN en el estado Carabobo, donde mafias organizadas cometieron actos de vandalismo y sustracción de perfiles en una torre eléctrica”, a través de un mensaje publicado en su cuenta de red Twitter.
Reverol agregó que debido al vandalismo a una torre de transmisión, se produjo su debilitamiento y caída, y afectó el suministro eléctrico en las líneas 230Kva en la población de Mariara, municipio Diego Ibarra.
Varios ataques al sistema eléctrico han sido denunciados por las autoridades en los últimos años, por motivaciones políticas y vandalismo de bandas que sustraen material estratégico.
⚠️ Denunciamos otro atentado contra el Sistema Eléctrico Nacional en el estado Carabobo, donde mafias organizadas cometieron actos de vandalismo y sustracción de perfiles en una torre eléctrica (+detalles) 👇🏾 #6Mar pic.twitter.com/mP2UBgBXSF
— Néstor Reverol (@NestorLReverol) March 6, 2022
LOS EXPERTOS TUMBAN LA TESIS DEL ATAQUE
La Central Hidroeléctrica «Simón Bolívar» (antes llamada “Raúl Leoni”), ubicada en la Represa del Guri, ubicada en el estado Bolívar, es la obra de ingeniería más importante de Venezuela. Se culminó en 21 años. Es la principal fuente de electricidad del país. Tiene una capacidad de producción de 10 000 MW.
El especialista expresó que el mayor problema que tiene el sistema eléctrico nacional (SEN) es la gran opacidad en la información que existe sobre sus condiciones, lo cual considera “inaceptable”. También descartó la tesis del “sabotaje”, e indicó que el Estado hace un mal manejo del SEN.
Con 20 enormes turbinas y una tecnología de primera, Guri llegó a ser la primera represa eléctrica del mundo, es la segunda actualmente de todo Latinoamérica y la séptima del planeta
“Esto es un evento severo que ellos ya sabían al poco tiempo que es lo que había sucedido, pero simplemente inventan esa excusa”, resaltó el especialista y pidió no cometer “más errores” porque el SEN “se encuentra muy débil”.
“Tenemos disponibles alrededor de unos 12 mil megavatios, pero no los podemos utilizar todo porque tenemos limitaciones en lo que tiene que ver con el combustible, en el área de transmisión, y también problemas de larga data que no se le han dado la debida y oportuna atención”,
De igual forma, señaló que Venezuela posee una gran capacidad instalada ya que cuenta con más de 36mil MW, pero “o están en el taller o están pasando aceite, o la mayoría no se encuentra disponible para estar operativos”.
El Guri un gigante maltratado
En el embalse de Guri reposa el corazón eléctrico de Venezuela. Construido sobre el río Caroní antes de su desembocadura en el mítico Orinoco, conforma un inmenso espejo de agua de más de 4 mil kilómetros cuadrados que alimenta a la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, responsable de la mayoría de la energía eléctrica que se consume en Venezuela.
Su importancia es estratégica: inaugurada en 1974, su capacidad fue quintuplicada en 1986 y sus máquinas modernizadas en 2007. En teoría tiene una capacidad instalada de 10,235 megavatios en 20 turbinas, con lo que puede generar 45 mil gigavatios de electricidad al año. De la hidroeléctrica parten tres líneas, de 765kv, 400kv y 230kv, con triple y doble redundancia, para surtir a todo el país, de occidente a oriente, incluyendo un cable submarino para la caribeña Isla de Margarita, así como conexiones hacia Boa Vista, en Brasil, Cúcuta y La Guajira (Colombia) para la venta de electricidad extra.
Venezuela aportaba energía eléctrica a Colombia y Barsil gracias a la alta capacidad de generación de 36 mil megavatios
Venezuela depende absolutamente de las hidroeléctricas de Guri y Macagua, que en teoría generan la mitad de los 36 mil megavatios instalados en el país (poniendo las termoeléctricas la otra mitad).
El problema de fondo, del que poco se habla
Desde el decreto de emergencia eléctrica de 2009 el Guri también ha estado en el centro de la polémica. Los frecuentes apagones que han afectado al país desde entonces suelen tener allí su epicentro.
En un extenso reportaje publicado por Jeanfreddy Gutiérrez, el 15 de enero de 2020, en el portal DCH (Diálogo Chino) se desmenuza parte de lo que entonces comenzó salir a niveles de escándalo sobre el manejo de los recursos en materia de energía eléctrica: Cuando Venezuela se sumió en la oscuridad por el apagón nacional de 72 horas en marzo de 2019, la “emergencia eléctrica” estaba por cumplir una década.
Parque Eólico Paraguaná, instalación a media e inoperativa.
La política de contrataciones a dedo anunciadas por Chávez a partir de 2010 inició con la entrega de proyectos a aliados cercanos, finalizando en presupuestos inflados, compra de equipos obsoletos, ineficiencia y corrupción. La Asamblea Nacional calculó que hubo un desfalco de 26 mil millones de dólares de obras inconclusas o nunca iniciadas correspondientes a 16 mil MW.
Esto es respaldado por el informe “Empresa del Estado, un modelo de control – Sector Eléctrico” del capítulo venezolano de Transparencia Internacional de noviembre de 2018, que estudió los proyectos eléctricos entre los años 2000 y 2014, así como a sus contratistas.
Parque Eólico La Guajira, instalaciones a medias e inoperativas
Transparencia Internacional analizó 40 proyectos de generación eléctrica que sumaban una capacidad instalada de 17.513 MW y encontró un sobreprecio de 14.658 millones de dólares y concluyó que tan sólo 4.360,5 MW –menos de la cuarta parte- estaba en funcionamiento. Asimismo, encontró una concentración de los contratos en pocas empresas, como la nacionalizada Electricidad de Caracas, la argentina IMPSA y la venezolana Derwick.
La ONG destacó que, a pesar que la Contraloría General de la República publicó sobre esta empresa un informe sobre las irregularidades en la compra de equipos obsoletos, dañados por quedar abandonados sin instalar o con menor capacidad a la contratada, no se determinaron responsabilidades administrativas ni se instruyó a la Fiscalía a abrir investigaciones penales.
Central Hidroeléctrica La Vueltosa, sería la segunda después de Guri que de estar operativa, Venezuela gozaría del mejor sistema eléctrico del continente.
Resalta el caso de Derwick, con sobreprecios de 2,9 millones de dólares en 11 proyectos y conocida por ser controlada por “bolichicos”, jóvenes menores de 30 años que se enriquecieron a costas de licitaciones con el chavismo.
La eterna deuda de culminar la Hidroeléctrica La Vueltosa que adquirió la Cuarta y heredó la Quinta República sin que ninguna haya saldado.
En julio de 2017 un tribunal federal de Miami acusó a esta empresa de lavar 1,200 millones de dólares de contratos con la estatal venezolana PDVSA mientras dos meses después una serie de reportajes de El Pitazo de Venezuela y El Confidencial de España -llamada “Conexión Suiza”- detalló los contratos millonarios de obras eléctricas obtenidos por Derwick, haciéndose pasar por una filial del banco ruso Gazprombank. Esto se supo gracias a una masiva filtración de archivos financieros de bancos suizos.
Derwick, compañía asociada a contrataciones en materia de inversiones eléctricas en Venezuela.
Dependencia descuidada
Las hidroeléctricas hoy son responsables del 85% de los 13 mil MW realmente disponibles, de acuerdo a estimaciones de Winston Cabas, presidente de la Asociación Venezolana de Ingenieros Electricistas, Mecánicos y Profesiones Afines (Aviem) del Colegio de Ingenieros de Venezuela. Cabas, entrevistado por la BBC tras el apagón de marzo de 2019, denunció que no sólo los dos parques eólicos que supuestamente generan 300 MW de energía no funcionan, sino que la red de termoeléctricas lo hace precariamente.
Por dar su punto de vista y advertir sobre los problemas severos del SEN, el Ingeniero Wiston Cabas se vio obligado a huir del país tras «sentirse» perseguido.
Su hipótesis parecería verse corroborada por la caída progresiva de la oferta y la demanda eléctrica a partir de 2013. La demanda supera la oferta desde 2007, según el exviceministro de Energía, Víctor Poleo. Esa oferta llegó a 15 mil MW para 2015, lo que obligó a una “administración de cargas”, nombre eufemístico que el gobierno dio al cronograma de apagones que se realiza por varias horas cada día en distintas poblaciones venezolanas.
Se repite la historia
También las líneas de transmisión y distribución, así como algunas subestaciones eléctricas, suelen fallar por explosiones dadas por fallas internas o incendios forestales causados por la falta de poda de vegetación en sus alrededores. Sólo en marzo de 2019 explotaron diez instalaciones de este tipo.
“Esta fue la verdadera causa del primer extenso apagón del 7 de marzo de 2019, como descubrió el Wall Street Journal citando un informe de Carlos Portillo-Quintero, profesor de gestión de recursos en la Universidad Tecnológica de Texas. Portillo analizó imágenes de satélites de la NASA, encontrando varios incendios del 6 al 8 de marzo alrededor de parte de los 2.300 kilómetros que recorren las líneas de transmisión de extra alta tensión de 765 kilovoltios que conectan Guri con el resto del país”.
El gobierno atribuye los incendios en los tendidos eléctricos a ataques terrorista, los expertos aseguran que es gracias a la desinversión, la maleza y el abandono.
El ingeniero José Aguilar, consultor internacional en temas eléctricos, explicaba en una columna de opinión en 2018 que el Sistema Eléctrico Nacional tiene una triple redundancia, al tener también líneas de transmisión de 400 y 230 KV que debían absorber la carga en caso de la falla de la primera, y que el país registraba la demanda eléctrica más baja desde 1969 dada la contracción del parque industrial venezolano, incluyendo las empresas de fundición de hierro, níquel y aluminio.
José Ignacio Casal, otro experto en el tema y expresidente del Colegio de Ingenieros de Venezuela, añadía que el Guri tiene nueve turbinas dañadas, lo que le impide aprovechar el caudal del río Caroní o responder a la demanda nacional.
Todo esto mostraba que la crisis se veía venir. En 2010 cuatro ingenieros de la Universidad Simón Bolívar enviaron un documento con recomendaciones al Gobierno para atender la falta de mantenimiento, la desinversión y la congelación de las tarifas que habían dejado al país en una situación de fragilidad hidroeléctrica en años de sequía. Este informe se basaba en anteriores alertas técnicas realizadas en 2003 y 2007, que también fueron desoídas y que prefiguraron la crisis en años subsiguientes de poquísimas lluvias.
En el Gobierno la politización de las empresas públicas ha sido la norma: nóminas infladas, fuga de talentos técnicos y la mala gerencia han llevado al aumento de accidentes laborales, la pérdida de productividad y el incumplimiento de cronogramas de mantenimiento. Por más que achaquen las causas de la severa crisis eléctrica y de otros servicios a temas como sabotaje, ataques, planes desestabilizadores, la realidad es la que este informe está mostrando.
Camiones de Corpoelec y sus propios trabajadores colocando publicidad política en época electoral.
El propio presidente Hugo Chávez admitió en 1999 al presentar el Decreto-Ley del Servicio Eléctrico que “la desinversión de la década que terminaba había llevado a una verdadera emergencia eléctrica”. Aun así, decidió revertir el proceso para aumentar la inversión privada en el Sistema Eléctrico Nacional, centralizando la administración del mismo.
Cuando Chávez tomó esas decisiones en 1999, la mayoría de las instalaciones tenían 20 años de funcionamiento. Con el precio del petróleo a ocho dólares por barril el Estado no podía realizar las inversiones necesarias siquiera para terminar la deuda histórica por las obras inconclusas de termoeléctricas, hidroeléctricas y subestaciones.
Un plan estratégico nacional producido por agencias estatales, que invocaba la necesidad de una mayor cuota de inversión privada, así como diversificar y ampliar la generación hidroeléctrica, fue también desechado. El Gobierno no quería saber nada del ayer.
Más de veinte años después se repite la historia. Con una caída prominente de la renta petrolera el gobierno de Venezuela no puede acometer las acciones necesarias para recuperar un sistema eléctrico obsoleto, desorganizado y frágil después de que una cascada de millones ha desaparecido.
Un acuerdo del parlamento con la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) parece asomar una pequeña luz en medio de las penumbras, aunque la incertidumbre continúa.
Cabe destacar que estas consideraciones son apenas la primera parte de un informe de dos partes que se comenzó a publicar comenzando el año 2020. Estamos en 2022 y el escenario no parece sino empeorar.
De Jeanfreddy Gutiérrez
Jeanfreddy trabaja como periodista desde Palo Negro, Venezuela desde el año 2006, especializándose en periodismo ambiental, de datos y factchecking. Es parte del equipo de EfectoCocuyo, con quienes co-ganó el premio Gabriel García Márquez 2018. Ha desarrollado su experiencia en el periodismo impreso y web con enfoque en temas de género, ciudad, ciencia, tecnología y ambiente. Colabora con Mongabay en inglés y Mongabay Latam desde el año 2015″. Síguelo en Twitter: @jeanfreddy.
NAM/Trabajos Especiales/Con información de Jeanfreddy Gutiérrez (DCH)/Agencias
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