La Agencia Noruega de Medicamentos, ente que regula el tratamiento en el país nórdico, afirmó que los abuelos tenían enfermedades prexistentes de gravedad.
Mediante un comunicado de prensa, la agencia manifestó que 23 ancianos han muerto recientemente luego de recibir la vacuna contra el coronavirus, desarrollada por la farmacéutica estadounidense Pfizer.
El ente, igualmente, reiteró que los adultos mayores de 80 años y las personas que presentan comorbilidades graves pueden registrar efectos secundarios fatales, una vez sean inmunizados con el tratamiento.
“En Noruega estamos vacunando a ancianos y personas en geriátricos con enfermedades subyacentes delicadas, por lo que se espera que ocurran decesos cercanas al momento de la inoculación”, precisó.
Aunque no hay evidencias que los vinculen directamente con la vacuna de Pfizer, la agencia puntualizó que los decesos de los ancianos seguirán en investigación y que cualquier novedad será notificada.
NAM/PULZO
