Las negociaciones, que han durado varios meses, finalmente se han cerrado satisfactoriamente para ambas partes. Se trata de un avión que recién salido de fábrica tiene un precio cercano a los 20 millones de euros. Tiene capacidad para diez personas: 8 pasajeros y 2 tripulantes. Además, cuenta con dos lavabos, cocina completamente equipada y una larga lista de lujos. El aparato alcanza una velocidad máxima de 900 km/hora, según información del fabricante.
Aunque el avión se trasladó tras la operación de compraventa a Londres, ciudad en la que actualmente reside el actor malagueño, pasa todas sus revisiones en España. El mantenimiento anual de un aparato de estas características puede costar entre 700.000 y un millón de euros al año; solo el sueldo de los pilotos suele rondar entre los 7.000 y 10.000 euros al mes, de ahí que Telefónica apostase por su venta.

Mejora el jet anterior
Banderas disfruta de avión privado desde hace años. Se desconoce qué ha sido del Learjet 60 en el que se le había visto viajar antaño. El diario ‘El Mundo’ publicó hace algunos años que el actor le compró esta aeronave, también de segunda mano, a la empresa textil Punto Roma. Un modelo, por cierto, bastante más modesto que el que ha adquirido recientemente.
En 2014, Banderas cedió su antigua aeronave a la empresa española Airokay, algo que confirmó su propio dueño, José María Amoedo, para que fuera alquilada en los periodos en los que el actor no la necesitaba. Este es un modelo de negocio que siguen muchos propietarios para abaratar los ingentes costes de mantenimiento de estos aviones.

Otras inversiones
Esta no es la única inversión que ha realizado el actor en los últimos meses de 2017. Antonio Banderas ha adquirido también una parte de las participaciones de El Pimpi, una conocida taberna malagueña de tapas y vinos creada en 1971.
Siempre ha sido el bar favorito del actor en su ciudad natal y finalmente se ha lanzado a comprarlo. El local se encuentra situado enfrente del edificio donde el actor tiene un lujoso ático en la ciudad andaluza.
El Confidencial
