El Ministerio holandés de Justicia ha elaborado una ley contra el fenómeno de «porno vengativo», con la que busca llenar un vacío legal y castigar con hasta dos años de prisión a quien comparta imágenes de una persona desnuda sin su permiso, un asunto que afecta a miles de niñas y mujeres cada año. «Aun así esto no hace justicia a la gravedad de la ofensa. Este tipo de temas tiene un impacto devastador en la vida de muchas niñas, lo que a menudo les afecta para el resto de su vida porque estas imágenes pueden aparecer en cualquier momento de nuevo», explicó Thomas van Vugt, abogado de una víctima. Van Vugt, que defiende el mediático caso de la estudiante Chantal de Werkendam, cuyas fotografías se han visto publicadas en diferentes redes sociales desde uno de los ordenadores de su escuela, considera que la pena de prisión debe ser incluso más alta, según dijo en una entrevista con la holandesa Radio 1.
Lo sensible de esta situación es que las víctimas, en la mayoría de las ocasiones, sienten «vergüenza e impotencia», dice, porque el material es difícil de eliminar desde las redes sociales donde se comparte, como Snapchat, Telegram, Whatsapp y Facebook, o de los propios teléfonos móviles de todos los que lo recibieron. Además, la Policía no tiene posibilidad de lidiar con los perpetradores, ya que lo que se conoce como «porno vengativo» no figura aún en el código penal, algo que cambiará con esta ley cuando entre en vigor a principios del 2019.
Según datos de la línea directa holandesa Helpwanted.nl, a la que llaman niños y jóvenes de hasta 25 años para denunciar casos de «pornografía vengativa», el año pasado se registraron al menos 1.851 casos de abusos sexuales en la red, a consecuencia de chantajes o amenazas con una foto o un vídeo. Asimismo, más de 400 niñas holandesas han sido víctimas de «porno vengativo» en lo que va de año y más de 30.000 imágenes y vídeos, ordenadas por nombres completos, lugar de residencia y enlaces a los perfiles de las redes sociales de las víctimas, se están compartiendo sin consentimiento por más de 2.000 niños solamente en una única red cerrada a la que accedió la web holandesa RTL.
La Voz de Galicia
