Regresaba el ídolo. El destierro parecía eterno. La Liga le extrañaba, pero él ya hacía diabluras en la Liga de Campeones. Cristiano debutó, pero el Betis quitó todo tipo de protagonismo con una victoria a extremis que mató la ilusión de ver al ídolo regresar a casa.
El minuto de silencio en homenaje a las víctimas del terremoto de México era lo único triste de la fiesta que ponía el portugués en el Bernabéu. Arrancaba el partido y un Betis que no quería ser comparsa en el arranque, casi pone a temblar a los blancos, pero Carvajal salvaba la portería cuando Keylor estaba prácticamente batido.
Había que hacer notar a la estrella. Los pases a profundidad para aprovechar a CR7 comenzaban, pero el portugués mostraba aún que le hacía falta minutos, que su velocidad no estaba a tope. Poco después daba aviso con la primera ocasión del Madrid quiso poner genialidad con un tacazo a la portería de Adán, pero se estrellaba en el mar de piernas que protegía la meta bética.
Cristiano buscaba, pero no le salían las cosas. Con la complicidad de Bale, se fabricó un remate que Adán paró, siendo el primer disparo claro al arco del luso.
El Betis se portaba en la cancha como aquel boxeador que aguanta y aguanta para luego acertar un golpe y noquear al rival. Fabián Ruiz probó los reflejos de Navas con un disparo que desvió el costarricense.
La primera parte terminó con un Cristiano ansioso, hambriento por marcar y con Betis fajador, que aguantó con lo que tuvo para dejar la paridad en el marcador.
Un Betis fajador
Los andaluces se aferraron al empate. Sus líneas lucían demasiado ordenadas y el Madrid buscaba con desesperación abrir los espacios. Los merengues apostaron a todo. Hasta los disparos de Tony Kroos parecían para buscar una posibilidad.
Nada de eso y cada vez la defensa verdiblanca, esta vez totalmente esmeralda, cumplía con lo establecido en la pizarra y no desesperaba como buen boxeador, fajador, que aguanta los golpes encima de las sogas para sorprender con un buen golpe al sonar la campana.
Es el mejor símil para describir la actuación del Betis que arruinó la fiesta que se había montado en el Bernabéu para el regreso de su ídolo.
Los problemas persisten en el Madrid que no termina de concretar los partidos. Los domina, castiga al rival en el mediocampo, pero lamentablemente no ejecuta; la fantasía no termina en gol.
El universo premió al que puso más en la cancha y Sanabria terminaba de acallar a un graderío que salía inconforme con su equipo, que terminó siendo tan irregular como el resultado del partido.
Manolo Portillo/NV1
