viernes 24 de mayo de 2024

¡ZULIA HISTÓRICA EN NAM! Gavilanes y Pastora: «No ha habido rivalidad más encarnizada» || Toda la historia || Fotos

En el ADN del zuliano y de todo el venezolano está el béisbol. Es un deporte que llegó a Venezuela por influencia de la actividad petrolera y por jóvenes que lo trajeron desde Estados Unidos cuando estudiaron en esa nación norteamericana en las universidades. Traído además por los involucrados directamente con las empresas petroleras en los años del reventón y el inicio de la industrialización.

Venezuela, es el único país de Sudamérica donde el béisbol es el deporte rey y a pesar de los intentos y grandes esfuerzos por masificar el fútbol –que de hecho se ha logrado- sigue siendo el béisbol el deporte que despierta pasiones en el país de Simón Bolívar.

Aunque también se observa en cualquier barriada e incluso residencial de la ciudad muchachos jugando fútbol o lo que de niños llamábamos ‘futbolito’ sirviéndose de un balón viejo y un par de piedras o tubos que demarcaban una portería, asimismo, desde tiempos impensables se observaba en las barriadas venezolanas y zulianas niños jugando béisbol, no importa si la pelota era de papel de aluminio o de media y si el bate era un palo o una tabla.

Puede ser una imagen de 8 personas y calle

Fue el Petróleo y su influencia el que cimentó para siempre el deporte de los diamantes en nuestro país y, desde luego, en un estado como el Zulia, que fue el primer gran productor del crudo y el primero en recibir a las trasnacionales que iniciaron la industrialización petrolera. Ellos trajeron el béisbol al Zulia, pero ya en Caracas también se practicaba y despertaba emociones.

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Sin embargo, un hecho sería el que definitivamente catapultaría al béisbol para siempre como el principal deporte de Venezuela, la hazaña de los héroes de 1941, una selección de béisbol amateur compuesta, entre muchos otros, por glorias del béisbol zuliano. Con ese campeonato mundial obtenido por Venezuela en La Habana, se termina de sembrar la pasión del venezolano por este hermoso deporte.

La rivalidad más férrea

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Decir que hay una rivalidad más férrea actualmente en Venezuela que un Caracas-Magallanes es mentir. No existe tal cosa, ni siquiera en el fútbol, donde las rivalidades e hinchadas son mucho más apasionadas que en el béisbol por un tema cultural. Caracas FC y el Deportivo Táchira rivalizan a muerte entre ellos, pero, aun en Venezuela, hoy en día no hay rivalidad que le gane a un Caracas-Magallanes, una rivalidad con una historia muy añeja, pero no tanto como la del Gavilanes-Pastora en Maracaibo. En ella nos enfocaremos.

31 de octubre de 1942: el día del primer juego entre Caracas y Magallanes

En la época de los 40, no existía ni siquiera en la imaginación de nadie que algún aficionado o fanático pudiera lucir en la tribuna un uniforme de pelota similar al de su equipo favorito tal como ocurre hoy día. Eso era impensable, porque, entre otras cosas, el béisbol no se había mercadeado al punto de lo que se ha mercadeado hoy. Por otro lado, solo podía usar un uniforme aquel que se lo ganara a fuerza de mostrar habilidad, destreza y disciplina, de eso habla don Luis Aparicio.

Stand del Este – Mi Taller de Baseball por Adolfo Navas

Sin embargo, en la época de los 40, los maracaiberos, a pesar del clima, vestían formalmente con pantalón de vestir, camisa, saco, corbata y sombrero, en su mayoría borsalino. Así que, en el estadio tú veías esas tribunas a reventar de gente en su mayoría hombres, donde destacaban los sombreros borsalinos.

El ambiente de béisbol

El béisbol era naciente en Venezuela. Los parques de pelota no eran la gran cosa. Eran apenas espacios chicos con su diamante como escenario para el encuentro y una pequeña tribuna que más adelante extendieron hacia los costados, todo eso hasta que llegó el flamante estadio que sería testigo de las grandes hazañas y vivencias de la que, al menos en el Zulia, consideran la más férrea de las rivalidades deportivas en el país, el Gavilanes-Pastora.

Estadio San Agustín – Mi Taller de Baseball por Adolfo Navas

Retretas, ventorrillos de pistachos, maní, arepas, empanadas, pastelitos y la infaltable cerveza Zulia –la original- ambientaban el escenario para el encuentro del maracaibero con el béisbol en el flamante estadio que no era otro que el ‘Estadio Olímpico de Maracaibo’ posteriormente bautizado ‘Alejandro Borges’.

Incluso, cuando aquello apenas era incipiente la gente se colocaba tras las bardas donde hacían huecos en las paredes o abrían alguna puerta que daba acceso a poder medio ver a los peloteros en acción. Era toda una novedad que poco a poco iba afiebrando a la población.

¿Y el estadio Belén?

MARACAIBO on X: "#Antaño Estadio del lago (1932) #Maracaibo http://t.co/m76bW0PbQr" / X

El duelo comenzará dentro de poco. Gritos de emoción hacen retumbar cada centímetro del estadio Belén, ubicado en el cerro Los Padres, cerca de la bajada de ‘Pichincha’ en la calurosa y bullanguera Maracaibo.

Dos bandos dividen las gradas simétricamente: Gavilaneros y Pastoreños hinchaban a rabiar por sus equipos Gavilanes de Maracaibo y Lácteos de Pastora, rivales del béisbol romántico.

Durante más de dos décadas, esa frase acompañó cada uno de los encuentros que se disputaron entre ambas novenas, las cuales, junto con otras, marcaron la época de oro del béisbol en el Zulia.

“Fue la fanaticada más salvaje…”

“Fue la fanaticada más ‘salvaje’ que hubo en Latinoamérica –y es temerario decir, por ejemplo que fue más ferviente que la de River y Boca en Argentina- La rivalidad se observaba dentro y fuera del estadio. Los jugadores éramos blanco de los aficionados del equipo contrario”.

La explicación la ofreció el periodista e investigador, quien también fue jugador, Luis Verde Q.E.P.D. Verde fue entonces suplente de Luis Aparicio Ortega ‘El Grande’ de Maracaibo durante el período 1939-1942.

Uno de los días más memorables entre Gavilanes y Pastora –destacó Verde- se registró el domingo 05 de junio de 1938: “A las 9.40 minutos de la mañana, se inició el juego más largo de la historia del béisbol venezolano. El duelo que se prolongó durante 20 innings en seis horas, 15 minutos, dejo como resultado al Pastora ganando 1-0 con batazo definitorio de Domingo Barboza”.

La emisora Ondas del Lago transmitió el encuentro que marcó una hazaña en la práctica deportiva y figura entre los momentos más excitantes en el béisbol criollo.

El Surgimiento

El historiador y fanático gavilanero, Rutilio Ortega explicó: “Se veía buen béisbol en ambas novenas. La alineación de los espectadores era un hecho muy curioso, pues, la ciudad se dividía en dos bandos que se lanzaban ‘chufletas’ que acusaban la inferioridad del contrincante. La fanaticada de los ‘rapaces’ se instalaba a la derecha, cerca de la primera base, mientras que los ‘lácteos’ se apostaban en la izquierda, por la tercera base”.

“Gavilanes –añadió- se fundó en 1928 sobre la base del equipo Los Muchachos, que tenía dos jugadores buenísimos, los hermanos Ernesto y Luis Aparicio. Ellos entrenaban en un terreno en el sector La Ciega al lado de un rancho donde vivía la señora María Concepción Romero a quien llamaban cariñosamente ‘Maconcha’ quien, al ver a los jovencitos correr decía: ‘Ahí vienen los Gavilanes’ debido a la agilidad que veía ella en los Aparicio”.

Ese apodo pasó a ser el nuevo nombre de aquel equipo Los Muchachos para llamarse ‘Gavilán’ y luego, en 1933 ‘Gavilanes’.

Gavilanes - Pastora, fogosa rivalidad - Blog Banesco

El Pastora, nace en 1930 con el nombre de ‘Marroquíes’ y en 1931, el hacendado Luis Uceín, propietario de la empresa La Pastora se ofreció a patrocinar al ‘Marroquíes’ para así renombrarse a la franquicia con el nombre ‘Lácteos de Pastora’ cuyo emblema era una vaca lechera.

Águilas del Zulia on X: "Uniforme del equipo Pastora que participó en la Liga Occidental de Béisbol en el museo del béisbol zuliano. https://t.co/1Jw4b64fDQ" / X

Esa historia ocurre en el norte, en otro barrio, un poco menos popular, llamado Bella Vista, en Maracaibo, donde otro montón de muchachos, encabezados por Luis Augusto Fernández, conformaban un club de beisbol que, al comienzo, se llamó indistintamente Marroquíes o Regional, pero que rápidamente fue ganando fama en el mundillo beisbolístico de la ciudad.

Con el transcurrir del tiempo ambos equipos fueron acaparando la atención de los vecinos de La Ciega y Bella Vista, hasta que un buen día de 1930, se concertó un encuentro de pelota entre los jóvenes del barrio La Ciega, encabezados por los hermanos Luis y Ernesto Aparicio, y los del barrio Bella Vista, que contaban con el estelar pitcher Luis Augusto Fernández y al aguerrido catcher Jesús María Portillo (Manduco).

A partir de entonces, comenzó a gestarse una gran pugna deportiva. Al año siguiente, es decir, en 1931, los jóvenes de Bella Vista lograron que el ganadero Luis Unseín, propietario del lactuario que envasaba la leche “La Pastora”, los patrocinara. Desde entonces el equipo comenzó a llamarse, indistintamente, La Pastora o Pastora.

Nace la rivalidad

E historiador Orlando Arrieta, asentó en su obra ‘Crónicas del Deporte Regional’ que la rivalidad surgió en 1930: “El primer juego se escenificó el 27 de diciembre de 1931 con resultado de 4-0 a favor del Gavilanes y desde entonces surgió la disputa”.

En 1933, se fundó el Estadio del Lago ‘Stand del Lago’ que era más amplio y estaba mejor construido y luego, en el año 1945 se inaugura el flamante ‘Estadio Olímpico de Maracaibo’ tras cuatro años de receso previo en la pelota local.

Durante ese receso de cuatro temporadas, muchos jugadores optaron por participar en novenas de otros estados del país, hecho que explica la presencia de adeptos locales a Leones del Caracas, Navegantes del Magallanes y Tiburones de La Guaira, los clubes más populares entonces en la Liga Central.

Las nueve arepas

Don Enrique Paz, fanático de la escuadra lechera recuerda como si fuera ayer: “Si un equipo no anotaba carreras en los nueve innings del juego, los contrarios colocaban –en señal de burla- nueve arepa en las antenas de los vehículos para simular los nueve ceros y salían en caravana a celebrar el triunfo de su novena.

Recuerda que en las ventanas de las casas también lucían colgadas las nueve arepas y ahí se sabía a qué equipo pertenecía esa familia o, al menos, el jefe de casa: “Era motivo de orgullo para los ganadores y de vergüenza para quienes perdían siendo blanqueados”.

Francisco Arteaga on X: "A los magallaneros 9 arepas q la difruten ...... https://t.co/aaCzaf6DZ3" / X

“Si el equipo de uno perdía –refiere Paz- uno ni levantaba la mirada cuando salía del juego. Una parte de la ciudad se burlaba de la otra haciendo alardes de la superioridad de su equipo, aquello era adrenalina pura lo que se sentía de lado y lado”.

Para Paz, son memorables los personajes ‘Mamerta’ y ‘Cocomoco’ interpretados por la mexicana Carlota Flores y Juan Francisco Montero. Ambos, a través de una radionovela, reflejaban, él a un pastoreño y ella a una gavilanera que se imponían penitencias.

Ver a las afueras del ‘Alejandro Borges’ los autos de la época con nueve arepas guindadas en los guardafangos, las capotas, las antenas de los radios o en las ventanillas, era muy común. ¿Cómo hacían para prepararlas en pleno juego? Las hacían y las guardaban. Si se producía el blanqueo, entonces las sacaban y ahí comenzaba el chalequeo.

No faltaban las ‘peleítas’ entre quienes no soportaban más que la derrota, la burla de los ‘mamadores de gallo’ Pero, no se presentaban alterados ni altercados con armas de fuego, todo era discusión y de vez en cuando se iban a los puños, pero en seguida eran separados, cuentan los cronistas.

El momento más glorioso

beisboladentro.blogspot.com: Hace 59 años, Luis Aparicio debutó en la LVBP

El béisbol zuliano ha tenido momentos de gloria. Actualmente, Águilas del Zulia es el equipo que aglutina esa pasión que hoy une a gavilaneros y pastoreños en torno a ser ‘aguiluchos’. Fue en los años 1984 y 1989 cuando Águilas del Zulia vivió sus mejores momentos y el béisbol zuliano vivió momentos gloriosos, pero, quien sea zuliano no podrá recordar como más glorioso el momento de la despedida y la bienvenida y eso fue en 1953 en el estadio ‘Alejandro Borges’.

Ante casi 10 mil personas apiñonadas en las enormes gradas del ‘Olímpico’ Luis Aparicio Ortega ‘El Grande’ de Maracaibo se despidió del béisbol no sin antes entregar su testigo a quien hoy en día es considerado –todavía- el mejor pelotero que ha dado el béisbol venezolano y hasta ahora mismo, único miembro exaltado al Salón de la Fama de Grandes Ligas, nada menos que su hijo Luis Ernesto Aparicio Montiel.

Ocurrió un 18 de noviembre, porque ese juego, pautado para el día 17 se suspendió porque el día 17 cayó un aguacero en la ciudad que impidió que se pudiera jugar béisbol. Entonces, el 18 de noviembre de 1953, causalmente, Día de La Chinita, jugaron Gavilanes y Pastora y fue cuando Luis Aparicio (padre) le entrega su testigo al hijo.

“Papá lo que me dio a mí fue el bate, no el guante” recuerda siempre Luis Aparicio Jr. Porque, se dice que Luis ‘El Grande’ le dio su guante a su hijo para que a partir de allí, iniciara su brillante carrera en el béisbol, pero, Aparicio Jr, siempre lo aclara: “Porque yo lo que iba era a batear…”

Episodio único y delirante

Jorge Miquelena, quien era recoge bates del Pastora y quien lo fue por años en Águilas recordó cómo se vivió ese momento en el ‘Olímpico’: “Entre el bullicio del público se escuchó al locutor interno anunciar de primer bate  a Luis Aparicio Ortega. Él salió con su bate, hizo un primer movimiento y llamó después a su hijo, minutos más tarde, cuando entró Gavilanes al campo, Aparicio padre le entregó el guante a su hijo. Aquella ceremonia no anunciada hizo que el estadio se viniera abajo, en ese momento no quedó nadie sin llorar, incluso los pastoreños”.

Javier González on X: "La gráfica corresponde al momento del debut de Luis Aparicio con Gavilanes https://t.co/9Ii7AhXBIg" / X

Miquelena recordó su participación en la primera Serie del Caribe en la que pudo acompañar a su equipo. Esa Serie del Caribe fue celebrada en 1954: “Fui el primer bat boy que sacaron de una Serie del Caribe, porque no estuve de acuerdo con la decisión de un umpire y grité una mala palabra. Jamás pensé que me entendería, porque era gringo, pero sabía español y de inmediato me expulsó”.

Llevaban animales al parque

En la memoria de Miquelena perduró el recuerdo de quienes llevaban al parque de pelota gavilanes de verdad y también vacas para cada uno aupar a su equipo. La tensión generada en Caracas por los días previos a la caída de Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, no impidió que en el ‘Alejandro Borges’ se jugara béisbol.

“Esto ocurrió, porque, al principio existió una liga rotativa donde participaban Caracas, Magallanes, Pastora y Gavilanes y los juegos se alternaban entre el estadio ‘Olímpico’ de Maracaibo y el estadio Universitario de Caracas”.

La Liga Occidental

Más tarde nació la Liga de Occidente que estuvo integrada por los equipos Espadón, Rapiños (antes Gavilanes) Pastora y Cabimas, lo cual hizo del Zulia una plaza aparte. El Gavilanes desaparece en 1957 debido a problemas internas en la familia Aparicio.

Haciéndose eco de la desesperación del público, se creó una divisa sustituta llamada Rapiños que heredó a los seguidores gavilaneros. En 1958, fue su primera temporada, aunque, solo duró cuatro años, ganaron los dos primeros campeonatos.

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Pastora dejó de existir en la campaña 1962-1963 con el cese de la Liga Occidental creada en 1954 para marcar diferencia con Caracas y es así como se cierra el capítulo del béisbol romántico plenado por la tribuna –aseguran muchos- más entusiasta de la que se tenga referencia.

Un encuentro Gavilanes y Pastora paralizaba a la ciudad de entonces, que vivía con intensidad cada juego.

Estrellas

En el Gavilanes, dejaron huellas: José García, Eduardo Luzardo, Eduardo Nava, Manuel Baralt, José ‘Carrao’ Iriarte, Ernesto Aparicio, Luis Aparicio, Guillermo Servigna, Antonio Camagüey Harris y Jesús ‘Chucho’ Hernández.

Algunos de los primeros nombres que sonaron en el Pastora fueron el lanzador Guillermo Gil ‘Pitcher de Platino’, Luis Augusto Fernández, José María ‘Galigapia’ Vento, Gumersindo ‘La Chiva’ Monzant, Jesús María ‘Manduco’ Portillo, José del Carmen ‘Sapito’ Quintero, Guillermo ‘Hombre Hit’ Cedeño y Aristóteles González.

El refrán

“Con la pepa de Billy Queen” frase que nació en honor a un bateador del Pastora que, en la temporada 1953-1954 bateó jonrón con las bases llenas en dos juegos seguidos y la frase se popularizó entre los zulianos en poco tiempo.

La deuda

Hoy día, Águilas del Zulia, único equipo de béisbol de la región amado por todos los zulianos en las circunstancias que sea que esté atravesando el club, tiene como ‘nido’ el estadio Luis Aparicio ‘El Grande’ de Maracaibo, bautizado así por sobradas razones. Pero, no muy lejos, aún en pie, moribundo, maltratado e ignorado yace el mítico ‘Alejandro Borges’ el último bastión en pie del béisbol de la fundación.

Escenario histórico del inicio de la excelsa carrera de Luis Aparicio Montiel. Espacio que llamamos a que se convierta en museo viviente. Un estadio que debe albergar toda la museografía del béisbol zuliano y de Luis Aparicio en particular y seguir prestando servicios a Limenor, organización de béisbol federado –béisbol de formación- que es la que le da oxígeno al estadio para seguir viviendo. Hay un proyecto por ahí que debe ser presentado y aprobado para iniciar este sueño que sería épico, histórico y majestuoso para el Zulia y para toda la Venezuela deportiva.

NAM/Ernesto Ríos Blanco/Margioni Bermúdez

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