jueves 2 de febrero de 2023

¡ZULIA HISTÓRICA EN NAM! De los ventorrillos al imponente Mercado Principal y de ahí al CAMLB ¡Fascinante historia!

El incendio del viejo centro de compras de Maracaibo impulsó la construcción de una modera e imponente estructura metálica para albergar allí al gran Mercado Principal de Maracaibo. Un vagón del tranvía llevaba la carne desde el matadero. Se vendía lapa, conejos, iguanas, sesina (carne de venado salada) y yaguasas.

Las llamas alcanzaron alturas impresionantes a los ojos de los habitantes del Maracaibo de entonces que vieron consumirse las paredes de mampostería y techos de dos aguas del mercado La Plazuela. El centro de la ciudad ardió. Corría el año 1927, a las 2.00 de la madrugada del día 27 de julio cuando se inició este voraz incendio que levantó a los habitantes cercanos al mercado. Este ocupó el mismo espacio que los dos primeros ventorrillos que se instalaron entonces, los cuales eran castas de ventas en el sector vecino a la Plaza Baralt, corazón comercial de la zona portuaria que con el incendio desapareció.

La construcción inició en 1884 y se inauguró dos años más tarde –hablamos de las casetas de ventorrillos- Costó 40 mil pesos y contenía 60 ventorrillos y 198 puestos menores de ventas.

El historiador Orlando Arrieta comentó que “fue inútil el esfuerzo de la gente por sofocar las llamas que volvieron cenizas el mercado y eso que acudió toda la gente”.

“Se dijo –agrega- que el fuego habría sido provocado por manos criminales y hasta fue atribuido al Presidente del Estado, Vicencio Pérez Soto”.

Al quemarse los postes de alumbrado público y de teléfono, la ciudad quedó sin electricidad y sin servicio telefónico. Fue Pérez Soto, quien, en 1928 ordenó la construcción del nuevo mercado tras negociar con la empresa Richter&Pickis para que levantara en el sitio una innovadora estructura con materiales traídos desde Londres, Inglaterra para la cosmopolita y creciente Maracaibo.

Recordando los ventorrillos

Durante el siglo XIX, la localidad contó con los populares ventorrillos. Para 1816, se levantaron los ventorrillos viejos o de González Villa, por orden del gobernador Pedro González Villa.

Pasaron a convertirse en los primeros espacios comerciales de la ciudad, situados en un solar entre el Lago y la calle Comercio. El lugar, era una edificación de bahareque y tejas. González Villa, obligó a trabajar allí a rateros, borrachos y vagos que eran apresados.

Para 1866, el presidente Jorge Sutherland impulsó los ventorrillos nuevos entre la aduana (luego fue sede de la DIEX) y el muelle.

Seis años después, Venancio Pulgar, mandatario de la época planificó los Ventorrillos de Venancio, que se comenzaron a levantar en la zona de puerto de El Pijojo, en La Marina. Su conclusión no se logró y fue demolido en 1930.

De Londres a Maracaibo

La estructura metálica que pasó a conformar el Mercado Principal, de belleza arquitectónica sinigual para la época, según la apreciación del arquitecto Hugo Morillo, funcionario del Centro Rafael Urdaneta (CRU), se asentó bajo la coordinación del ingeniero León Jerónimo Hoet, artífice de obras como el Teatro Baralt, y el Retén de Bella Vista.

El 09 de agosto de 1931, fue bendecida por el obispo del Zulia, Monseñor Marcos Sergio Godoy. Nectario Boscán, cronista de La Cañada de Urdaneta, contó que entraban vagones del tranvía por el norte y salían por el sur del mercado trayendo carnes desde el matadero municipal, ubicado en las cercanías de la plaza El Buen Maestro al final de Bella Vista.

“Llegaba un vagón a las 3.00 de la madrugada que traía el cargamento. No robaban nada y había tal confianza que luego de hacer las compras se les entregaba la mercancía a los choferes de confianza para enviarla en carro de a medio hasta la casa”.

“De familia de piragüeros –prosigue Boscán- los Boscán y Carroz no disimularon su asombro al ver de frente al Lago la imponente estructura”.

Nectario recuerda, que, siendo un niño, le compraron su primer trompo en la tienda de Antonio Hinestroza, que se situaba en el gran mercado.

“El caudal de visitantes era constante; además de sitio de aprovisionamiento era de reunión”, comentó Amílcar Lugo, quien tuvo –desde los 20 años- un puesto de frutas en el nuevo mercado.

A través de la incipiente comunicación telegráfica, se hacían citas para encuentros en las esquinas Mc Gregor o Breuer Möller, todo giraba en torno al mercado.

“Aromas del Trópico” ofrecía sus famosos platos con la particularidad que los comensales pedías “con dos…” que significaba la adición de dos huevos.

En el Principal se comenzaron a apreciar las primeras vitrinas de carnes como los que poseía el expendio La Modelo.

Vivencias

Lugo dijo que “quien hacía 20 bolívares al día ya tenía un platal”. Lugo habita la calle Amparo, donde mantiene la casa que levantó con el trabajo en el mercado.

La mudanza y posterior auge del recién inaugurado Mercado de Las Pulgas, en terreno del antiguo Mercado de Los Buchones para la década de los 70, marcó el progresivo abandono del Principal.

“La gente rechazó el cambio” cuenta Esther de Romero, conocida como “La Negra Marín” en El Saladillo. “Mi madre visitaba a diario el lugar para comprar el ‘salao’ del día; se conseguían palomas, conejos, iguanas, carne de venado, y yaguazas”.

La edificación se mantuvo abierta hasta el primer gobierno de Rafael Caldera, cuando fue clausurado por insalubridad.

En la misma década se convirtió en una plaza techada, como el Centro Popular de Cultura. En 1993, reabrió transformado en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez en plena avenida Libertador.

Cada mañana, a la mente de los abuelos, vienen las escenas de sus compras en el viejo mercado. Recuerdan, por ejemplo, que los comerciantes chinos vendían en sus kioscos, corvina, yuca y una taza de café con leche por tan solo un real.

Durante su transición a Centro de Arte de Maracaibo, pasó por la mente de muchos cerrarlo y demolerlo –menos mal no ocurrió- en esa transición ya era poca la dinámica de mercado, pero aún existía. Se apreciaban camiones que estacionaban por la parte de atrás vendiendo principalmente frutas. Ya se utilizaba como centro de cultura donde ofrecían diversos talleres a los niños.

Posteriormente fue totalmente cerrado para remodelarlo y readecuarlo a lo que hoy es, sin que se alterara en absoluto su arquitectura. Hoy, nuevamente está cerrado. Sufrió la debacle del gobierno anterior que lo dejó en muy malas condiciones y actualmente está siendo refaccionado para su pronta reapertura.

NAM/Redacción/Rafael Márquez

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