sábado 6 de junio de 2026

¡ZULIA HISTÓRICA EN NAM! ¡AUNQUE PAREZCA INCREÍBLE! En Maracaibo existió un Banco de Leche para alimentar a los más necesitados

Zulia Histórica en NAM, su sección evocadora de los sábados trae al presente, esta interesante historia que nos genera un remolino en el cerebro, porque nos pone a pensar ¿hemos evolucionado en el tiempo o tal vez involucionamos? Porque, vaya que poder crear algo como un «Banco de Leche” para alimentar a los niños más necesitados es una iniciativa hoy en día impensable.

Aunque parezca increíble, en Maracaibo alguna vez existió un banco de leche, el cual tenía como misión alimentar a los niños pobres cuyas madres estuvieran imposibilitadas de amamantarlos o no tuvieran los recursos para adquirir el producto.

El programa alimenticio se llamó “La Gota de Leche” y fue la “consolidación de la iniciativa altruista de un ciudadano holandés de nombre Saguer Theodorus Duwaer, empleado de la compañía Boulton, quien se tomó como obligación social sufragar los gastos de medicamentos y alimentación de los infantes hospitalizados en la Clínica de Niños Pobres, ubicada en Santa Lucía”.

Así lo explica el adjunto del servicio de enfermería del Hospital de Niños de Maracaibo, Jairo Buelvas.

“Duwaer se instalaba –complementa el médico Germán Cardozo- en las puertas del hospital y a cada madre le entregaba dos bolívares y un pote de leche”.

En el Diccionario General del Zulia, se recoge que, para complementar la obra, Blanca Bellos, Rosario de Mc Gregor, Josefina de Lares y Josefina de D’ empaire, entre otras damas zulianas fundaron oficialmente “La Gota de Leche” como fundación. La firma comercial Belloso y Hermanos costeó el mobiliario y entregó una suma de dinero para el funcionamiento.

Así se difundió la noticia

El diario Panorama anunció, en la edición del 8 de octubre de 1921, el acto solemne de su inauguración y luego señaló que la comercial Belloso depositaba 1.000 bolívares como contribución.

A partir de entonces, el programa lo dirigían otras personas y las madres dejaron de buscar a Duwaer en las puertas de la clínica y empezaron a cumplir las normas que creó la Junta directiva de La Gota de Leche.

Para los necesitados

Era gratuito el suministro del alimento. “Los niños, cuyas madres se encuentran incapacitadas para lactarlos por pobreza o enfermedad” decían los estatutos de la fundación.

No obstante, de acuerdo con el informe histórico del Hospital de Niños, la gente pudiente también se beneficiaba del programa; estas familias debían pagar en la Tesorería mediante nota y valor que fijaba el presidente del Instituto Proinfancia.

Cuatro tipos de leche

En la historia se recoge que había cuatro tipos de leche: Maternizada, que se les suministraba a los niños menores de cuatro meses; la Cuarteada, (tres partes de agua por una de leche) para los infantes de cuatro a siete meses; Igualada, dirigida a niños desde siete y hasta diez meses y finalmente, desde los once hasta los quince meses se otorgaba la Terciada (Una porción de agua por tres de eche) ofreciendo además la leche pura a niños desde los 16 meses hasta los dos años.

El reconocido pediatra zuliano Marcos Tulio Torres Vera, apuntó en su momento que “a partir del 1 de septiembre, el general Vicencio Pérez Soto, unió en un solo edificio los servicios del Hospital y Clínica de Niños Pobres, Casa Cuna e Instituto Josefino y La Gota de Leche y todo eso lo condensó allí bajo el nombre de Instituto Proinfancia que dio paso finalmente al Hospital de Niños de Maracaibo que conocemos hoy.

El médico recordó cómo él mismo se benefició de ese programa: “Tenía cinco años y acudía con mi madre a buscar el sustento, que además era gratuito”.

Nueva dirección

El servicio de lactancia pasó a ser un departamento dirigido por las hermanas de la congregación, quienes se encargaron de hacer cumplir cabalmente los estatutos y normas.

El doctor Torres Vera acotó: “para recibir el lácteo, era obligatorio que los niños fueran evaluados por un médico de la Clínica de Niños Pobres y prescribiera la leche explicando la necesidad que tenía de recibir la alimentación artificial”.

Al niño se le establecía un día fijo a la semana para pesarlo. Si no cumplía esta norma, era excluido del programa durante tres semanas. Las madres acudían a diario a buscar la preparación en el horario comprendido entre las 8.00 de la mañana y las 10.00 de la noche.

Se hacía entrega de cinco biberones con tapa de porcelana y caucho que debían regresar al siguiente día completamente limpios. Adicionalmente, debían escuchar las conferencias formativas sobre alimentación y cuidado de los niños.

Beneficiarios

En 1945, una crisis económica obligó a la directiva del Instituto Proinfancia a cerrar algunos departamentos y se incluyó en esa reducción a La Gota de Leche. Cuando se acabó la entrega gratuita, la leche la llevaba una mujer casa por casa.

Se ponía una rueda de trapo en la cabeza y sobre ella un cántaro con la leche. Tiempo después, iba un señor con una vaca de puerta en puerta y vendía una jarra de leche por un real.

Ahora, la gente añora “La Gota” que durante años alimentó a muchos niños de las más populosas barriadas marabinas.

¡Qué bien caería en estos tiempos un subsidio a la leche! Un alimento vital para los niños lactantes y para los adolescentes que van en pleno crecimiento. Hoy en día, las cajas CLAP, que constituyen el programa social alimentario que hoy se aplica en Venezuela, no traen la leche, o al menos no en la mayoría de los casos.

NAM/Carolina Bracho/Viejo Zulia

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