Autoridades chilenas calificaron como un hecho «lamentable» y que no «debía acontecer» la incursión de militares argentinos a finales de septiembre a Campos de Hielo Sur, una zona limítrofe pendiente de demarcación desde 1998.
El senador David Sandoval, de la región sureña de Aysén y miembro del ultraconservador Partido Unión Demócrata Independiente (UDI), reconoció a la prensa que «es verdad que el Ejército de Chile ha participado también en dos jornadas en el Campo de Hielo Sur» aunque «no ingresaron al polígono de exclusión que se acordó entre los dos países».
El ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero, que acompaña en una gira por Europa al presidente Sebastián Piñera, restó tensión al asunto al precisar que «hay una zona que no está demarcada, y ahí el acuerdo que hay entre los dos países es que cada uno puede entrar a esa zona».
No obstante, el alcalde de la limítrofe comuna de Villa O’Higgins (Aysén), Roberto Recabal, criticó la «lamentable opinión» del canciller después de conocer detalles de la expedición de una veintena de soldados argentinos por 14 días.
«Hubiera esperado otra respuesta, eso que nos faltó para decir a nuestros vecinos argentinos que la mayor parte del Campo de Hielo es chileno y falta un sector pendiente por delimitar, y ahí no se puede operar», enfatizó.
A pesar de que el límite entre Argentina y Chile en la zona fue establecido por el tratado de 1881, la frontera entre ambos países en una parte del campo de hielo que no se encuentra demarcada debido al tratado de 1998.
El punto sin resolver es una línea de unos 60 kilómetros del límite entre los montes Fitz Roy y El Murallón, que según el acuerdo de 1998, debe aparecer en los mapas como una franja en blanco hasta que una comisión mixta resuelva la cuestión.
NAM/EFE
