La gira internacional emprendida por Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y reconocido como presidente encargado de Venezuela por 55 países, se ha posicionado en las últimas dos semanas como la estrategia clave del proyecto con el cual el líder opositor busca instaurar un proceso de transición en el país. Sin embargo, entre todos los elementos de la plataforma de apoyos diplomáticos que ha configurado Guaidó, hay uno que es el más importante: la política exterior de EEUU más allá de las sanciones al gobierno de Nicolás Maduro.
Por ese motivo, al conocerse este pasado martes que Guaidó viajará a Miami (Estados Unidos) el próximo sábado 1 de febrero, surgió inmediatamente la expectativa en la opinión pública nacional de, tanto en la sociedad como en la clase política venezolana, de que posiblemente el líder opositor llegue a reunirse con el presidente de EEUU, Donald Trump, en la Casa Blanca (Washington DC).
Esa es la sugerencia que muchos activistas, analistas y ciudadanos comunes le hacen a Guaidó con el objetivo de que este logre coordinar una nueva fase de la estrategia de transición que EEUU financia, apoya y organiza junto al llamado gobierno interino del también jefe del Parlamento venezolano.
Con esa eventual reunión, que ni su equipo ni el propio Guaidó han evaluado o confirmado, se buscaría que ambos líderes (Guaidó y Trump) discutan, analicen o diseñen una nueva táctica en la política exterior de presión de Washington al gobierno de Maduro, que de hecho podría ponerse sobre la mesa como una carta, basándose eso en la premisa del gobierno estadounidense de «todas las opciones están sobre la mesa, incluyendo la opción militar»; consistiría en acciones de disuasión militar directa o indirecta sobre el sistema de poder político y militar de Maduro.
José Colina, presidente de la organización activista Veppex (Venezolanos en el Exilio), subrayó que “lo realmente importante sería que viniera a Miami, después de haberse reunido con Donald Trump y altos funcionarios de su administración”, según le dijo en una entrevista a la agencia EFE.
Guaidó y Trump tuvieron la oportunidad de verse las caras en el Foro Económico Mundial, realizado la semana pasada en Davos, Suiza, pero la apretada agenda del mandatario estadounidense solo le permitió estar en esa cumbre durante dos días para luego tomar rápidamente un vuelo de regreso a Washington, justo cuando Guaidó apenas llegaba a esa cita mundial y sostenía encuentros con importantes líderes occidentales; los mandatarios de Alemania, Francia, Austria y Holanda.
El presidente de EEUU, Donald Trump, tiene previsto pasar el fin de semana del gran evento del fútbol americano Super Bowl en Mar-a-Lago, a unos 100 kilómetros al norte de Miami, y se llegó a especular con la posibilidad de un encuentro con Guaidó, pero fuentes de la comunidad venezolana consultadas por EFE lo descartaron, según reseñó esa agencia en un reporte. No obstante, ese eventual encuentro no ha sido negado ni confirmado por el equipo de Juan Guaidó. Se espera por su pronunciamiento definitivo con respecto a ese asunto una vez que el líder opositor llegue a territorio estadounidense.
Ricardo Serrano
