El Papa Francisco lamentó -este jueves- los estragos de la prostitución de mujeres y niños en una misa en Tailandia ante 60.000 fieles, tras una serie de encuentros con el rey y el patriarca de los budistas.
El Pontífice, sonriente pero visiblemente cansado, ofreció a los católicos repartidos en dos estadios aledaños un tradicional paseo de saludos a bordo del “papamóvil”. Fue aclamado por la multitud, a veces emocionada, que coreaba “Viva el Papa”.
“Pienso especialmente en esos niños, niñas y mujeres, expuestos a la prostitución y a la trata, desfigurados en su dignidad más auténtica; en esos jóvenes esclavos de la droga”, declaró Francisco en su homilía.
Francisco, que lucía una casaca dorada elaborada en un convento de Bangkok, también quiso recordar a los “migrantes despojados de su hogar” e instó a que sean tratados con misericordia, pues “son parte de nuestra familia”.
“No le privemos a nuestras comunidades de sus rostros, de sus llagas”, enfatizó. Al principio de la jornada, ante las autoridades políticas y civiles del país, Jorge Bergoglio reclamó más protección para la “dignidad” de los niños.
Descalzo y envuelto en un tradicional manto “jee worn”, el Papa escuchó atentamente las palabras del patriarca.
“Desde la llegada del cristianismo a Tailandia, hace unos cuatro siglos y medio, los católicos, aun siendo un grupo minoritario, han disfrutado de la libertad en la práctica religiosa y durante muchos años han vivido en armonía con sus hermanos y hermanas budistas”, dijo Francisco.
“En este camino de la mutua confianza y fraternidad, deseo reiterar mi personal compromiso y el de toda la Iglesia por el fortalecimiento del diálogo abierto y respetuoso al servicio de la paz y del bienestar de este pueblo”, agregó el papa, que exhortó a desarrollar iniciativas comunes de caridad hacia los pobres.
Tailandia tiene alrededor de 300.000 monjes budistas en 40.000 templos.
El Papa también se entrevistó con el general Prayut Chan-O-Cha, jefe del gobierno desde las polémicas elecciones de marzo, y con el rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, coronado el pasado mayo.
Permanecerá hasta el sábado en Tailandia para luego seguir viaje hacia Japón, una segunda etapa de elevado peso político y simbólico ya que visitará a Nagasaki e Hiroshima, donde hace 74 años las bombas atómicas estadounidenses dejaron 74.000 y 140.000 muertos, respectivamente.
NAM/Agencias
