El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó hoy como una «manifiesta violación» de las resoluciones del Consejo de Seguridad la nueva prueba balística realizada por Corea del Norte.
El lanzamiento se produjo hacia las 22.00 GMT del jueves desde el aeropuerto de Pyongyang. El misil sobrevoló la isla japonesa de Hokkaido y cayó unos 20 minutos después en aguas del océano Pacífico, a unos 2.000 kilómetros del territorio nipón.
Guterres hizo un llamamiento al régimen de Pyongyang para que acepte «explorar la reanudación de un diálogo sincero sobre la desnuclearización» en la región.
El comunicado señala que Guterres analizará este tema durante las reuniones que se mantendrán en Naciones Unidas la semana próxima con motivo del debate anual de alto nivel de la Asamblea General.
Poco después de conocerse este lanzamiento, el Consejo de Seguridad anunció la convocatoria de una reunión de urgencia para hoy, a partir de las 15:00 hora local, con el fin de realizar consultas a puerta cerrada.
El nuevo desafío norcoreano se produce después de que el lunes pasado el Consejo de Seguridad aprobara un nuevo paquete de sanciones económicas contra el régimen de Pyongyang por el test nuclear del pasado 3 de septiembre.
Los ciudadanos del norte de Japón volvieron a despertarse con el sonido de sirenas y altavoces que les alertaban sobre el lanzamiento de un misil norcoreano y les instaban a refugiarse, lo que generó miedo y confusión entre los afectados.
«Misil lanzado. Misil lanzado. Parece que ha sido lanzado un misil desde Corea del Norte. Por favor, refúgiense en edificios o en zonas subterráneas», alertaron los altavoces ubicados en las calles.
Esta alerta también fue comunicada a los ciudadanos a través de mensajes enviados a sus teléfonos móviles en el marco del sistema centralizado vía satélite «J-Alert», un método similar al que utiliza el país asiático en casos de terremotos y tsunamis.
Aunque el misil sobrevoló Japón a casi 800 kilómetros de altura y no se registró ningún incidente, los mensajes generaron nerviosismo entre los ciudadanos, deshabituados a este tipo de alertas y debido también a la falta de información clara por parte de las autoridades.
NV1/EFE
