La temporada de huracanes en el Atlántico de este año, con el pronóstico de nueve huracanes y 16 tormentas, puede ser peor que la del 2017, que de por sí ya fue virulenta y dejó más de un centenar de muertos y miles de millones de dólares en daños.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) pronostica que de los 9 huracanes entre uno y cuatro serán de “gran magnitud”, por encima de categoría 3, con vientos de por lo menos 178 kilómetros por hora (111 millas por hora).
En promedio, una temporada de huracanes produce 12 tormentas nombradas, de las cuales seis se convierten en huracanes y de ellos tres son de gran severidad.
La NOAA pronosticó que la temporada del 2017 superaría la media, y acertó: fue el año de los huracanes Harvey, Irma y María, que causaron estragos en Texas, Florida, Puerto Rico y varias islas de Caribe. En total hubo 17 tormentas nombradas el año pasado, de las cuales 10 pasaron a ser huracanes.
La temporada de huracanes en el Atlántico oficialmente comienza el 1 de junio y dura seis meses.
El pronóstico refleja la «posibilidad de un fenómeno de ‘El Niño’ débil desarrollándose, junto con temperaturas promedio en la superficie del Atlántico y el Caribe», señaló la NOAA.
Dos factores que, agregó, «se establecen en un contexto de condiciones atmosféricas y oceánicas que son propicias para el desarrollo de huracanes y han estado produciendo temporadas de huracanes en el Atlántico más fuertes desde 1995».
En una temporada considerada normal para la NOAA se forma una media de 12 tormentas tropicales, de las que 6 se convierten en huracanes y 3 de ellos alcanzan categorías superiores, a partir de 3 en la escala de intensidad de Saffir-Simpson, con vientos de más de 111 millas por hora (178 kilómetros por hora).

