Isco esparció su magia y el Bernabéu le rindió pleitesía. El mediocampista andaluz fue la respuesta del Madrid que buscaba una victoria en casa, que se le hacía esquiva desde hace tres partidos. Los merengues solo había logrado dos empate y una derrota dolorosa, en el último minuto, ante el Betis.
Los blancos apostaron a la tenencia de la pelota; con ella buscaron abrir espacios, pero el Espanyol cerraba los flancos ara complicarles las cosas al onceno de Zidane. Esta resistencia solo duró 30 minutos. Un pase de Sergio Ramos desde el mediocampo a Cristiano, y éste, sin pensarlo dos veces le filtra la esférica a Isco que con la punta le cruza la pelota a Pau López para abrir la pizarra.
En el Madrid no hay mezquindades y esta escena de colectividad pura demuestra que en la plantilla de ‘Zizou’ sobran las piezas para los goles y en este domingo dejaron evidencia de esta virtud que traerá una buena cantidad de ganancias.
La afición pudo gozar de una buena victoria, pues la misma se dio con buen fútbol sobre el césped. El Madrid tuvo más oportunidades, pero no se pudieron concretar.
Isco no había parado la función. Tenía otro conejo en la chistera y en el minuto 71 con una habilitación de Marco Asensio con un pase cruzado hacia atrás para el mediapunta no lo pensara dos veces y rematara para volver a batir a López.
Este es el Madrid que gusta. El que juega en equipo, el que resuelve los partidos como una piña más en las individualidades. No cabe duda que es el mejor partido realizado por los merengues en la temporada.
Ahora los merengues suben un peldaño en la tabla de clasificación con 14 unidades, desplazando al Betis que se queda con 13 puntos.
Ahora tocará esperar la pausa por las eliminatorias e ir planificando ese partido ante el Getafe en la octava jornada de Liga.
Manolo Portillo/NV1
