En Caracas operan cerca de 43 ferias al aire libre registradas ante la alcaldía Libertador. En ellas laboran unas 5 mil personas, quienes han visto cambiar su rutina por la escasez y los altos costos de las semillas y los fertilizantes.
Son 24 horas viajando siempre que el camión no dé problemas, rogando que no haya vías trancadas o guardias que los paren para cobrarles «vacuna».
«Este es un negocio familiar y a veces se incluye también a los vecinos. Nosotros le compramos a los agricultores, quienes en los últimos tiempos han bajado su producción. El que cultivaba mil matas de cebolla ahora solo siembra 500», dice José Gregorio Almao, tachirense.
Las razones las apunta Sandoval, quien fue agricultor y hace ocho años solo se dedica a comprar y vender verduras. «80% de las semillas no se consiguen y las que se encuentran cuestan hasta 3000% más que el año pasado y muchas son de mala calidad. El precio de una lata de semilla pasó de Bs 200 mil a 2 millones».
La consecuencia es que ahora traen menos mercancía. Joan Perdomo (29), su hermana y cuñado llegan los miércoles a la avenida Panteón desde Trujillo. Antes trasladaban 18 mil kilos de frutas y verduras en un camión grande y otro pequeño, ahora traen 10 mil kilos en un solo camión. Compran en Trujillo, Boconó y Barquisimeto.
Los encargados de estas ferias agradecen la fidelidad de los clientes fijos como Mariela Luna. «Siempre estoy buscando que el dinero me alcance para más cosas sobre todo para comprar papá, cebolla, yuca y plátano por eso a veces termino sacrificando las frutas. Pero aquí compro fresco y un poco más económico».
