Luego de un primer tiempo arrollador, que asfixió los espacios del equipo visitante, al punto que en los primeros minutos ya habían encajado tres goles, para los 45 finales, la roja de Chile, requirió de la ayuda del árbitro principal para evitar que Venezuela, empatara el cotejo por eliminatorias mundialista, correspondiente a la zona sudamericana.
Un gol negado a Tomás Rincón, después de chutear fuera del área, donde el balón se estrelló en el travesaño para luego bajar e ingresar a la portería defendida por Castro, más un penal negado a Rómulo Otero.Sumado la anotación de Rondón, habrían sido los goles de la vinotinto para emparejar el choque de visitante.
Pero si fuera poco, los chilenos contaron con la ayuda aribtral.Un penal que pitó el principal contra Venezuela por forcejeo de Fletcher con Hernández, dentro del área en cobro de tiro libre, que él solamente vio como falta.Sin embargo en gran estirada, Fariñez, pudo desviar el disparo de Alexis Sánchez.
Para los comentaristas chilenos, su selección en este encuentro, tuvo dos caras. Un primer tiempo en el que apabulló y quebró la defensa vinotinto, al punto de la jactancia y una fase complementaria en la que se tuvo que emplear a fondo y sacar su mejor argumento futbolístico para evitar, por lo menos el empate.
Diríamos que la Vinotinto con una plantilla joven, aún falto de madurez y por supuesto la dewbida experiencia, logró meter a los jactanciosos chilenos en su propio terreno de juego y los puso a pensar como detener la reacción del rival, mientras que el arquero Claudio Bravo, reclamaba a los suyos, como estaba haciendo aguas su defensa ante un equipo que suponían e menor monta.
Al final, el equipo de Pizzi se queda con el triunfo y escala en la tabla. Desperdicia, eso sí, la opción de acortar distancia en la diferencia de goles, pensando en un cierre de infarto de las Eliminatorias Sudamericanas. Chile brilló, Chile hizo enojar. Todo en 90 minutos y todo por responsabilidad exclusiva de los bicampeones.
El Diario Meridiano, reseña el choque de la siguiente manera: Venezuela no lo logró. El conjunto Vinotinto (hoy de amarillo fluorescente), sucumbió ante el poderío ofensivo de un Chile, que en el primer tiempo se asemejó mucho a su mejor versión y amarró la victoria (3-1) sobre el combinado venezolano.
En la primera mitad lo único que brilló por parte de Venezuela fue el uniforme, de resto, los dirigidos por Rafael Dudamel fueron un equipo gris, sin rumbo, sin argumentos. Chile, por el contrario, arrancó el compromiso con la sangre en los ojos y no tardó ni cinco minutos en demostrarlo.
Renzo Zambrano, quien formó el mediocentro venezolano junto a Tomás Rincón, cometió una falta en la frontal del área y la sensación de gol se apoderó del estadio Monumental de Santiago. Alexis Sánchez, ese jugador tan criticado últimamente, se encargó de transformar la falta en gol, haciéndo explotar de emoción a todo el pueblo chileno y desinflando al conjunto criollo desde el arranque.
Si Alexis fue multado hace días por exceso de velocidad al volante, hoy no debió haber sido distinto. El futbolista del Arsenal arrancó con dos o tres marchas más que la defensa venezolana y dos minutos después del gol inicial, atravesó toda la frontal del área, esquivando a los defensores vinotinto (que no hicieron mucho para evitarlo) y filtró un pase maravilloso a Charles Aránguiz, quien de primera intención cedió el esférico a Esteban Paredes. Este, sin ningún tipo de oposición, empujó el esférico al arco defendido por Wuilker Fariñez para poner el segundo gol chileno en siete minutos de partido.
El juego era una pesadilla. Chile llegó con claridad no menos de seis veces y logró ampliar la ventaja al 22. Nuevamente Esteban Paredes remató a placer una jugada fantasiosa de Alexis Sánchez, el motor, la bujía y el timonel de un pletórico seleccionado chileno.
Con el 3-0 en el marcador se llegó al descanso, con una Venezuela perdida, sin reacción, totalmente entregada. Y el complemento no arrancó mucho mejor.
Alexis, Arturo Vidal y Eduardo Vargas pudieron liquidar el duelo (si es que ya no lo estaba), pero la falta de puntería y el buen accionar de Fariñez, nuevamente de lo mejor de la selección, evitaron la debacle total de la Vinotinto.
En medio del dominio chileno, Venezuela tomó un aire en el compromiso y trató de lavar su cara. El combinado nacional tomó la lanza, comandado por los de siempre y se fue acercando al arco de Claudio Bravo hasta conseguir el gol del descuento.
John Murillo lo intentó un par de veces, pero sería Salomón Rondón, si, Salomón Rondón, quien anotaría el gol venezolano tras el enésimo tiro libre ejecutado por Rómulo Otero.
El gol criollo fue una bocanada de aire fresco para los de Dudamel, quienes se quejaron de un (claro) penal de Arturo Vidal sobre el propio Otero, que no fue pitado por el principal del compromiso. Pero esta no fue la queja mayor. Unos minutos más tarde, Venezuela hilvanó la mejor jugada del compromiso. Rondón cedió el esférico al medio y Adalberto Peñaranda prolongó el balón para que Tomás Rincón pateara al arco. El disparo del capitán venezolano se estrelló contra el travesaño de Bravo y rebotó dentro del arco antes de salir despedido hacia afuera, el árbitro no concedió el gol y el impulso venezolano se esfumó.
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