La grave deficiencia del combustible, que se ha hecho sentir en la última semana ha dejado al transporte público con un decreto de paro técnico, empeorando el servicio, que de por sí, aunado a otros factores, ya era alarmante para los usuarios marabinos.
Desde el pasado lunes, los marabinos se encontraron con avenidas y vías públicas en estado medio desérticas. Muchos se deciden a caminar en ambas direcciones de las avenidas y calles, pues, esperar una oportunidad para abordar una unidad de transporte público, carro por puesto o autobús, se hace una tarea difícil y desesperante.
Los conductores del transporte, se encuentran en las colas de las estaciones de gasolina, las cuales le hacen consumir la mayor parte de su tiempo del día. Pero es la única opción para cargar combustible.
Ante esto, y como siempre, aparecen los piratas con las ansias ilusas de hacerse ricos con los servicios en medio de esa crisis. E incluso, muchos de los mismos conductores de las líneas establecidas, se deciden a ir contra lo regido por la autoridad municipal.
Los vivos y sus fechorías sin autoridad que los frene
Sin avisar, le suben el costo a los pasajes, que unos desesperados usuarios acceden a pagar, para no quedarse varados en las aceras de la ciudad. Y no hay autoridad que ponga coto a este problema que ahoga a los habitantes de la capital zuliana.
El centro de la ciudad, cuando se está a escasos 4 días para la Navidad, luce desolado y con la emblemática avenida Libertador, con todas sus anchas libres para quien quiera transitarla.
Atrás y para el recuerdo, quedaron los grandes congestionamientos, característicos para la fecha.
Los pocos autobuses que prestan el servicio, colapsan, van saturados de pasajeros.
Otros más dados a los recuerdos, se ubican con la actual situación, en las navidades del año 2002, cuando los venezolanos pasaron sus fiestas apostados en colas de estaciones de gasolina. Hoy, muchos lo relacionan, solo que ahora, no se llamó a ningún paro. Técnicamente, llegó sólo.





Usuarios en las paradas, pero sin carros por puesto o autobuses disponibles.

En los autobuses no quedan espacios para un alfiler. Toodos quieren y necesitan irse.
NV1/ELIO BOLÍVAR
