En el cementerio San José fue sepultado el estudiante de quinto año de Medicina de la Universidad del Zulia. Ayer llovieron flores, lágrimas y la voluntad de “no dejar las calles” sobre el ataúd de Paúl René Moreno Camacho, médico cirujano post mortem; título otorgado por la Facultad de Medicina al joven luchador e incansable. Al hermano «menor», al hijo de la familia Moreno Camacho.
Una multitud de parientes, de amigos, vecinos de San Jacinto, compañeros de estudios, profesores, dirigentes estudiantiles y políticos, despidió al “hijo maravilloso”, recordó Germán Moreno, su padre. “Que la sangre de mi hermano sirva para fertilizar el suelo de la nueva Venezuela que debe comenzar a nacer”, clamó entre lágrimas el periodista Carlos Moreno, quien viajó desde Europa más de 12 horas para dar el último mensaje al «consentido de mamá».
La intervención de los Moreno levantó consignas. Cantos. Con firmeza, Marlene Camacho, madre, acentuó: “Los quiero como mis hijos. Se ganaron todos una madre. No nos cansemos. Apaguemos esa cocina, dejemos ese lampazo, vamos a la calle. Tenemos el amor de Dios que no descansa. No podemos cansarnos, no lo vamos a permitir. Estamos luchando contra poderes feos, satánicos. Lo vamos a combatir con el amor de Dios”.
La masa de tricolor patrio le animó. Le pidió la bendición para luego marchar a las avenidas Delicias y Fuerzas Armadas, donde se concentró y caminó al lugar donde una “persona irresponsable” arrolló al “futuro de Venezuela”, precisó Germán. Ahí se sembró un árbol para que crezca.
NV1/LAVERDAD
