Chester Bennington (Phoenix, 1976), vocalista del grupo de rock Linkin Park, ha sido hallado muerto en su casa de Palos Verdes, en Los Ángeles, según ha confirmado la oficina forense de la ciudad. «La principal hipótesis que manejan los investigadores es la del suicidio», declaró un portavoz. El cuerpo ha sido descubierto ahorcado esta mañana, antes de las 09.00, hora local de California. Tenía 41 años y seis hijos de dos matrimonios.
El cantante tuvo una infancia dolorosa: nacido y criado en Phoenix (Arizona), hijo de una enfermera y un policía acusado de abusos sexuales, comenzó a consumir drogas con asiduidad a los 11 años, tras el divorcio de sus progenitores y la obtención de la custodia por parte de su padre. Bennington declaró también haber sido objeto de abusos sexuales por parte de un hombre adulto desde los siete años, situación que presuntamente se alargó durante más de un lustro. La música fue un salvavidas para el joven, que antes de entrar en Linkin’ Park grabó tres discos con una banda llamada Grey Daze, enormemente influenciada por la escena grunge.
Bennington, que declaró en varias ocasiones que uno de los grupos favoritos en aquella época era Stone Temple Pilots, cumplió un sueño al ser convocado en 2013 como reemplazo del cantante original de la banda, Scott Weiland, puesto que dejó en 2015 para concentrarse al 100% en Linkin’ Park.
Inicialmente vistos como una versión más comercial de Limp Bizkit, el grupo de Bennington supuso la cristalización de aquel nu-metal que fue creciendo en los 90 de mano de bandas como Korn, los primeros Deftones, Slipknot o los propios Limp Bizkit. De repente, el rock blanco y radiofónico del recién estrenado siglo se expandía de forma incontrolable, con innumerables bandas que nunca han vuelto a alcanzar aquellas cotas de popularidad, como Papa Roach, Stand o Coal Chamber.
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