Marcus Hutchins, de 23 años, el héroe británico que frenó el ataque de ransomware más dañino conocido el pasado 12 de mayo llegó a Estados Unidos para explicar su caso en Defcon y Blackhat la pasada semana en Las Vegas, las dos conferencias más relevantes de ciberseguridad. Este jueves ha sido detenido en Estados Unidos.
“Estamos al tanto de la situación. No podemos comentar más”, ha declarado a BBC el servicio de Ciberseguridad Nacional de Reino Unido, al mismo tiempo, han aclarado que el experto no forma parte de su plantilla ni trabaja para ellos, pero sí que colabora como lo hacen muchos otros especialistas de manera puntual. No se conocen los cargos o acusaciones sobre este joven experto en soporte técnico que, gracias a una técnica rudimentaria fue capaz de evitar que el ciber rapto llegase a Estados Unidos.
Por el momento no se sabe dónde está arrestado. Motherboard, primer medio en hacerse eco del arresto, se ha puesto en contacto con un amigo del hacker, cuenta que inicialmente fue llevado a un centro de detención de Nevada y después cambiaron la localización sin dar más detalles.
The Telegraph se ha comunicado con su madre, que no ha conseguido más información ni ha podido hablar con él. En una respuesta muy británica añadió que iba a estar muy ocupada esta próxima noche.
Wannacry afectó a hospitales de la red pública de Reino Unido, a Telefónica en España, así como grandes corporaciones de Rusia, Turquía, Alemania y Vietnam. Se estima que infectó más de 230.000 ordenadores gracias a un agujero en Windows. Los atacantes pidieron el equivalente a 300 dólares en bitcoins para recuperar el control de la información. En compensación, Hutchins recibió 10.000 dólares como reconocimiento a su labor. Cantidad que donó. Hutchins se considera un hacker ético y autodidact, que no pisó la universidad. Durante una semana fue la estrella entre los expertos en la materia. Desde el miércoles por la noche en Las Vegas está privado de libertad.
La única pista o conexión con la detención tiene que ver con la billetera digital en la que los atacantes pidieron que se depositase el dinero. Los 140.000 dólares que consiguieron recaudar han desaparecido de su almacenamiento, en tres cuentas diferentes.
La técnica de Hutchins, usando un dominio alternativo al sitio al que derivaban los atacantes, llevó el tráfico de la infección a un callejón sin salida, un site falso que llevaba a ninguna parte. Fue lo que en el argot se denomina un kill switch, un interruptor que apagó la amenaza.
El País
