Una suerte de polémica se ha levantado, luego que el Ejecutivo, a través de MinDeportes, cediera en comodato a empresas privadas las instalaciones del estadio olímpico José Encarnación ‘Pachencho’ Romero de Maracaibo y su vecino, el gimnasio cubierto «Pedro Elías Belisario Aponte», con miras a poder ejecutar las obras de inversión en mantenimiento y refacción de las gigantescas instalaciones de alto rendimiento. La acción ha generado rechazo en un sector de la sociedad, mientras que otros aplauden la decisión.
Para el dirigente deportivo Luis Urribarri, la alianza de los sectores público y privado es impostergable en la aplicación como estrategia fundamental en la sustentabilidad y extensión de la vida útil de los recintos deportivos. Pero eso solo se logrará con la incorporación y el fortalecimiento de las asociaciones deportivas que hacen vida en el complejo polideportivo de Maracaibo.
«Todo debe estar amparado jurídicamente con las alianzas que nos permitan el ganar ganar, tanto de la parte privada, en la pública y sobre todo, en los atletas de la región», destacó el líder deportivo, quien agregó que «todo ciudadano tiene el derecho al uso de las instalaciones deportivas, estamos de acuerdo, pero bajo la implementación del manual de normas y procedimientos, con la supervisión constante del estado».
El dirigente deportivo enfatizó «el músculo financiero es muy importante para garantizar el mantenimiento de esas macro infraestructuras, porque, no estamos hablando de prender o encender bombillos, o barrer o realizar limpieza a locales… se trata del mantenimiento preventivo, correctivo, extraordinario y de choque, lo que nos indica que sí es necesaria esa inversión, de acuerdo con el deterioro de las infraestructuras».
Con experiencia
Este dirigente deportivo es un experto en asesoramiento sobre instalaciones de alto nivel, y quien ha venido impulsando el proyecto de «Una ciudad deportiva para el estado Zulia», aún mantiene conversaciones con grandes empresas nacionales e internacionales y grupos de profesionales, como arquitectos, ingenieros, sociólogos, ambientalistas y, sobre todo, gente del mundo deportivo, lo que garantiza que sus propuestas, de ser atendidas, sin dudas serán un éxito para la región y para el propia país.
La experiencia de Urribarrí es muy amplia y conocida en materia deportiva, la actividad física y la educación física en la región.
La postura de Urribarri se casa con el hecho de que, en las condiciones en las cuales el Gobierno viene priorizando los recursos, se hace imperante poder contar con el aporte privado para poder preservar las infraestructuras y que éstas presten el servicio para el cual fueron diseñadas.
El estadio Pachencho Romero viene de tocar fondo. El abandono al que se sometió lo dejó casi en la ruina y el Ejecutivo, por sí mismo no podía costear las obras de envergadura que se han ejecutado y aún se ejecutan en este espacio para devolvérselo a los zulianos como un espacio de primer nivel.
Con el gimnasio cubierto pasa lo mismo. Tras la ausencia de Gaiteros del Zulia durante varios años del baloncesto nacional, que también pasó por un momento de crisis, la instalación cayó en debacle, además blanco de la delincuencia que aprovechó los días de pandemia para saquearla.
Del PEBA se llevaron aires acondicionado, cableados de alta tensión, destrozaron los baños y otros elementos de la infraestructura. Recuperar todo eso supuso la necesidad de contar con el aporte privado y que siga siendo la empresa privada la que contribuya, junto con MinDeportes a mantener las instalaciones.
NAM/Agencias
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