Los franceses están llamados de nuevo a las urnas este domingo, 7 de mayo, en la segunda vuelta de las elecciones francesas, para elegir entre dos candidatos con filosofías y personalidades completamente antagónicas: el centrista Emmanuel Macron, que se presenta con su plataforma política ¡En Marcha!, y Marine Le Pen, la candidata del partido de extrema derecha Frente Nacional.
Cabe destacar que ninguno de los partidos tradicionales franceses estarán presentes en esta tanda, algo que no sucede desde 1958, cuando se instauró la V República, que dio paso al actual sistema de dos vueltas. Además de favorecer que los partidos tradicionales hayan gobernado Francia durante estos años, este método ha acabado con cualquier opción de los partidos de extrema derecha y extrema izquierda en la segunda vuelta, algo que, sin embargo, todavía está por decidir en estas elecciones, las más atípicas de la historia reciente del país.
Para encontrar unos comicios similares tendríamos que remontarnos a 2002, cuando el padre de Marine Le Pen se disputó la segunda vuelta de las presidenciales frente al candidato conservador, Jacques Chirac. Los Republicanos derrotaron por amplia mayoría al Frente Nacional: Chirac pasó del 20% del voto en la primera vuelta al 80%, mientras que Jean-Marie Le Pen apenas consiguió sumar 700.000 votos más. Sin embargo, han pasado 15 años desde entonces, y ni la Europa ni la política francesa actuales tienen nada que ver con las de aquellos años.
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