A través de la aplicación Uber, los criollos que huyeron a Chile en medio de la peor crisis económica venezolana, se organizaron para protegerse del hampa en la nación Suramérica.
En Valparaíso, un taxista zuliano, advirtió a sus coterraneos por medio de Uber que era sometido por dos sujetos, hecho que desencadenó un operativo de cerco entre conductores y tras golpes lograron controlar a los delicuentes para entregárselos a los carabineros.
Los venezolanos al llegar a Chile, en las primeras de cambio, deben pagar el precio en el «taxeo», mientras legalizan su permanencia con miras a optar a un trabajo más estable.
NAM/Por Carlos Sánchez y José Andara
