“Debemos tender la mano a los venezolanos que se marchan a Ecuador” para garantizarles salud, educación y empleo, insiste el dirigente Juan Fernando Flores. Advierte que se han registrado por lo menos diez casos de xenofobia.
Que 27 venezolanos resultaran heridos en el volcamiento de un autobús en Ecuador, el pasado 29 de agosto, puso el dedo en una de las llagas de Venezuela de 2017: el éxodo de personas de todas las edades hacia países como Chile, Colombia, Argentina y el mismo Ecuador.
El caso fue ampliamente difundido por el asambleísta ecuatoriano Juan Fernando Flores, quien se encargó de informar sobre el estado de salud de los accidentados; pero también señaló que la salida en masa de venezolanas y venezolanos debe llevar a Ecuador a prepararse para prestarles la mejor atención posible.
El dirigente político del movimiento Creo nació en Ecuador, pero tiene tantos años en Venezuela, que su acento es como el de cualquier caraqueño. Formado en arquitectura, su empeño de hoy es hacer la maqueta de una política exterior que atienda, por una parte, a los venezolanos que se marchan a Ecuador en busca de mejores oportunidades; y por otra, a los ecuatorianos residenciados en Venezuela que protestan y pasan tanta vicisitudes como sus “panas” venezolanos.
En conversación con Contrapunto, Flores adelantó que espera reunirse con el nuevo presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, para solicitarle un estatus especial migratorio que beneficie a las venezolanas y a los venezolanos; y para plantearle un programa de apoyo destinado a los ecuatorianos que viven en tierras venezolanas, a fin de que tengan cómo retornar a su patria si así lo deciden.
Lo que mostró el autobús
La presencia de venezolanos en el autobús que se volcó en Colta no es excepcional. La unidad que se accidentó es de la línea Rutas de América, la cual afirma que entre 70% y 80% de sus pasajeros proceden de Venezuela y llegan a ciudades como Bogotá, Quito, Lima, Buenos Aires y Santiago. “Es una vía de escape”, ilustró.
La migración fuerte de venezolanas y venezolanos comenzó en 2014, luego de las protestas antigubernamentales, relató el asambleísta. Se redujo luego de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015 y volvió a aumentar antes de las elecciones de el asamblea constituyente.
“Normalmente ingresaban entre 800 y mil venezolanos por día, pero en las semanas previas a la constituyente los ingresos pasaron de 2.500”, apuntó. “En el año 2016 ingresaron 17 mil venezolanos por migración en general, y en 2017 han entrado más de 22 mil”.
De los 27 venezolanos heridos en el accidente de autobús una sola necesitó cirugía, debido a una fractura en la zona lumbar. Los demás retomaron su camino.
También hay xenofobia
Ya hay señales de xenofobia contra venezolanas y venezolanos en Ecuador, advirtió Juan Fernando Flores. También, casos de trabajo forzoso, estafas y trata de personas. “Al menos 70% son de venezolanos contra venezolanos”, como el de una empresa que les ofrece buena paga a cambio de 10 días de trabajo, pero los bota antes.
“Queremos hacer un frente con las asociaciones de venezolanos en Ecuador, para que planteen las denuncias. Como asambleas queremos escucharlos en las comisiones, para que se puedan proteger sus derechos laborales.
Por lo menos 10 casos de xenofobia se han reportado en ciudades como Quito, Guayaquil y Cuenca, debido a que los venezolanos trabajan como buhoneros y hay ecuatorianos que sienten que les están quitando mercado de trabajo, puntualizó el dirigente. “No hemos llegado a la situación de Panamá”, enfatizó, pero hay que actuar a tiempo para impedirlo.
Estatus especial
Venezolanas y venezolanos que se marcharon a Ecuador se encuentran “en un limbo legal”, comentó Flores. Es por ello que plantea al Gobierno de su país que declare “un estatus migratorio especial” para quienes salen de Venezuela.
“Lo que sucede en Cúcuta (Colombia), con venezolanos que no tienen con qué alimentarse, ocurre en Ecuador, en ciudades como Quito y Guayaquil”, subrayó, por lo que se necesita una figura que garantice el acceso a la salud, la educación y el trabajo.
Ecuatorianas y ecuatorianos que viven en Venezuela –unos 350 mil- carecen, en su mayoría, de un sustento económico estable. “Muchos quieren retornar, y están buscando medidas para que se les facilite el retorno”, explicó.
Para ellas, para ellos, Flores espera lograr un canal humanitario que permita el envío, desde Ecuador, de alimentos y medicinas. Y un fondo que garantice el dinero preciso para el regreso de quienes consideran que ya cumplieron su ciclo en Venezuela.
Para Juan Fernando Flores no hay dilema alguno: “Nací en Quito. Llegué a Venezuela a los seis años. Mi familia ya regresó a Ecuador. Cuando vinimos a Venezuela nos abrieron las puertas; si el país nos tendió la mano, nosotros debemos tenderle la mano también”.
NV1 – Contrapunto
