La devaluación del bolívar podría llegar al final de 2019 a un promedio de entre 10.000% y 15.000% en los últimos dos años, desde 2017, cuando empezó la espiral cambiaria que dejó a la moneda nacional completamente pulverizada frente al uso del dólar en el país.
Esa devaluación mutó todas las estructuras de costos en todos los niveles de la economía venezolana, lo cual generó una dolarización de facto ya instalada. Y aunado a la hiperinflación que podría cerrar este año en 200.000% (según el FMI), el valor de cotización del dólar no oficial podría cerrar 2019 en 40.000 bolívares por divisa.
Por ello, Aarón Olmos, economista y profesor universitario, indicó que se recibe el último trimestre del año en Venezuela con hiperinflación y con bajo poder adquisitivo de los venezolanos y eso generará más liberación del bolívar y con él un crecimiento del tipo de cambio “puede llegar a cerrar el año entre Bs. 36.000 a Bs. 40.000. Esa estabilidad que se generó se perderá, la pregunta es, qué tan preparados estamos para ese rebote”.
La inyección de 800 mil millones de bolívares por parte del Gobierno a través del BCV en órdenes de pago de PDVSA para sus proveedores, provocó una demanda excesiva de dólares para las transacciones de cambio de esa liquidez en bolívares a moneda estadounidense. Y la expansión de la incertidumbre social hacia la economía provocó más especulación financiera en los comercios y en las transacciones entre particulares, situación que también influyó en este rebote descontrolado del dólar luego de que se mantuviera estancado entre 18.000 y 20.000 bolívares durante más de un mes.
El especialista aseguró que, tras las medidas ejercidas por el BCV de fijar anclaje de créditos comerciales a dólar oficial y que TSJ haya autorizado el pago de alquileres a tasa del dólar oficial, se abre las puertas a una dolarización pero por la vía financiera “es un reconocimiento por parte del BCV de que el mercado está dolarizado y que la moneda funcional es el dólar”.
De esta forma, comienzan a darse los primeros pasos hacia una posible y no descartable dolarización oficial del Gobierno mediante una transformación progresiva de todas las escalas transaccionales en el sistema financiero y bancario del país, hasta el punto que el bolívar pierda viabilidad absoluta si la inflación llega a saturar la liquidez hasta un nivel intolerable para la economía del país.
A su juicio, es una decisión interesante pero no cambia la situación estructural que vive el país “esta medida puede ser un cambio que se quiere dar pero ahora, por el momento no vamos a percibir un cambio sustancial”.
El problema de fondo se mantiene en la hiperinflación que el Gobierno induce a través del BCV como su caja chica de financiamiento del gasto pública y PDVSA ante su escasez de liquidez en dólares por la baja producción de petróleo.
Olmos agregó que el proceso de dolarización no es solo que el BCV autoriza a la banca a pagar unos créditos en divisas, es que todo el ecosistema venezolano asuma la moneda dólar formalmente desde el que paga el salario hasta los comerciantes «el país no está para improvisar ni ensayar con medidas económicas».
Ricardo Serrano
