Ernesto Valverde no negocia la rotación en Copa. No importa su rival y el peso específico del mismo. El Celta de Vigo, este lustro de Juan Carlos Unzué, siempre ha sido una amenaza para los blaugranas. Más cuando le suman Iago Aspas y Balaídos. Cualquier tiembla.
Barcelona alternativo
Pero, la versión 2017-18 del Barcelona, no duda ni tiembla. Sin Messi, Suárez, Iniesta y Ter Stegen. Arnaiz como el Messi de Guardiola desde la segunda temporada. Ese maravilloso falso nueve. Paulinho y André Gomes como interiores, una aberración para los que tanto aplaudieron en su momento a la dupla Iniesta-Xavi. Dembélé jugando como recambio después de 111 días sin pisar una cancha. Ernesto Valverde se la jugó completa ante un equipazo como lo es el Celta de Iago Aspas, Pione Sisto, Lobotka, Gómez, Emre Mor y compañía.
No fue una exposición de buen juego. Pero el 1-1 final, con goles del jovencito Arnaiz (Min. 15) y del danés Pione Sisto (Min. 31), le da mucha comodidad al conjunto culé para disputar la vuelta (Jueves 11 en el Camp Nou).
Dembélé en su regreso triunfal ocupó la posición de Arnaiz como esa falsa referencia de área y, ante tanta inactividad, se le vio muy impreciso.
Un partido que el Barcelona quería de ida y vuelta pero no pudo quitarle el control al local, que fue superior pero no pudo concretar lo que generaba. Encuentro entretenido que deja una serie abierta, una serie que Valverde no podrá sortear como lo hizo hoy en Balaidos.
NV1
