El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, respondió en el último minuto a la invitación del Senado, para que presente los argumentos y alegaciones que estime oportunos contra la aplicación del artículo 155 y la intervención por parte de Gobierno central de la comunidad catalana.
Puigdemont no acudirá ni hoy ni mañana a la Cámara Alta para defender sus posiciones personalmente, pero ha designado para que lo haga en su nombre al delegado de la Generalitat de Cataluña en Madrid, Ferran Mascarell.
La comunicación de Puigdemont llegó al Senado pasado el plazo límite que se le había otorgado. En concreto, ha llegado a las 10.03; pese a ello, la Cámara Alta ha decidido dar por buena su recepción.
En sus alegaciones, Puigdemont señala que el artículo 155 prevé que el Gobierno «podrá dar instrucciones a todas las autoridades de la Comunidad Autónoma para el cumplimiento forzoso de las obligaciones que la Constitución u otras leyes le imponen o para la protección del interés general de España», y en base a ello indica que eso es «incompatible» con la destitución del Govern.
Según entiende el presidente de la Generalitat, el Senado, al autorizar la adopción de las medidas de intervención, «no puede dar un cheque en blanco al Gobierno del Estado». Y añade: «La ejecución de esas medidas sólo permite al Gobierno del Estado dar instrucciones a las autoridades autonómicas».
NV1/El Mundo
