Los primeros días de John Barret, encargado de Negocios de los Estados Unidos en Venezuela, demuestran la misión que le encomendó Donald Trump en Venezuela: motorizar las inversiones, convencer a empresarios del mundo que nuestro país, con el espaldarazo norteamericano, es un oasis para los negocios.
“Seguir adelante el plan de tres fases de Trump y Marcos Rubio significa situar al sector privado en el centro de la transformación de Venezuela”, escribía en la red social X de la Embajada de los EE.UU. en nuestro país, en el marco de una reunión con la Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria. “Empresas de EE.UU. y Venezuela están listas para impulsar la recuperación económica”.
En ese marco, la Casa Blanca habilitó una nueva plataforma digital destinada a orientar a las empresas estadounidenses interesadas en establecer relaciones comerciales con Venezuela.
La iniciativa fue desarrollada por la Administración de Comercio Internacional (ITA), en coordinación con el Departamento de Estado, con el propósito de ofrecer a los inversionistas información clara sobre las oportunidades de negocio, así como sobre las restricciones legales vigentes para operar en el mercado venezolano.
El portal incluye detalles sobre licencias generales y específicas, regulaciones de exportación, requisitos de importación y los principales riesgos que deben evaluar las compañías antes de ingresar al país. También ofrece orientación sobre las sanciones aún vinculadas a Venezuela y los mecanismos para cumplir con la normativa estadounidense. El marketing empresarial está activo.
Sectores como salud, energía e infraestructura aparecen entre las áreas con mayor potencial para la participación de empresas norteamericanas, en un mercado que Washington describe como de “dinamismo renovado”.
Recuperar la Industria

Barret viene de participar como ponente en el foro Venezuela Energética 2026 en Caracas, organizado por la Cámara Petrolera Venezolana (CPV). Su discurso, con resonancia en redes, apunta con fuerza a mostrar las bondades de Caracas para apostar en ella.
Pero la realidad es que no la tiene fácil y los indicadores expuestos en mesas de trabajo lo evidencian. Con una producción que ronda 1 millón de barriles diarios, muy alejada de los 3 millones que llegó a explotar hace dos décadas, se convierte en un reto descomunal tener que reactivar el 70% de los pozos petroleros del país, unos 22.231, según datos proporcionados por la CVP.
Años de corrupción, desinversión y mala gestión, agravados por las sanciones de Estados Unidos, llevaron a un desplome histórico de la producción en el país con las mayores reservas de crudo del mundo, reseñaba la AFP.
Enrique Novoa, presidente de la CPV, explica que el equipamiento de pozo es fundamental para poder levantar la producción y asegura que el empresariado está muy comprometido en llevarlos a su máximo nivel y que se avanzan procesos de empresas mixtas con multinacionales como Chevron y Repsol. Aprovechó la instancia para pedirle a Barret el levantamiento de todas las sanciones al país.
Según sus estimaciones, para este año con los primeros acuerdos que se alcancen y tras las licencias, la meta es llegar a una producción de 1,3 millones de bd. Sin embargo, aún hay dificultades que afrontar como el suministro de electricidad y amplias inversiones.
Los venezolanos debemos apostar por que el marco sancionatorio desaparezca por completo. Creemos que es, primero, lo que se merece el pueblo venezolano como sociedad», señaló Novoa, pese al marcado optimismo de Barret, tras su intervención.
Retorno de trabajadores calificados

El domingo, Mike Wirth, director ejecutivo de Chevron, indicó en una entrevista con el programa ‘Face the Nation’ de CBS. que cualquier recuperación a gran escala de la industria petrolera venezolana depende del regreso de los trabajadores calificados que emigraron del país.
Wirth recordó que Venezuela contaba hace 25 años con una fuerza laboral muy talentosa en el sector, vinculada a la empresa estatal PDVSA, pero que muchos de esos profesionales se han establecido con sus familias en otros países y no tienen garantizado su regreso.
Es innegable que hace 25 años había una fuerza laboral muy talentosa en nuestra industria en Venezuela, que trabajaba para la empresa estatal, muchos de los cuales se han mudado a otras partes del mundo, trabajan en otros países ahora, han establecido sus vidas, sus familias en esos lugares”.
Sobre las posibilidades de retorno, Wirth fue cauto: “Creo que veremos a algunas personas que elijan regresar. Creo que probablemente veremos a otras que elijan quedarse donde sea que su vida esté centrada hoy”.
NAM/Vía Versión Final
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