Las lluvias no paran en la región sur de Venezuela y ello contribuye al crecimiento del afluente más poderoso que existe en el país, el río Orinoco. Recordemos que el río Orinoco es el tercero más caudaloso del planeta y el cuarto en extensión de sudamérica. Pero, además, el Orinoco se alimenta de muchísimos otros ríos que vienen del Apure, Guárico, Amazonas, Anzoátegui, Monagas y Delta Amacuro es por ello que el aumento de su caudal parece no detenerse.
En el monitoreo que a diario efectúan las autoridades, la cota de alerta roja en Ciudad Bolívar ubicó al río en 18,05 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m) aumentando un centímetro entre el 17 y el 18 de agosto y generando más desbordes en las riberas de Ciudad Bolívar.
Sin embargo, en regiones como Amazonas, el río ha descendido hasta 44 centímetros, pero, como su cadual allí fue tan elevado, aún se mantiene el nivel de desborde. Con este descenso en esta región, las aguas han salido de algunas de las casas que permanecían anegadas, no obstante, todavía la emergencia está activada.

El mapa de precipitaciones muestra la actividad lluviosa intensa en los estados Bolívar, Amazonas noreste de APure y sur de Guárico, todo lo cual impide que el descenso de las aguas del Orinoco sea más rápido y manteniendo en alerta a los pueblos cercanos.
La cota del Orinoco sube un centímetro en Bolívar

El Manzanares muestra su furia
Un río por lo general tranquilo y manso es el el río Manzanares, que atraviesa Maturín y otras localidades de Monagas y Sucre, pero entre el domingo y el lunes, producto de las tormentas que han caído en los últimos días en esas regiones orientales, la furia del Manzanares hace temblar a los pobladores.

El río aumentó su caudal a niveles de desborde, por lo que se hizo necesario que las autoridades activaran planes preventivos. Este aumento en los niveles de agua del Manzanares afectó también a la localidad de Cumanacoa en el estado Sucre mientras las lluvias parecen no cesar.

Este año, las consecuencias del paso de las ondas tropicales han sido mucho más considerables que las de hace dos años. Los niveles de crecimiento de los afluentes han alcanzado e incluso superado cotas históricas de aumento de caudal en años de años en Venezuela, todo lo cual, invita a reestructurar las ciudades y ejecutar planes profundos para que en los años por venir no empeoren los escenarios.
Los afectados
El equipo reporteril del diario Correo del Caroní se trasladó hasta el municipio Angostura del Orinoco, capital del estado Bolívar, para recorrer el mirador de Ciudad Bolívar, donde hizo acto de presencia el alcalde de la localidad, Sergio Hernández, y confirmó más de 600 familias afectadas por la crecida del fluvial.

“Hoy (ayer) amanecimos en la cota 18,05 y, por supuesto, entramos en alerta roja, donde tenemos que tomar las previsiones completamente de todo y preservar la seguridad de todo nuestro pueblo. Estamos hablando de 604 familias afectadas en el municipio, eso hace un total de 2.100 personas, que equivalen a estas familias. Lo importante, que tenemos que darle gracias a Dios, es que no tenemos nada que lamentar, ninguna pérdida humana”.

En este sentido, la autoridad local enfatizó en la necesidad de preservar la salud y la alimentación de los ciudadanos a través de la atención directa y el servicio de albergues.
Según el recorrido hecho en el municipio, las comunidades más afectadas son El Edén, La Toma, Perro Seco y El Almacén, entre otros sectores que reúnen el mayor número de familias afectadas.

El alcalde señaló que “la idiosincrasia de la familia bolivarense es que ya está familiarizada con el río. Sectores como El Edén, La Toma… son de los primeros donde el río hace estragos. Estas familias están en las unidades educativas, todos juntos como hermanas y hermanos”.
Feria de la Sapoara fue suspendida temporalmente
Con respecto a la tradicional Feria de la Sapoara, que se esperaba iniciara el 15 de agosto, Hernández confirmó que será reprogramada debido al crecimiento del fluvial. «Las sapoaras están, pero en las calles de Ciudad Bolívar arrastradas por el río y los niños juegan con ellas», comentó en tono de broma una de las afectadas.

“Primero estamos en la prevención de todo nuestro pueblo. Parte de la feria del Orinoco es la crecida de nuestro río padre. En ningún momento estamos nosotros haciendo ningún cronograma de actividades musicales, como en otros tiempos lo hemos hecho, porque estamos en preservar la seguridad de todas las familias bolivarenses».
Lo bueno y lo malo
Algunos pescadores expresaron que la crecida les ha permitido aumentar su actividad económica; sin embargo, la suspensión de la Feria de la Sapoara limita la venta que esperaban para estas fechas.
La imagen muestra como ingresa al río por los barandales del mirador de Ciudad Bolívar, una situación que hacía muchos años no se registraba en la zona.

Para los pescadores, la crecida del río trae más peces, pero ayuenta a los clientes, es una dualidad con la cual deben lidiar, porque las ventas están bajas.
“Ha salido pescado: sapoara, palometa, boca chica. La feria fue cancelada por la creciente que está igual a la del 2018. Ya por zonas bajas se ha salido. Eso afecta por la cantidad de gente que no viene a la compra de pescado, la venta de artículos que los pescadores necesitamos. En general, sería positivo más entrada de recursos para comprar nuestros artículos y que vengan más personas. Es costoso mantener la actividad de la pesca, la paca de tren vale 120 dólares, tienes que comprar los plomos. Para hacer una atarraya son casi 200 o 300 dólares”, declaró Daniel Oca, pescador local.
Se tuvo conocimiento de que en el mirador la venta de pescados se hace por baldes, teniendo el balde completo un precio de entre 800 a 1.200 bolívares según el tipo de pescado.

“Ahorita la venta de pescado se ha ido regulando. Primero no había mucha pesca, ahorita el pescado está subiendo un poco. Está a 200 bolívares el kilo, uno hace combos de 500 o 600 bolívares por medio balde. Un balde lo puedes conseguir en 900 bolívares. Como vendemos, regalamos y ayudamos a las personas que no tienen. Con esta crecida, no se hará la feria porque el río se salió”, declaró uno de los entrevistados.
Descenso progresivo en Amazonas
El nivel del río Orinoco descendió 44 centímetros de manera constante durante la última semana, lo que ha permitido que el agua salga de las viviendas afectadas.
En paralelo a la disminución del nivel del río, algunos refugiados comienzan a planear el regreso a sus hogares. Asimismo, en el municipio Atures, del estado Amazonas, se habilitaron 12 refugios temporales para alojar a las familias perjudicadas por la crecida, que provocó el desalojo de más de 2 mil 500 personas.

Lino Fuentes, habitante del Barrio Miranda de Puerto Ayacucho y refugiado en la Escuela Básica Amazonas, reportó que al observar el estado de su vivienda, tendrá que realizar trabajos de reparación y compra de nuevos electrodomésticos.
Asimismo, Adela Leal, habitante del Barrio Táchira, comentó que si bien la crecida del río es un suceso anual, debido a las afectaciones registradas, planea mudarse a otro sector.

Según el reporte de la Estación Hidrométrica de Puerto Ayacucho, en las últimas horas, el río ha bajado seis centímetros, ubicándose en 52.64 metros sobre el nivel del mar. Aunque se mantiene por encima de la cota de desborde, existe tranquilidad por la constante reducción del afluente.
NAM/Redacción/Correo del Caroní/UniónRadio
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