En una reciente y reveladora entrevista con el periodista Ismael Cala para su podcast The Abundance Revolution, la recién electa presidenta de Perú, Keiko Fujimori, dejó de lado el libreto político para abrir por primera vez su espacio más íntimo, revelando historias de dolor, resiliencia y un emotivo milagro familiar antes de la partida de sus padres.
El milagro del perdón: La despedida final entre Susana y Alberto
Durante décadas, el divorcio de Alberto Fujimori y Susana Higuchi fue uno de los episodios más mediáticos, tensos y dolorosos de la política peruana, dejando una herida abierta que parecía imposible de sanar. Sin embargo, Keiko reveló un acontecimiento conmovedor e inédito que ocurrió en los últimos momentos de vida de su madre.
Hace cuatro años y medio, a Susana Higuchi se le diagnosticó un cáncer fulminante. Mientras se encontraba en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), los médicos le advirtieron a la familia que su cuerpo estaba resistiendo inexplicablemente más de lo clínicamente esperado, sugiriendo que «esperaba algo o a alguien» para poder descansar en paz.
Fue en ese momento cuando Keiko y sus hermanos entendieron que faltaba una última pieza: Alberto Fujimori. Desde el penal, y gracias a una coordinación telefónica de urgencia, el expresidente pudo despedirse de quien fue su esposa: «Susana, tenemos cuatro hijos hermosos, cinco nietos maravillosos… hemos cumplido. Keiko y Kenji se han reconciliado. Si tienes que partir, anda yendo y me esperas«.
Susana Higuchi falleció pacíficamente solo ocho horas después de escuchar la voz de su exesposo. Un pacto de perdón silencioso que, años más tarde, cerraría su ciclo cuando Alberto Fujimori pasó sus últimos días en libertad durmiendo, precisamente, en la cama de Susana en casa de Keiko.
Crecí en un divorcio peor que el de Shakira y Piqué
Aceptar las limitaciones de los padres es uno de los procesos de maduración más difíciles para cualquier ser humano. Al ser consultada sobre la crudeza de la separación de sus padres, Keiko asintió ante la analogía de Cala de que sus progenitores vivieron un divorcio «peor que el de Shakira y Piqué» debido a la falta de herramientas emocionales de la época.
«Para mí fue entender, años después y con terapia, que el divorcio era entre ellos, no entre los padres y los hijos. Pude comprender que hay momentos en que las parejas ya no funcionan y que lo más saludable es la separación«, dijo
El mito derribado: El rol de Primera Dama fue impulsado por su madre
Una de las leyendas urbanas más arraigadas en la política peruana es que Keiko «traicionó» a su madre al aceptar el puesto de Primera Dama a los 19 años tras la ruptura familiar. La presidenta electa desmitificó por completo esta narrativa.
Al recibir la propuesta inicial de su padre mientras estudiaba en Boston, su primera respuesta fue un rotundo «no». Sin embargo, al llamar a su madre para contarle, Susana Higuchi —con el estilo risueño y directo que la caracterizaba— reaccionó con humor y generosidad: «Oye, me parece una excelente idea, sería lo único bueno que hace tu papá«.
Fue Susana quien la convenció de aceptar el cargo, viendo una oportunidad de oro para que su hija continuara con la labor social de la Fundación por los Niños del Perú, prometiendo apoyarla en la organización de sus horarios universitarios.
Chaperones en el cine y la pérdida de la adolescencia
Convertirse en la hija del mandatario a los 15 años, en una de las épocas más sangrientas del terrorismo en el Perú, conllevó sacrificios enormes de libertad personal. Keiko recordó con gracia y nostalgia lo difícil que era intentar tener una adolescencia normal bajo estrictos protocolos de seguridad.
Recordó a un «chico valiente» que se atrevió a invitarla al cine en su juventud, una cita que se llevó a cabo con una escolta de siete agentes de seguridad sentados tres filas más atrás en la sala. «Te imaginas que bajo ese escrutinio, ¡ni un beso me atrevía a dar!«, confesó entre risas.
«He decidido casarme con el Perú»
Tras su separación de Mark Vito —un proceso que también describe como sumamente doloroso debido a la presión mediática y judicial que su exesposo tuvo que soportar sin ser político—, Keiko Fujimori cerró la puerta a los rumores de pasillo sobre su vida sentimental actual.
Consciente del peso histórico de ser la primera mujer presidenta elegida por el voto popular en el país, lanzó una frase que define su enfoque absoluto para los próximos cinco años:
«En estos momentos, yo he decidido casarme con el Perú. No voy a tener tiempo para distracciones… Las mujeres solas podemos, la fuerza interna de cada una nos puede llevar a conseguir nuestras metas«.
La entrevista deja ver una versión de Keiko Fujimori que el fuego de los años, las derrotas previas y la experiencia de la cárcel parecen haber moldeado: una líder que asegura haber cambiado el ego por una «fuerza serena«, lista para buscar la reconciliación de un país fragmentado.
Yo seré distinta a mi padre
En la entrevista, Keiko Fujimorí admitió que su padre carecía de un perfil institucional: «Mi padre en su pragmatismo no fue tan institucional, y se ve en varias en sus decisiones, su pésima relación con la prensa y en su mala relación con los partidos políticos».
Finalmente, Keiko marca una diferencia personal, asegurando que: «Yo soy absolutamente institucional, absolutamente respetuosa del estado de derecho, de la democracia» y que busca construir un partido que trascienda su apellido. Fuerza Popular tiene que ser un legado para mi país, esa es unas de las principales diferencias.
NAM – Perú 21
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