jueves 4 de junio de 2026

¡SALA DE HORMIGÓN! Washington posee el último refugio antinuclear de la Guerra Fría

«Tiene un sabor un poco rancio», bromea Frank Blazich, curador del Museo Nacional de Historia Estadounidense, mientras muerde una galleta que acaba de sacar de una lata fechada en «Nov. 1962».

Blazich está en un refugio antinuclear abandonado hace mucho tiempo en el corazón de Washington DC.

La lata, grande y oxidada, estuvo guardada durante décadas en ese lugar, una de las decenas de instalaciones construidas en Estados Unidos durante la Guerra Fría, cuando el país se preparaba para un posible ataque nuclear.

El sonido de la risa de los niños llega por las ventilaciones del refugio largo y estrecho construido debajo de la Escuela Oyster-Adams, a solo 2,5 kilómetros al norte de la Casa Blanca, para proteger a más de cien personas en caso de un ataque catastrófico.

Bajo la pálida luz de lámparas industriales colgantes, hay una sala de hormigón con hileras de barriles identificados como «suministros de supervivencia»: agua, medicinas, raciones de alimentos y manuales de Defensa Civil. Recuerdan el momento álgido de las tensiones con la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial.

Para los interesados en ese período de la historia es un hallazgo raro, tal vez el único refugio antinuclear en Washington que aún contiene provisiones más de medio siglo después.

NAM/Globovisión