viernes 5 de junio de 2026

¡REVELAN SUS PROYECCIONES! Expertos aseguran que la inflación podría bajar a menos de 50% anual

La hiperinflación se mantiene galopante y de forma continúa en medio del agravamiento de la crisis económica del país. El último reporte de la firma Ecoanalítica precisó que la hiperinflación cerró el año 2018 en 2.110.000%, mientras que las cifras oficiales del BCV, en un reporte publicado en mayo, reveló que la inflación se ubicó el año pasado en solo 130.060%. Sin embargo, Venezuela podría entrar en una fase de desaceleración de ese fenómeno, según economistas consultados por el portal Banca y Negocios.

Desde enero de 2019 la emisión inorgánica de bolívares (3% de toda la liquidez en efectivo y 97% en fondos de cuenta corriente) redujo su crecimiento. Pasó de 124% hasta una proyección del 3% durante la primera semana de junio 2019. Esto implica que bajó la velocidad con la que el Banco Central inyectó dinero sin respaldo monetario real en la economía nacional, de acuerdo con cálculos propios del economista César Aristimuño, director de Banca y Negocios.

Por otra parte, se mantiene una contención de la expansión de dinero mediante el uso intenso del encaje legal. Esta medida significó que el BCV aumentó la cantidad de fondos y depósitos que la banca privada y pública debe tener retenidos como reservas de capital, lo cual restringió el crédito y disminuyó la presión sobre los precios.

Además, el encarecimiento y racionamiento del crédito bancario fue un factor fundamental, de allí que la velocidad de crecimiento mensual de la liquidez monetaria (ritmo de salida de dinero a la calle) haya disminuido de 75% en enero 2019 a una proyección de junio 2019 de 5%.

«No hay dudas que es probable la salida del estado hiperinflacionario (más de 100% anualizado) a uno de inflación residual galopante (menos de 50% anualizado)», reseña un estudio realizado por el portal especializado en finanzas.

De tal forma que el estado económico del país podría reconvertirse a uno de inflación alta, pero menos aguda, cerrándose entonces el ciclo hiperinflacionario. Esto podría tener una repercusión significativa sobre el índice nacional de precios al reducirlos a un nivel de hasta 50% en varios rubros bastante encarecidos por la crisis, como los de alimentos, ropa, calzado y transporte.

«Por otra parte, el canje de materia prima, insumos, partes y piezas para el sector agrícola por cupos de producción a precios irrisorios ha decaído al punto que la distorsión entre los mercados negros y los formales se ha reducido. El sector de pequeños y medianos productores agrícolas está en una prospectiva de sostener su producción con recursos propios (a pulmón limpio en el argot del campo)», explica un reporte del Doctorado de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo.

NAM/Ricardo Serrano/Pasante