miércoles 3 de junio de 2026

¡EN RESISTENCIA! María Corina: La Constituyente dividió a la oposición en Venezuela

En entrevista para el diario El Tiempo, en Colombia, María Corina Machado habló sobre la situación que se vive actualmente en Venezuela.

Machado asegura que la resistencia entra ‘en una etapa definitiva y final’. Además, confesó que tiene tres años y medio en que no la han dejado salir del país.

¿Qué opina del asilo que pediría la fiscal chavista y hoy antimadurista de Venezuela, Luisa Ortega, en Colombia?

Bueno, llevaba 20 años de relaciones.

¿Relaciones con el poder?

Claro. Muy cercana a los grupos que conforman las mafias del poder en Venezuela. Muy pocas personas tienen tanta información ni el acceso que ella obtuvo a grupos de investigación.

¿Por qué cree que después de tantos años de chavismo, tomó la decisión de distanciarse del régimen de esa manera?

Ella se dio cuenta de que el tiempo de esta dictadura está contado. No quería que la arrastrara el colapso de un régimen que no tiene otro destino de ser calificado como una narcodictadura. Ella conoce muy bien por dentro la magnitud de la perversidad y de los delitos cometidos, y sabe que quienes los han perpetrado, más temprano que tarde van a ser objeto de sanciones internacionales.

Es decir, ¿usted no cree que ella haya tenido una actitud gallarda de repudiar una dictadura, sino que está huyendo del barco que se hunde?

No puedo afirmar eso. No sé dónde está el límite entre una cosa y la otra. Ella corrió un riesgo, desde luego, pero pasó dos décadas formando parte de esta maquinaria y tiene toda esa información. Ciertamente, el quiebre con el régimen la hace objeto de la más implacable persecución. Si ella se queda en Venezuela, su destino habría sido el silencio, por una u otra vía.

¿Está dividida la Mesa de Unidad Democrática (MUD) de la oposición en Venezuela?

Si hay algunos partidos que no están privilegiando esa política, son una absoluta minoría. Siete millones seiscientos mil venezolanos se pronunciaron en el plebiscito del 16 de julio, inequívocamente hacia avanzar a una fase hacia la transición.

¿La Constituyente se la inventó Maduro para ganar tiempo?

Claro. Para darle tiempo a la dictadura. Una vez que surge toda esta presión nacional e internacional sobre ella, Maduro se inventa esta maniobra. Y allí unos de los principales aliados han sido los señores Zapatero y Samper, que el año pasado, octubre del 2016, ante el bloqueo del revocatorio, con la gente en la calle y la comunidad internacional presionando, se inventaron aquel diálogo que terminó siendo un engaño, en el cual metieron hasta al propio papa Francisco.

Dice el presidente Juan Manuel Santos que ni Colombia ni ningún país suramericano demócrata va a aceptar que Estados Unidos intervenga militarmente en Venezuela. Totalmente de acuerdo. ¿Por cuál otro camino pueden ayudar los EE. UU.?

Nadie que conoce a la América Latina de hoy puede pensar que es viable una invasión militar en ningún país del continente. Lo que sí existe en Venezuela es una invasión cubana, una invasión del narcotráfico, una invasión de la guerrilla hasta en el corazón mismo de nuestro territorio. Invasión de bandas criminales de contrabando. Nosotros le hemos pedido a EE. UU. que acabe primero la indiferencia, después la retórica y ahora que entre a la acción. ¿Cómo nos pueden ayudar? Denunciando lo que está pasando acá. Hay rupturas reales y separaciones dentro del oficialismo de aquellas personas que, habiendo compartido ese proyecto chavista durante muchos años, hoy se dan cuenta de que el régimen se derrumba.

¿Se refiere a las últimas noticias sobre disidencias entre los militares?

Ha llegado la hora de que los militares venezolanos entiendan que así como el pueblo lo ha dado todo, su vida, su empleo, su propiedad, su casa, todo, los ciudadanos militares tienen que bajar sus armas y desacatar ordenes claramente inconstitucionales de reprimir a una nación que legítimamente clama por democracia y libertad.

La mediación del papa Francisco fue un fracaso. Pero en general, cómo ha sido la posición de la Iglesia católica venezolana?

Muy bella. Ha sido hermoso ver a los seminaristas y a las religiosas acompañando las marchas, rezando –también hay grupos evangélicos y de otras creencias– y ahí uno se da cuenta de que hay toda una nación unida en una lucha que es eminentemente existencial, y por eso la vamos a ganar.

Según usted, ¿cuál es la única negociación posible con el gobierno Maduro a estas alturas?

Aquella que establezca las garantías y los términos para que Maduro y su mafia salgan del poder. Decirle: señor Maduro, usted se tiene que ir. Vamos a sentarnos a hablar de qué términos y qué garantías podemos darle, pero usted tiene que salir de Venezuela.

Aquí estamos María Corina muchos colombianos al lado de la resistencia contra Maduro. ¿Usted, a quien han golpeado cuando era diputada de la Asamblea, no tiene miedo de que la pongan presa y traten de quebrarla?

María Isabel, vivimos con esa amenaza y corriendo ese riesgo todos los días. Yo cada vez que pongo un pie fuera de mi casa y en la mañana me despido de mi mamá o de mis hijos, como cualquier venezolana, no sé si volveré esa noche. Así se está viviendo en la Venezuela de hoy. Y créame, ellos se aseguran de recordárnoslo todos los días, por todos los medios.

¿No es una opción irse?

Hoy tengo tres años y medio en que no me han dejado salir del país; no me permiten comprar tiquetes internacionales, ni siquiera pasajes para viajar dentro de mi país.

¿No puede comprar un tiquete aéreo en ninguna aerolínea?

Ni internacional ni nacional. La última vez que intenté tomar un avión, hace tres meses cuando quise viajar a Margarita le dijeron a la línea aérea que si yo me montaba le quitaban la concesión. Y recientemente, cuando anuncié que viajaba al interior, al estado de Barinas para convocar unas protestas pacíficas como siempre, trancaron durante 6 horas la principal autopista de Venezuela, la Regional del Centro; me mandaron unos motorizados con colectivos y armas y pincharon con navajas los cauchos de mi vehículo. Me pasé a una moto y me paró más adelante, en una alcabala, la policía política. Un carro nos dio la cola para seguir y después me alcanzaron los motorizados con las armas de fuego, y nos reventaron todos los vidrios del vehículo que me habían prestado para desplazarme. O sea, así es la vida hoy en Venezuela.

Lee la entrevista completa acá

NV1 / María Isabel Rueda (Especial para EL TIEMPO)