El primer ministro de Portugal, António Costa, afirmó que ve “con naturalidad y sin alarmismo” la protesta de los “chalecos amarillos” que se desarrolla en las principales ciudades del país y que, hasta el momento, apenas ha tenido impacto y ha dejado tres detenidos en Lisboa.
Salvo en la capital, donde más de un centenar de personas se movilizó en la céntrica Marqués de Pombal y la policía detuvo a tres personas que intentaban cortar el tránsito, la jornada transcurre sin incidentes y con más presencia de agentes que de manifestantes.
El único político que, hasta ahora, ha participado en la movilización es José Pinto Coelho, líder del ultraderechista partido Nacional Renovador (PNR), sin peso político en el país. Los organizadores confían en que la convocatoria aumente en las manifestaciones previstas para las próximas horas.
En su primera reacción de la jornada, el primer ministro defendió “la libertad de manifestación” como “parte de la democracia” y apuntó que su Gobierno seguirá trabajando para “mejorar las condiciones para que cada vez se pueda vivir mejor en Portugal”.
La protesta, convocada bajo el lema “Parar Portugal” e inspirada en la experiencia de los “chalecos amarillos” franceses, reclama mejoras sociales.
EFE
