Una maniobra de casi siete horas llevó a Artemis 2 a rodear la cara oculta de la Luna el 06 de abril, con una secuencia que ya forma parte de la historia reciente de la exploración espacial. Durante ese recorrido, los cuatro astronautas observaron zonas por las cuales nunca habían pasado ojos humanos.
La misión añadió además un momento poco habitual, ya que la tripulación presenció un eclipse solar total desde una posición situada más allá del entorno inmediato de la Tierra. En estos momentos ya han emprendido el camino de vuelta a casa.
Están emocionados, pero deben tratar de no llorar, no lo pueden hacer porque les perjudicaría la visión. Tampoco pueden utilizar el inodoro por recomendaciones directas desde la NASA, resultará un desafío descifrar lo que pudo ocasionar la avería en varias oportunidades alrededor de este dispositvo tan importante en un viaje de varios días.
Imagen inédita del cráter Orientale

El paso de Artemis 2 ofreció una imagen inédita del cráter Orientale, una enorme cuenca situada en el límite entre las dos caras de la Luna.

Reid Wiseman, comandante de la misión, comentó que “el anillo tiene una forma muy circular”, al detallar una estructura que hasta ahora no se había visto con esa iluminación.
Las observaciones realizadas desde la cápsula no dependieron solo de los instrumentos. La tripulación describió matices de color y textura que los sistemas automáticos no siempre registran con la misma precisión. Esa capacidad puede ayudar a comprender mejor la geología de la Luna y a planificar futuras misiones tripuladas que busquen puntos concretos para el descenso sobre su superficie.

La transición entre la influencia de la Tierra y la de la Luna se produjo de madrugada, cuando la cápsula Integrity entró en la zona dominada por la gravedad lunar. Ese cruce indicó que la nave ya operaba en el entorno del satélite. Más tarde, el vuelo siguió sumando hitos al superar el récord de distancia establecido en 1970 por Apolo 13.

Lejos de limitarse a mirar por la ventana, la tripulación siguió una lista precisa de tareas científicas durante el paso por la Luna. El sobrevuelo comenzó a unas 10.700 millas de la superficie y se desarrolló durante varias horas de análisis continuo. La misión aprovechó una trayectoria de retorno libre que permitió rodear la Luna sin entrar en órbita, lo que abrió perspectivas poco habituales sobre su terreno.

A bordo de la cápsula, la tripulación habló de cómo dejar huella en la Luna con nombres que recordaran el viaje. De esa conversación salieron dos propuestas que apuntaron a momentos muy personales. Una de ellas planteó bautizar un cráter como Integrity, en referencia a la nave Orion. Otra puso sobre la mesa el nombre de Carroll, la esposa fallecida en 2020 de Reid Wiseman, astronauta de la NASA, como homenaje tras la misión.
Los 40 minutos más inciertos

El contacto entre los astronautas y la NASA se interrumpió durante unos 40 minutos mientras la nave cruzaba la cara oculta de la Luna, un corte previsto dentro del plan de vuelo. Durante ese tramo, la señal no pudo mantenerse por la posición del satélite respecto a la Tierra.
Christina Koch, especialista de misión de la NASA, recuperó la comunicación con una frase cargada de alivio al decir que “es tan genial volver a escuchar a la Tierra”.

El día ha terminado en la nave Orion con un intercambio de mensajes que ha dejado buen sabor en ambos lados. Tras superar un récord de viaje espacial, la tripulación se ha despedido del control de misión antes de dormir.
Desde la Tierra, los equipos les han dicho que “hemos visto un adelanto de vuestras imágenes y son absolutamente impresionantes”.
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Los astronautas han respondido que “nos alegra que se valoren, porque aquí arriba también lo hacemos”.
El retorno de las comunicaciones
Tras recuperar el contacto con la nave, el foco pasó a las fotografías tomadas durante la observación. La tripulación había trabajado en un entorno poco común, con factores que permitieron acceder a vistas inéditas de la cara oculta.

Ese contexto hace que las imágenes generen gran interés entre quienes siguen la misión. Los astronautas utilizaron cámaras digitales para documentar lo que tenían delante durante ese tramo del vuelo.
El paso por la Luna no depende de una maniobra compleja. Terry Virts, astronauta retirado de la NASA y antiguo comandante de la Estación Espacial Internacional, explica que la nave deja que la gravedad haga el trabajo.
En su análisis, señala que “no hicieron una maniobra, dejaron que la gravedad de la Luna curvara su trayectoria”. Además, recuerda que la tripulación se encuentra en un entorno extremo, sin opción de rescate y con radiación intensa fuera de la cápsula.
Regreso paulatino

El regreso no será inmediato. Durante los próximos días, los astronautas permanecerán dentro del espacio reducido de la nave, donde llevarán a cabo su rutina diaria. Comerán, dormirán, harán ejercicio y seguirán realizando experimentos científicos mientras avanzan hacia la Tierra.

Este tramo del viaje implica convivir con los riesgos propios de una misión en el espacio profundo, que forman parte del desarrollo completo de Artemis II. La nave se encuentra ahora en una trayectoria conocida como retorno libre. Este tipo de recorrido aprovecha la gravedad de la Luna para redirigir la cápsula hacia la Tierra sin necesidad de encender los motores.

Gracias a esa dinámica orbital, incluso en caso de fallo técnico, Orion habría completado el giro alrededor de la Luna y emprendido el regreso por sí sola. Este diseño aporta un margen adicional de seguridad en la misión.
El recorrido de Artemis II también cambia quién llega hasta ese punto del espacio. Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen han protagonizado un avance en términos de representación dentro de la exploración espacial.

Nunca antes un astronauta negro, una mujer y un astronauta de fuera de Estados Unidos habían viajado a esa distancia de la Tierra. La misión suma así nuevos perfiles a un registro histórico que llevaba décadas sin actualizarse.
Superado el récord de Apolo 17

El vuelo supone un punto de inflexión en la exploración espacial. Artemis II es la primera misión tripulada que abandona la órbita terrestre desde Apolo 17, en 1972. A bordo viajan Reid Wiseman, comandante de la misión y astronauta de la NASA, junto a Victor Glover y Christina Koch, también astronautas de la NASA, y Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense. Durante el recorrido, Hansen afirmó que “la humanidad ha vuelto a demostrar de lo que es capaz”.
Amerizaje en San Diego, EUA

El tramo final del viaje ya tiene fecha. Tras su lanzamiento a comienzos de abril desde Florida, la misión se dirige ahora hacia la Tierra. La previsión sitúa el amerizaje de Orion frente a la costa del sur de California, cerca de San Diego, en la madrugada del sábado en horario español.
El regreso hacia la Tierra vendrá acompañado de nuevas tareas. Orion dejará atrás la zona dominada por la gravedad lunar y llevará a cabo una maniobra de ajuste en su trayectoria.
En paralelo, la tripulación contactará con los astronautas que están en la Estación Espacial Internacional y participará en una sesión de análisis con el equipo científico de la NASA en Houston para repasar lo ocurrido durante el paso por la Luna.
Las imágenes tomadas han recorrido el mundo
El sobrevuelo lunar dejó un día cargado de actividad dentro de Orion. Los astronautas de Artemis II completaron una jornada de observaciones muy intensa durante su paso alrededor de la Luna.

Tras ese trabajo, las imágenes captadas comenzarán a difundirse el martes, cuando se podrá ver parte de lo que registraron desde la nave. Ese material reflejará los momentos más destacados de una de las fases más esperadas de la misión.

Artemis II prepara todos los esenarios para un alunizaje en la próxima fase

El programa Artemis arranca su siguiente fase con una idea clara sobre la mesa y un horizonte que va más allá de un viaje puntual. Nicola Fox, responsable científica de la NASA, explicó en BBC Breakfast que “Artemis II trata de hacer el trabajo necesario para establecer una presencia habitual en la Luna”.
Además, situó Artemis IV en ese camino, con un lanzamiento previsto para principios de 2028 que permitirá el regreso de astronautas a la superficie lunar por primera vez desde 1972.
NAM/La Vanguardia/NASA/Agencias
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