El exembajador de EEUU James Story, afirmó que Estados Unidos no ha solicitado la excarcelación de los presos políticos en Venezuela y esa es, a su juicio, la razón por la que continúan detenidos. Story representó a Washington ante Venezuela hasta la ruptura de relaciones diplomáticas, en entrevista con Víctor Amaya para el programa Noche D de TalCual.
«Si pedimos, lo hacen. No hemos pedido. Es obvio para mí», respondió Story ante la inquietud. El diplomático, que sirvió bajo las administraciones de Donald Trump y Joe Biden, explicó que ambos gobiernos calcularon qué medidas eran fáciles de conseguir del oficialismo y cuáles tenían mayor impacto en la democracia del país, y que dejar salir a los presos políticos entra en la segunda categoría. «Si nosotros no estamos pidiendo cosas así ahora, ¿cuándo vamos a pedir? (…) las cosas difíciles de pedir no son más fáciles en tres, cuatro, cinco o seis meses. Son aún más difíciles», advirtió.
Story detalló el orden de prioridades que, en su opinión, guía la política de la administración Trump hacia Venezuela. En primer lugar ubicó la migración y la estabilidad; en segundo, el acceso a recursos energéticos para la región; en tercero, la competencia con potencias como China, Rusia e Irán; y solo al final, los derechos humanos, la democracia y la libertad. «Infelizmente, de mi juicio, la democracia en Venezuela está en el medio bajo de la lista», afirmó.
El exembajador atribuyó ese orden a un ejercicio de «realpolitik» del gobierno de Trump, orientado a que Estados Unidos se consolide como la potencia dominante de Occidente y a limitar la presencia de Rusia, China e Irán en América Latina. Contrastó ese enfoque con lo que, dijo, habría priorizado una administración como la de Barack Obama, que colocaría primero los derechos humanos y la democracia.
¿Qué busca Washington en la mesa de diálogo?
Sobre el proceso de conversaciones entre el Ejecutivo nacional y sectores de la oposición, Story sostuvo que Estados Unidos ya no solo acompaña la negociación, sino que «en este momento está dirigiendo de alguna forma el país». Recordó que en las negociaciones de México y Barbados, bajo la administración Biden, Washington se mantenía «en el cuarto al lado»; ahora, dijo, la administración Trump forma parte directa del proceso.
Según explicó, los objetivos de las partes son distintos: la oposición democrática busca la reinstitucionalización del país y elecciones, mientras que el oficialismo persigue el levantamiento de todas las sanciones y usará los terremotos de junio como argumento para reclamar acceso a recursos y financiamiento para la reconstrucción.
Sobre los tres puntos que se han mencionado públicamente en la agenda —fortalecimiento institucional, derechos y garantías políticas, y atención a la emergencia sísmica—, Story previó un resultado mixto: no descartó una nueva composición del Consejo Nacional Electoral (CNE), pero advirtió que lo relevante será cómo se eligen los jueces y si los partidos políticos «regresan a sus dueños».
Story anticipó, además, que es más probable que primero se convoquen elecciones regionales que presidenciales, y que Jorge Rodríguez buscará extender los plazos, en parte a la espera del resultado de las elecciones legislativas de Estados Unidos en noviembre.
La composición de la mesa
Story cuestionó el diseño del proceso, que atribuyó al Departamento de Estado de Estados Unidos. Señaló que la delegación opositora en la mesa —encabezada por Dinorah Figuera, expresidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, junto a representantes de Primera Justicia y Voluntad Popular— corresponde a solo dos de los ocho partidos de la plataforma unitaria, y que María Corina Machado no está representada. «Me cuesta entender por qué no fue María Corina Machado y la plataforma unitaria tomando una decisión sobre quiénes deberían estar en la mesa y quiénes no», dijo, aunque se declaró «optimista» sobre el proceso y con confianza en la disposición de Jorge Rodríguez a negociar.
Consultado sobre el llamado a la paciencia hecho por el secretario de Estado, Marco Rubio, Story respondió que él mismo tiene poca: lleva ocho años dedicado al tema venezolano, frente a los 25 o 26 años que, dijo, llevan los venezolanos «de esta pesadilla». Cuestionó el peso que se le da al argumento de la estabilidad para justificar la demora en un cambio político, recordó que la oposición ya ganó las elecciones de 2024 «y el mundo no paró», y afirmó no ver riesgo de una guerra civil si María Corina Machado resulta electa. También dijo no entender por qué figuras como Diosdado Cabello, con una recompensa de 25 millones de dólares por información sobre él ofrecida por Estados Unidos, permanecen en el país.
Por otra parte, el exdiplomático anticipó que, si el Partido Demócrata gana alguna cámara del Congreso en noviembre, impulsará audiencias sobre la gestión de la política hacia Venezuela, entre ellas el destino de unos 13.000 millones de dólares en ventas petroleras cuyo paradero, dijo, se desconoce. Adelantó que ese proceso de rendición de cuentas en el Congreso comenzaría en enero. Pese a las diferencias de énfasis entre republicanos y demócratas, Story insistió en que el objetivo final —una Venezuela estable, económicamente viable, sin migración masiva y aliada de Washington— es compartido por ambos partidos.
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