¡Abominable! Estupefactos quedaron los detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) tras conversar con las menores de 13 y 15 años denunciadas como desaparecidas, desde el pasado sábado, 6 de marzo y localizadas sanas y salvas seis días después. La olla que destaparon las jovencitas es, sencillamente, nauseabunda.
Claudia González, de 13 años y su prima Norelys Cabanelas, de 15 decidieron abandonar su casa el pasado sábado 6 de marzo en horas de la noche, transcurridos los días sin que se supiera nada de las muchachas, su abuela y la madre de una de ellas introdujeron la denuncia ante el CICPC, quienes iniciaron la búsqueda que terminó con el satisfactorio encuentro de ambas adolescentes vivas y sanas.
Se habían ido a casa del papá biológico de una de ellas y todo parecía indicar que se trataba de un feliz encuentro y quizá de una travesura infantil, cuando la abuela de ellas dijo a los medios que “eran obedientes y no salían sin pedir permiso”.
No obstante, el curso de las investigaciones tomó un giro sorprendente y el periodista Joan Camargo informó, vía Twitter que ambas niñas sufrían severos maltratos, una por parte de la abuela y la otra por parte de la madre, pero a la historia le faltaba lo peor.
Escalofriante
No fue tan desgarrador el testimonio de la quinceañera sobre los constantes abusos físicos y verbales sufridos por parte de su abuela, como cuando hizo saber a los sabuesos detectivescos que se vieron forzadas a huir a casa de su padre, quien años atrás, abusó sexualmente de ella.
La fuerte declaración quedó sustentada por la abuela. «Tras interrogatorios y exámenes forenses, el Cicpc determinó que los abusos eran de vieja data, desde hace ocho años aproximadamente».
Asimismo se conoció que la menor se fue junto con su prima de 13 años, quien también era maltratada por su madre. «De hecho, al momento de ser encontrada por el Cicpc, presentaba un fuerte hematoma en el ojo derecho, que según la denuncia, fue causado por la misma progenitora», precisó Camargo.
Ante las dolorosas palabras de las adolescentes y pruebas presentadas, el padre y la abuela de la quinceañera quedaron detenidos, así como la madre de la joven de 13 años.
NAM / Redacción
