Una playa de arena blanca flanqueada por dunas y salpicada con pequeños matorrales de bayas rojas. De primeras apetece darse un baño, pero tres elementos te disuaden: 1) las bajas temperaturas, 2) los carteles que dicen “PELIGRO MINAS” y 3) los pingüinos. La playa está plagada de pingüinos.
Los pingüinos viven y se reproducen con toda la protección que les proporciona estar asentados sobre un campo de minas. Como cuenta Matthew Teller en BBC Mundo, la arena de esta playa esconde cientos de minas antipersonales y otros explosivos que fueron utilizados durante la Guerra de las Malvinas, entre el 2 de abril y el 14 de julio de 1982. Como los pingüinos son livianos, las minas no explotan. Y como las personas no se acercan a las minas, los pingüinos se multiplican con tranquilidad.
NV1/UNIVISIÓN
