El gobierno de Nicolás Maduro busca maximizar su control financiero en el país ante el efecto de debilitamiento que han causado las sanciones de EEUU sobre su Estado controlado por el chavismo y el sector militar.
Es por ello que un grupo de diputados venezolanos respaldados por el gobernante partido socialista (PDVSA) explora formas de aumentar la participación de empresas privadas en los campos petroleros de la nación OPEP, dijo el martes en una entrevista a la agencia Reuters uno de esos parlamentarios.
Esta medida implica que las acciones e infraestructura de PDVSA serían traspasadas, con un porcentaje acordado, al conglomerado de empresas que miran con ansias la industria petrolera venezolana para expandir sus mercados y su dominio energético global. Se trata de las empresas petroleras Rosnetf (Rusia), Repsol (España) y Eni SPA (Italia).
Leandro Domínguez, encargado por los aliados del diputado Luis Parra, autojuramentado presidente del Parlamento, para abordar los asuntos de energía, dijo el martes a Reuters que consideraría reformas que permitan a las empresas privadas tener participaciones mayoritarias en empresas conjuntas de campos petroleros con la estatal petrolera venezolana PDVSA, lo que está prohibido por la ley vigente.
La ley actual es la política de nacionalización que impuso el expresidente Hugo Chávez en el año 2001, con la cual inició un largo proceso de estatización de PDVSA para que el Gobierno dominara todo el monopolio de la industria bajo la premisa de administrar el enorme ingreso fiscal de 1 billón de dólares que entró al país por exportaciones petroleras, esto basado en el proyecto político socialista que Chávez financió con la renta petrolera.
“El capital privado tiene que invertir. El capital privado tiene que participar. Esa es una de las cosas que hay que estipular en la ley, esa es una posibilidad, no podemos descartarlo, pero recuerda que siempre va haber participación del Estado”, dijo Domínguez.
Cuando Reuters le preguntó sobre las empresas privadas que tienen una mayoría en empresas conjuntas, respondió: “En PDVSA como tal, la empresa general, no. Pero en algunas empresas mixtas, ¿por qué no? ¿Por qué no permitir?”.
Si PDVSA llega a tener un sistema híbrido o incluso totalmente privado de producción, podría incrementarse la generación de crudo y el flujo de caja de la estatal, aunque eso no implicaría un proceso de recuperación económica para Venezuela si la administración política de esos recursos en una eventual mejoría de PDVSA no es gestionada por un nuevo gobierno, según analistas.
En todo caso, el gigante petrolero venezolano y latinoamericano tendría un importante repunte en sus capacidades de exploración, explotación, procesamiento, producción, refinación y exportación de petróleo. Actualmente, la compañía produce solo 650.000 barriles diarios, mientras que en 2014 llegó a generar 3 millones b/d.
Ricardo Serrano
