miércoles 8 de febrero de 2023

#OPINIÓN || Un pequeño aporte ante un gran problema || Dra. Carmen Rosa Blanco

¿Cómo se relaciona el ser humano con su ambiente? En los distintos períodos históricos la especie humana se ha venido relacionando con la naturaleza de la manera en que sus conocimientos, sus hábitos y su capacidad técnica se lo ha permitido. Esta relación hombre-naturaleza se incrementó de forma desmesurada con la Revolución Industrial. Hoy, los estragos causados, producto de esa forma de relación azarìstica, han tenido efectos tan violentos en muchas esferas de la vida, especialmente en el deterioro ambiental, llegando a lo que algunos expertos denominan “crisis ecológica”, poniendo en peligro el hábitat de las generaciones presentes y futuras.

Esa “crisis ecológica” o “crisis ambiental” se presenta tanto en los países industrializados, como en los llamados “en vías de desarrollo” y se observa en espacios macro y micro sociales: Destrucción de la capa de ozono, calentamiento global, especies en peligro de extinción, destrucción, de lo flora, la fauna y tantos otros…

De allí que es urgente la protección y mejoramiento del medio ambiente natural y humano en todos los ámbitos y niveles. Así lo han expresado los diversos organismos, conferencias y acuerdos de quienes, teniendo un liderazgo mundial, se reúnen para tratar el tema (UNESCO, NACIONES UNIDAS). Todos han concluido en la urgente necesidad de la defensa y mejoramiento del medio ambiente, asignando a la Educación un papel preponderante.

Compartimos la idea del gran aporte que puede hacerse desde la Educación Formal y No formal, entendiendo que en estos ámbitos es donde se prepara al individuo para ser persona y para la comprensión de los principales problemas del mundo contemporáneo, proporcionándole conocimientos y prácticas vivenciales dentro su mundo de vida.

En este sentido, es posible que tanto los padres, como los maestros podemos convertirnos en educadores ambientales preparándonos para ello y de forma sencilla emprender el camino. Tanto los niños, como los jóvenes y adultos, podemos propiciar una actitud proactiva en función del ambiente y de la vida.

Profesionales como los Maestros, los Médicos, los Economistas, Sociólogos, Trabajadores Sociales, así como también las madres, la familia, los vecinos y muchos más, podemos ofrecer herramientas pedagógicas dirigidas a la Educación Ambiental desde los diversos espacios donde nos movemos. Creemos que es posible, con voluntad, sensibilidad y conocimientos introducir el tema ambiental como una estrategia orientada a producir cambios socioculturales.

Se puede comenzar por lo que nos está afectando de manera muy directa: La basura, por las graves consecuencias que acarrea y porque la solución implica no solo la recolección, sino también el tratamiento que con ella se hace, esto es: Selección y almacenamiento. Según han dicho los expertos existen formas de tratamiento adecuado de la basura: Compostaje, vertido controlado, incineración y reciclaje.

Estas formas de tratamiento de la basura comienzan desde el hogar con la recogida selectiva de los residuos domésticos. De igual forma, cuando hacemos esto, estamos creando conciencia a los miembros de las familias. Así, los niños y jóvenes con este aprendizaje adquirido en familia, comenzarán a mostrar una conducta ciudadana en la escuela, en la casa, en la comunidad y en cualquier otro espacio donde se encuentren

Las instituciones educativas pueden convertirse en centro piloto de la educación ambiental, informando y sensibilizando a los niños y a los jóvenes sobre la importancia del tratamiento adecuado de la basura y el reciclaje, ¿Qué se espera con esta labor? – Indudablemente el despertar de la conciencia ciudadana en cada uno de los participantes de la comunidad educativa sobre el mejoramiento del ambiente y la posibilidad de aportar soluciones por pequeñas que parezcan.

Es grave el problema que vivimos con la basura, no es solo problema de los organismos competentes, nos atañe a todos y por eso todos debemos aportar nuestro granito de arena como suele decirse. Se puede involucrar a los estudiantes de Educación Superior mediante la prestación del Servicio Comunitario Obligatorio.

Con los estudiantes de Educación Superior y los docentes se pueden programar actividades formativas sobre la temática, recorridos sensoriales con los niños y jóvenes por las zonas adyacentes a las escuelas, recorridos con los padres por la comunidad donde residen, discusión y reflexión documentada de lo observado, identificar los entes responsables de la recogida, ver la forma cómo lo hacen y precisar cuál sería la forma correcta, con los padres, en el hogar indicar la manera adecuada de seleccionar y almacenar los desperdicios.

Esta labor puede realizarse una vez por semana, por grados con base a los criterios de los maestros y directivos de los planteles y efectuar actividades de cierre con la preparación de carteleras, murales, periódicos, archivos, collage, dramatizaciones que den cuenta del antes y el después de las actividades de Educación Ambiental.

Bien sabemos que esto que proponemos ahora no es la solución definitiva de la problemática ambiental, sería ingenuo pensarlo. Pero como dice Adela Cortina (1997), estamos en la necesidad de fomentar la virtud de la civilidad, esto es:” La disposición favorable por parte de los miembros de una sociedad a participar activamente en proyectos comunes que abarquen desde la defensa de la vida, sacrificando, si es necesario, intereses particulares, en aras del interés general mediante la libre participación de los ciudadanos, generando sentimientos de pertenencia por nuestro hogar grande que es la comunidad y la nación”.

NAM/Carmen Rosa Blanco/Educadora

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